Los humanos somos particularmente buenos para recordar las experiencias desagradables, y aunque esto contribuya con la ansiedad y otros trastornos psicológicos, hay una razón química que le da una gran utilidad a esta capacidad. Recientemente los investigadores descubrieron que nuestro cerebro también guarda recuerdos de infecciones pasadas y que reactivarlas podría ayudar a protegernos.

El sistema inmune es muy amplio

Como muchos saben, nuestro cuerpo cuenta con una amplia variedad de células especializadas para cumplir determinadas funciones. El cerebro y la médula espinal, por ejemplo, tienen sus propias células inmunológicas especializadas, mientras que el sistema inmunológico periférico cuenta con un ejército más voluminoso que incluye proteínas, células y órganos completos, como el bazo, que luchas contra los patógenos invasores.

Sin embargo, se cree que hay una estrecha interacción entre el sistema inmunológico periférico y la actividad neuronal. Ahora se sabe que las células inmunes de la periferia hacen recorridos rutinarios en el sistema nervioso central para apoyarlo en su arduo trabajo.

La corteza insular del cerebro y su vínculo con el sistema inmunitario y las infecciones

El nuevo estudio se enfocó en una región del cerebro llamada corteza insular que monitorea el estado interno del cuerpo a través de señales viscerales; por ejemplo, la temperatura, el dolor, el hambre y por qué no, la actividad del sistema inmunitario.

La corteza insultar era el lugar idóneo para comenzar ya que estudios previos lo habían sugerido. Por ejemplo, en la década de 1990, un trabajo demostró que un nervio específico conectado al tallo cerebral se comunicaba con las células inmunitarias periféricas reprimiendo la respuesta inmunitaria antes de que dañara el cuerpo, un fenómeno denominado reflejo inflamatorio. Esta fue la primera evidencia de que los circuitos neuronales del cerebro interactuaban con el sistema inmunológico periférico.

La prueba de que el cerebro guarda recuerdos de infecciones pasadas

Conscientes de ello, los investigadores hicieron experimentos con un modelo de ratón diseñado con un tipo de inflamación intestinal llamada colitis. En el proceso, usaron marcadores fluorescentes para capturar imágenes de los grupos de células cerebrales en la corteza insular que se activaron durante la infección.

Una vez que la infección y la respuesta inmunitaria se disiparon, decidieron repetir el proceso de forma artificial. Entonces inyectaron a los ratones un fármaco para reactivar los mismos grupos de células cerebrales marcados en el primero experimento.

Mujer acostada en un mueble con síntomas de infección mientras toca su cabeza.

El resultado dejó atónitos a los investigadores. Y es que después de promover la reactivación artificial, la corteza insular del cerebro envió órdenes al sistema inmunológico; estas le indicaban que montara una respuesta dirigida hacia el intestino, específicamente al sitio de la inflamación original, aún a pesar de que no había infección, inflamación o daño tisular.

La interpretación del suceso fue que el cerebro había conservado algún tipo de recuerdo de la infección el cual sería útil para batallar nuevamente contra el problema. El cerebro parecía capaz de recordar infecciones pasadas y, a partir de ello, actuar de inmediato contra cualquier indicio de reincidencia.

Las conexiones nerviosas entre el cerebro, el intestino y la cavidad abdominal

Para confirmarlo, repitieron el experimento en ratones con infecciones de la cavidad abdominal y los resultados fueron similares. De ahí que el siguiente paso fuera identificar las vías o mecanismos detrás de este vínculo tan impresionante.

Entonces usaron un marcador fluorescente para trazar las conexiones nerviosas que permitían al cerebro intercambiar mensajes con el intestino y la cavidad abdominal, aún a pesar de las sospechas de que hubiese más vías implicadas.

Los investigadores creen que la corteza insular también podría enviar señales a los tejidos que recubren el cuerpo humano, o intervenir en la regulación de los niveles hormonales para ayudar a reactivar una respuesta inmunológico cuando sea necesario.

Nuevas investigaciones para tratar enfermedades intestinales

El nuevo estudio proporciona evidencia “irrefutable” de que el sistema nervioso central puede controlar el sistema inmunológico periférico, dice Kevin Tracey, presidente de los Institutos Feinstein de Investigación Médica y neurocirujano, que no participó en el estudio. “Es una contribución increíblemente importante a los campos de la neurociencia y la inmunología”.

Aunque impresionante, este hallazgo no es del todo novedoso. Ya se sabía que el sistema inmunológico periférico retiene información, o recuerdos, de infecciones pasadas como el cerebro, lo que permite reponder en contingencias futuras. Gracias a este conocimiento contamos con vacunas.

Ahora los investigadores están convencidos de que puede construirse un mapa neurológico con información inmunológica. De hecho, ya han iniciado ensayos para tratar la inflamaciòn intestinal crònica y otros trastornos intestinales con base en estos resultados.

Referencia:

Insular cortex neurons encode and retrieve specific immune responses. https://www.cell.com/cell/fulltext/S0092-8674(21)01223-X

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