Si bien los procesos de vacunación contra COVID-19 siguen avanzando en todo el mundo, incluyendo ahora a niños entre 5 y 11 años en los Estados Unidos, los científicos siguen examinando de cerca la respuesta inmunitaria de las personas que se infectaron previamente. Ahora un nuevo estudio publicado en Scientific Reports sugiere que la edad es un factor que influye en la producción de anticuerpos contra el coronavirus.

Los investigadores del Departamento de Química de la Universidad de Montreal, Canadá, descubrieron que las personas de mayor edad infectadas y recuperadas de la infección produjeron más anticuerpos contra el patógeno que las menores de 50 años. Por si fuera poco, estos anticuerpos fueron efectivos para contrarrestar a la variante Delta.

Inmunidad contra COVID-19 en personas recuperadas de la infección

El interés actual se centra en evaluar la efectividad de las vacunas contra COVID-19 a lo largo del tiempo, pero los investigadores querían evaluar la inmunidad en un grupo poco estudiado: personas que se habían infectado con el SARS-CoV-2 pero que no requirieron hospitalización en el transcurso de su enfermedad.

Entonces reclutaron a 32 adultos canadienses que dieron positivo para COVID-19 en 2020, antes de que surgieran las variantes Beta, Delta y Gamma. Ninguno de ellos requirió hospitalización entre los 14 y 21 días después de su diagnóstico mediante prueba de PCR. Fue así como confirmaron que todas estas personas mostraron producción de anticuerpos contra el coronavirus, pero esta fue mucho mayor en personas de más edad.

Mayor producción de anticuerpos contra el coronavirus en personas de mayor edad

A contra luz, personas de tercera edad rodeadas por el coronavirus.

El resultado fue más que sorprendente. Los anticuerpos producidos después de la infección con el coronavirus “original” no solo se produjeron en abundancia en las personas mayores, sino que proporcionaron un mayor grado de protección que el observado en adultos menores de 50 años.

“Todos los que habían sido infectados producían anticuerpos, pero las personas mayores producían más que los adultos menores de 50 años”, dijo el coautor Jean-François Masson. “Además, los anticuerpos todavía estaban presentes en su torrente sanguíneo 16 semanas después de su diagnóstico”.

Anticuerpos efectivos contra la variante Delta del coronavirus

Los experimentos también mostraron que los anticuerpos producidos después de una infección con el coronavirus original reaccionaron a las variantes del SARS-CoV-2 que surgieron en las oleadas posteriores. Estas fueron Beta, detectada por primera vez en Sudáfrica; Delta, detectada por primera vez en India; y Gamma, detectada por primera vez en Brasil. Sin embargo, la respuesta fue menos intensa, con una reducción del 30 al 50 por ciento con respecto al original.

Interesados por evaluar la inmunidad contra las variantes circulando actualmente, los investigadores midieron la capacidad de los anticuerpos para inhibir la interacción de la proteína pico de la variante Delta con el receptor ACE-2 en células humanas que hace posible la infección.

El efecto fue similar aunque la variante Delta no estaba presente en Quebec cuando se recolectaron las muestras en 2020. “No observamos el mismo fenómeno con las otras variantes”, aseguró Joelle Pelletier, coautora del estudio.

Vacunas promueven mayor producción de anticuerpos contra el coronavirus

El estudio también exploró la respuesta de las personas que recibieron las vacunas contra la COVID-19 desarrolladas por Pfizer-BioNTech y AstraZeneca. La producción de anticuerpos contra el coronavirus en estas personas fue significativamente mayor que en las personas infectadas pese a la edad. Según sus resultados, los niveles de anticuerpos en la sangre se duplican, lo que los hace más eficaces para prevenir la interacción entre la proteína pico y el receptor ACE-2.

Sin embargo, el hallazgo más interesante y que más motiva a continuar con estos esfuerzos fue el de un individuo menor de 49 años cuya infección no produjo anticuerpos para inhibir dicha interacción. Esto suma evidencia de la importancia de la vacunación para prevenir nuevas enfermedades y síntomas graves.

Aún así, ambos científicos consideran necesario realizar más investigaciones para comprender mejor el efecto de ambos tipos de inmunización. Hasta ahora, la vacunación planificada y bien dosificada sigue siendo la opción menos riesgosa, pero aún faltan datos que definirán la necesidad de futuros refuerzos.

Referencia:

Cross-reactivity of antibodies from non-hospitalized COVID-19 positive individuals against the native, B.1.351, B.1.617.2, and P.1 SARS-CoV-2 spike proteins. https://www.nature.com/articles/s41598-021-00844-z

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