La paulatina legalización de la marihuana en cada vez más partes de Estados Unidos ha venido de la mano con un aumento general en sus ventas. Para la fecha, al menos 37 estados ya han oficializado su uso. Ahora, vemos parte de las consecuencias de dicho incremento reflejadas en el crecimiento de los casos de trastorno por consumo de cannabis entre mujeres embarazadas.

Para poder reflejar tal realidad, los investigadores realizaron Angélica Meinhofer, Jesse M. Hinde, Katherine M. Keyes y Claudia Lugo-Candelas un estudio documental sobre la incidencia de ese tipo de casos durante casi toda una década. Al final, publicaron los resultados de su estudio en la revista científica JAMA Psychiatry.

La cantidad de pacientes embarazadas con trastorno por consumo de cannabis está en aumento

De acuerdo a lo escrito por los investigadores, cuya investigación tomó en cuenta a 20.914.591 mujeres embarazadas en 35 estados de EE. UU., la incidencia del trastorno por consumo de cannabis está al alza. Para poder afirmarlo, siguieron la información de las altas dadas en hospitalizaciones prenatales de las mujeres estadounidenses.

Al final, observaron que, la proporción de ese tipo de hospitalizaciones era de 0,008 en el 2010. Para el 2018, dicha cifra se había convertido en 0,02. En otras palabras, en el transcurso de 8 años, hubo un incremento de la incidencia del 150%.

Sobre el trastorno por consumo de cannabis y sus orígenes

Para poder entender mejor qué llevaba a las mujeres embarazadas a acabar con trastorno por consumo de cannabis, se realizaron variadas clasificaciones. Al final, las 249.084 pacientes identificadas se pudieron dividir en tres grupos.

Primero, estarían aquellas que tenían únicamente un trastorno por consumo de cannabis. En segundo lugar, estuvieron aquellas que tenían el trastorno tanto por el cannabis como por otras sustancias (lo que incluyó al menos una sustancia controlada).

Finalmente, el último grupo consistió en aquellas con el trastorno tanto por el cannabis como por otras sustancias como el alcohol o el tabaco. Es decir, con otros elementos que no estuvieran relacionados con sustancias controladas.

Adicionalmente, se creó un grupo control con pacientes embarazadas que nunca hayan tenido el trastorno. De ese modo, fue posible comparar la incidencia de ciertas condiciones entre el grupo afectado en comparación con la población en general.

Fue así cómo observaron niveles de incidencia mucho más altos relacionados con condiciones como depresión, ansiedad y trauma. Del mismos modo, también observaron reportes más frecuentes de dolor crónico, epilepsia, esclerosis múltiple, náuseas y vómitos entre la población con el trastorno.

La alta prevalencia de trastornos médicos y de salud mental concurrentes con el trastorno por consumo de cannabis en las hospitalizaciones prenatales destaca una necesidad crítica de tratamiento y apoyo en esta población vulnerable”, escribieron los autores en su estudio.

Como si fuera poco, la investigación también reveló que las embarazadas con mayor incidencia del trastorno por consumo de cannabis solían ser jóvenes entre 15 y 24 años. Asimismo, se detectó una tendencia que indicaba que la mayoría de las afectadas serían personas negras no hispanas que estuvieran probablemente cubiertas por Medicaid en lugar de un seguro privado.

¿Qué hace tan importante a este descubrimiento?

Este es el estudio más grande para documentar la escala del trastorno por consumo de cannabis en las hospitalizaciones prenatales”, dijo Lugo-Candelas, profesora asistente de psicología médica clínica en el Departamento de Psiquiatría de Columbia.

Además de lo anterior, la correlación entre la aparición de síntomas como depresión, ansiedad y náuseas y el trastorno por consumo de cannabis entre las embarazadas también amerita la una preocupación clínica, de acuerdo a los investigadores. Por ese motivo, consideran que su estudio podría convertirse en un punto de partida que denuncia una falta de atención adecuada en los pacientes que presentan dichos cuadros de síntomas.

Es de esperar que estos hallazgos motiven mejores conversaciones entre las pacientes embarazadas y sus proveedores de atención médica”, declaró Meinhofer.

Eso con la finalidad de conseguir más y mejor información con la que abordar el tema. De esa forma, se podrá guiar a los médicos (quienes se encargan de desarrollar las políticas de salud alrededor del embarazo) para que puedan tomar decisiones informadas y verdaderamente beneficiosas para sus pacientes. Eso mientras que, en paralelo, las mujeres embarazadas obtienen mayor información sobre los riesgos del trastorno de consumo de cannabis.

Referencia:

Association of Comorbid Behavioral and Medical Conditions With Cannabis Use Disorder in Pregnancy: doi:10.1001/jamapsychiatry.2021.3193

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