Para muchos resultará asqueroso e impensable, pero el trasplante fecal se ha convertido en una de las terapias más prometedoras. Y aunque se ha indicado mayoritariamente para personas con infección intestinal causada por la bacteria clostridium difficile, los científicos creen fervientemente que puede ayudar en otra amplia variedad de enfermedades.

De hecho, existe evidencia de ello. Hace algún tiempo reseñamos algunos estudios que mostraron cómo el trasplante fecal puede ayudar a mejorar la respuesta a tratamientos como la inmunoterapia contra el cáncer. Incluso se cree que podría revertir el envejecimiento cerebral.

Pero, ¿qué otras afecciones podrían llegar a tratarse con este alternativa? El doctor Xavier Aldeguer, gastroenterólogo especialista en el tema y miembro de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) proporcionó algunos detalles en una entrevista reciente.

Trasplante fecal contra infecciones con bacterias resistente a los antibióticos

El trasplante fecal ha cobrado mayor popularidad en la última década, pero la verdad es que es un tratamiento muy antiguo contra enfermedades. Actualmente, se utiliza para abordar la colitis infecciosa causada por Clostridium difficile en pacientes que no ha respondido a otros tratamientos, incluidos antibióticos.

“En estos casos está indicado el trasplante de microbiota fecal porque esta bacteria es muy resistente, y se ha visto que gracias a esta técnica se le puede combatir”, explicó el experto. El trasplante permite restituir la microbiota intestinal a partir de las heces de un donante sano, lo que pone en desventaja a la bacteria dañina que ha colonizado la región.

Con base en ello, el interés se ha extendido a usarlo como terapia en otros casos de infecciones causadas por patógenos resistentes a los antibióticos. “Aquí parece que el trasplante de microbiota fecal es una muy buena alternativa para conseguir controlar y regenerar el ecosistema bacteriano que hace que estas bacterias multirresistentes se encuentren bajo control y se recuperen los pacientes”, explicó.

Un terapia potencial contra la colitis ulcerosa

Además, hay expectativas de que el trasplante fecal pueda usarse también contra enfermedades autoinmunes, como la colitis ulcerosa. Esta afección altera el revestimiento del intestino grueso y el recto, causando síntomas como dolor, deposiciones con sangre y un mayor riesgo de cáncer de colon.

De hecho, un estudio publicado en Journal of the American Medical Association en 2019 arrojó evidencia de ello. Los investigadores obtuvieron una una tasa de remisión del 32 por ciento en comparación con el 9 por ciento con placebo.

Y cabe destacar que esta terapia funciona de forma diferente al tratamiento habitual contra la colitis ulcerosa. Este último suele derrumbar las defensas del organismo, mientras que el trasplante fecal ayuda a potenciarlas y a limitar la dependencia a los medicamentos.

La compatibilidad podría mejorar la eficacia de esta terapia

Y aunque parezca un procedimiento simple, no lo es. Si bien el trasplante fecal ha sido objeto de numerosas investigaciones, aún hay mucho que definir antes de aprobarlo como tratamiento para un espectro más amplio de enfermedades. En este sentido, los científicos han estado explorando el aspecto de compatibilidad.

Así como con trasplantes de órganos o transfusiones de sangre, parece haber un componente de compatibilidad para lograr la efectividad deseada. La investigación actual está enfocada en determinar las condiciones y características que convierten a una persona en el donante perfecto para un determinado receptor humano.

“Esto es muy importante porque en colitis ulcerosas, en un estudio, por ejemplo, sucedió que del tercio de pacientes que respondió al trasplante de microbiota fecal, el 90 por ciento eran del mismo donante”, dijo Aldeguer. En Cataluña ya se ha planteado crear un biobanco de heces que sirvan de muestra para identificar los donantes más idóneos.

Por otro lado, también existe urgencia por sofisticar las vías de administración del tratamiento. Normalmente, se realiza vía endoscopia, una técnica invasiva que puede resultar muy incómoda para pacientes con colitis infecciosa. De modo que los próximos esfuerzos también deberían explorar otros procedimientos que no limiten su potencial sanador.

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