La eficacia de los suplementos vitamínicos y minerales no está del todo clara, pero los científicos siguen indagando para comprender mejor cómo actúan. En este sentido, el zinc, un elemento con una larga historia de uso en la medicina, ha reavivado la curiosidad de los científicos, en especial por su presunto potencial para combatir infecciones respiratorias.

Recientemente, un equipo de investigadores decidió analizar la evidencia existente. Y si bien en los estudios las dosis, la duración del tratamiento y los resultados no se han controlado como deberían, los resultados confirman las premisas previas. Según indican en su artículo en BMJ Open, este elemento olvidado por los médicos podría ser de gran utilidad en la lucha contra la gripe y el resfriado común.

La historia del zinc en la medicina

Durante esta pandemia de COVID-19, algunos médicos han recomendado a los pacientes infectados tomar suplementos de zinc junto a vitaminas como parte de su tratamiento. Y aunque parezca algo poco común, la verdad es que estos se han estado administrando durante mucho tiempo con fines similares.

La historia comienza en el año 1771, con la presentación que hizo el médico Hieronymus David Gaubius de Alemania de “un medicamento con muchas promesas”. Pero antes de dicho anuncio, los alquimitas ya vendían zinc al público como medicamento para tratar las convulsiones.

Sin embargo, cuando Gaubius examinó este preparado descubrió que no era zinc puro, sino óxido de zinc. Después de su presentación formal a la comunidad científica de entonces, el elemento se hizo popular en la medicina, pero este auge duró poco.

No fue sino hasta la década de 1960 que el zinc volvió a la boca de todos, aunque con objetivos diferentes a los previos. Los médicos empezaron a usarlo para tratar deficiencias naturales de zinc; también para tratar un trastorno hereditario llamado enfermedad de Wilson en el que el cobre comienza a acumularse en los órganos vitales. Hoy sigue constituyendo la base de su tratamiento.

Actualmente se sabe que puede ayudar a combatir un resfriado común, pero los investigadores decidieron explorar más de cerca este potencial. Y es que, a pesar de su antigüedad, la evidencia científica sobre su eficacia en estos casos es muy limitada.

El zinc no solo puede ayudar a quienes tienen deficiencia

En esta oportunidad, los investigadores revisaron 28 ensayos controlados aleatorios que evaluaron el impacto de la administración de zinc en las infecciones respiratorias. Las condiciones fueron variadas, y entre ellas figuraban tanto deficiencia como niveles normales de la sustancia en los pacientes.

“Se piensa comúnmente que el papel del zinc en la prevención y el tratamiento de infecciones es solo para las personas que tienen deficiencia de zinc; nuestros hallazgos realmente desafían esta noción”, dice la doctora en medicina integrativa Jennifer Hunter de la Universidad de Western Sydney en Australia.

Mujer administrando spray nasal de zinc para tratar resfriado común.

Pero dos ensayos grandes que se realizaron en China revelaron que el aerosol nasal de zinc, administrado en dosis muy bajas, redujo el riesgo de enfermedad grave en los pacientes. De manera similar, dos ensayos más pequeños realizados en Estados Unidos excluyeron a pacientes con deficiencia del elemento y obtuvieron buenos resultados en materia de prevención a partir de zinc administrado por vía oral.

Mientras que todos los demás ensayos que evaluaron su eficacia como tratamiento contra el resfriado común se realizaron en poblaciones donde la deficiencia de zinc es muy poco probable.

Administrar zinc podría reducir el riesgo de síntomas leves y graves de resfriado común

Los resultados muestran que, como medida preventiva, el zinc reduce el riesgo de desarrollar síntomas leves en un 28 por ciento. Sin embargo, su efecto es mucho más potente pues redujo el riesgo de desarrollar síntomas moderadamente graves en un 87 por ciento.

Pero el zinc no solo funciona como medida profiláctica, sino también como tratamiento. Tomarlo después de enfermarse también reduce el tiempo que duran los síntomas, aunque de forma leve. Según los hallazgos, su ingesta reduce los peores síntomas a un tiempo de apenas dos días, aunque estos mantienen su intensidad.

Hoy en día algunas pautas de salud recomiendan la administración de zinc oral como parte del tratamiento para combatir infecciones respiratorias, incluida la COVID-19. Y a pesar de los resultados de este metanálisis, esta recomendación se hace en gran medida sobre la expectativa, ya que algunos ensayos controlados aleatorios que evalúan su eficacia aún no han presentado sus resultados.

Esto no quiere decir que debamos tomar obligatoriamente zinc para prevenir o tratar infecciones respiratorias. Al igual que otros medicamentos, administrarlo en ciertas dosis puede causar efectos secundarios que, aunque no graves, son dignos de prevención.

Referencia:

Zinc for the prevention or treatment of acute viral respiratory tract infections in adults: a rapid systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. https://bmjopen.bmj.com/content/11/11/e047474

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