Para la siguiente generación de exploradores espaciales la NASA busca crear una flota de mini rovers. Eso con la finalidad de constituir un equipo de trabajo robótico autónomo capaz de explorar las zonas más recónditas del espacio, según reportó Technology Review del MIT.

En la actualidad, los rovers que se han enviado a la Luna, Marte y similares han tenido en promedio el tamaño de un automóvil grande. Ahora, la meta de los investigadores es crear grupos de pequeños rovers del tamaño de una caja de zapatos.

¿Por qué la NASA está cambiando su estrategia con los rovers?

Es indudable que las misiones de rovers icónicos como Curiosity o el más nuevo Perseverance han probado ser todo un éxito. Pero la verdad es que los escenarios no siempre son tan positivos. De hecho, estando en un espacio tan lejano como Marte o la Luna, si algo sale mal, será extremadamente difícil para la NASA el arreglarlo desde la Tierra.

Claramente, antes de enviar las misiones al espacio se realizan pruebas exahustivas y se desarrollan pruebas para infinidad de escenarios. Pero siempre está la posibilidad de que quede una arista sin cubrir, tal como fue el caso del rover Spirit en el 2009.

En un principio, nos ofreció imágenes inéditas para la fecha del territorio marciano. Sin embargo, lastimosamente, a los 5 años de estar allí, una de sus ruedas quedó atascada en una zona de arena suave del gran planeta rojo. Ni siquiera ocho meses seguidos de esfuerzos de la NASA lograron sacarlo de allí. Por lo que, la misión tuvo que cancelarse.

La posibilidad de algo así le pase a Curiosity o a Perseverance es mucho menor, pero igual está ahí. Por eso, la NASA espera crear una nueva flota de rovers que trabajen en equipo pero que sean capaces de funcionar autónomamente. De ese modo, los demás podrán seguir con su misión si alguno de ellos se queda atascado o se avería en el camino.

Las pruebas están por empezar

Crédito: NASA/JPL

Para probar en la práctica dicha idea, pronto se llevará a cabo una misión en la Luna en la que debutarán los pequeños rovers de la NASA. A ellos se los ha llamado CADRE (Cooperative Autonomous Distributed Robotic Exploration) y se espera que nos ayuden a explorar los tubos de lava de la Luna.

Ellos son básicamente partes del satélite natural que se encuentran bajo capas del suelo rocoso que se han solidificado con el tiempo. En su interior, se pueden encontrar cuevas por las que aún corre la lava.

La meta sería que por lo menos uno de los rovers de la NASA vaya a explorar los túneles mientras los otros permanecen afuera. De esa forma, el rover que vaya a explorar podrá pasar a sus compañeros la información que vaya consiguiendo. Así, incluso si después por algún motivo no puede salir de la cueva, la misión podrá seguir su curso y los datos recolectados no se perderán.

Un asunto de autonomía

En la actualidad, los rovers manejados por la NASA tienen una autonomía bastante limitada. Con consecuencia, muchas veces dependen del intercambio de información con la Tierra para tomar decisiones y salir de problemas.

Ahora, se espera que CADRE, la próxima generación, ayude a solucionar tal inconveniente. Claro, en lugares como la Luna, donde el intercambio de información solo toma unos minutos, el esfuerzo parece demasiado. Pero, a medida que nos alejamos más de la Tierra, mayor será el tiempo de espera para poder transmitir la información. Por ejemplo, para el caso de Marte, la espera puede ser de minutos.

Asimismo, si nos vamos mucho más lejos, como hasta Titan, una de las lunas de Saturno, veremos que el intercambio de datos puede tomar horas. Como resultado, si de verdad queremos poder explorar el espacio, deberemos enfocarnos en construir más equipos como CADRE, capaces de ser lo más autónomos posibles y de seguir trabajando incluso cuando ocurra algún inconveniente durante la misión.

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