La vida está llena de ironía: mientras más aprendemos, más sabemos cuánto ignoramos, y los antropólogos están conscientes de ello. En su esfuerzo por reconstruir la historia evolutiva humana, los avances han sido impresionantes, pero no sin pasos reveses en el camino. Y, por ejemplo, el hallazgo de un cráneo de un niño pequeño que debió morir hace al menos 250,000 años en Sudáfrica podría suponer uno más para la ciencia.

El cráneo incompleto se halló en una cueva de Johannesburgo, Sudáfrica, y al estudiarlo, los científicos han quedado desconcertados. Descubrieron que corresponde a una especie ancestral humana llamada Homo naledi; pero esta data de un momento de la historia en el que se creía que la región solo la habitaban los humanos modernos.

El cráneo un niño pequeño hallado en un espacio reducido de una cueva en Sudáfrica

Los investigadores hallaron el cráneo del niño durante un trabajo en los apretados espacios de la cueva Rising Star de Sudáfrica en 2017. Los restos se encontraban en un estrecho pasaje de solo unos centímetros de ancho.

En aquel momento, no encontraron más que esta porción de su cuerpo. Esta fue una de las razones que los motivó a nombrarlo “Leti”, que significa “el perdido” en la lengua tribal setswana local.

“No hubo partes replicables cuando reconstruimos el cráneo y muchos de los fragmentos se reajustaron, lo que indica que todos provienen de un niño en particular”, dice Darryl de Ruiter, profesor y director de antropología en la Universidad de Texas A&M.

Hoy el cráneo de Leti consta de 28 fragmentos y seis dientes y constituye un hallazgo extremadamente raro. En primer lugar, porque en los estudios previos sobre esta especie, los científicos identificaban a los individuos más jóvenes solo por medio de sus dientes y mandíbula inferior.

Un fósil diferente a los demás

Pero también por sus peculiaridades. Los investigadores dicen que los restos juveniles del H. naledi tendían a ser delgados y extremadamente frágiles, pero este no ha sido el caso. El estudio reveló que el tamaño del cerebro de Leti era de alrededor de 480 a 610 centímetros cúbicos, comparable al de una toronja. Esto constituiría casi el 95 por ciento de su capacidad cerebral de haber llegado a ser un adulto.

“Este es el primer cráneo parcial de un niño de Homo naledi recuperado y esto comienza a darnos una idea de todas las etapas de la vida de esta notable especie en Sudáfrica”, dice Juliet Brophy, profesora de la Universidad Estatal de Louisiana quien dirigió el estudio sobre la condición del cráneo y los dientes de Leti.

Nuevas preguntas sobre el origen de la especie humana

En cuanto a su datación, no hay mucha claridad aún. El equipo estima que data de hace unos 250,000 años, usando como referencia también otros fósiles de Homo naledi encontrados en la cercana Cámara de Dinaledi. Lo que sí parece evidente es que tenía entre 4 y 6 años al momento de morir.

La razón de su muerte también continúa como un misterio, y resulta intrigante cómo llegó a un pasaje tan estrecho de la cueva. Los investigadores sospechan que los miembros de su especie pudieron haber jugado algún papel ya que tampoco tiene signos de daño causado por animales carnívoros o carroñeros. Se estima incluso que el sitio podría haber funcionado como una especie de cementerio primitivo.

“Homo naledi sigue siendo uno de los parientes humanos antiguos más enigmáticos jamás descubiertos”, dice Lee Berger, líder del proyecto y director del Centro de Exploración del Viaje Humano Profundo de la Universidad de Wits.

El hallazgo del cráneo del niño en Sudáfrica también promete arrojar más detalles sobre el establecimiento de culturas complejas con prácticas rituales y uso de herramientas de piedra.

Mientras tanto, los trabajos de excavación continuarán en el sistema de cuevas Rising Star, que destaca por ser uno de los sitios arqueológicos más ricos en fósiles de homínidos.

Referencia:

Expanded Explorations of the Dinaledi Subsystem, Rising Star Cave System, South Africa. https://paleoanthropology.org/ojs/index.php/paleo/article/view/68

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