Se dice que no hay mal que por bien no venga, y aunque suena muy romántico en un mundo tan cruel y despiadado, algo de cierto tiene. Por ejemplo, las vacunas de ARN mensajero (ARNm), uno de los grandes aportes surgidos durante la pandemia de COVID-19, que además podría ayudarnos a lidiar con otras enfermedades comunes.

Antes de la llegada del coronavirus SARS-CoV-2, el mundo se enfrentaba a muchos otros males como la gripe, la malaria, el VIH y ni hablar del cáncer. Todas estas enfermedades se cobran miles de vida cada año a pesar de que hay formas de controlarlas. Pero con el éxito de la tecnología de ARNm contra la COVID-19, los científicos esperan poder usarla también en luchas de larga data. Estos son algunos casos en los que podría ser útil.

Gripe

Como hemos explicado en varias oportunidades, hay cuatro virus de la influenza ciruclando, cada uno de los cuales muta lo suficientemente rápido como para dejar obsoletas las vacunas disponibles.

Cada año, aquellos profesionales que se dedican a la investigación de la gripe, se reunen con la Organización Mundial de la Salud (OMS) para hacer predicciones sobre la enfermedad. El objetivo es determinar qué cepas del virus que la causa serán dominantes para el próximo invierno. De este modo, puede desarrollar vacunas de refuerzo para distribuir en la población humana.

Mujer en cama con síntomas de gripe.

Los fabricantes necesitan al menos seis meses para producir vacunas. Y, a diferencia de las diseñadas con ARNm contra COVID-19, estas suelen alcanzar apenas un 60 por ciento de efectividad, un porcentaje que puede bajar.

Aunque ya nos acostumbramos a esta realidad, hay un trabajo costoso y laborioso detrás de ello que amerita consumo de recursos y pruebas recurrentes en animales. Es por ello que los científicos siguen evaluando la posibilidad de desarrollar una vacuna universal contra la gripe, y la tecnología de ARNm destaca como una vía potencial para ello.

El ARNm se puede producir de forma rápida, fácil y con la posibilidad de atacar muchos objetivos simultáneamente. Un proyecto vigente ha apostado por esta alternativa novedosa para desarrollar una vacuna a base de una docena de piezas con expectativas de que pueda funcionar contra varias cepas.

Cáncer

Es bien sabido que ciertas enfermedades infecciosas pueden aumentar el riesgo de cáncer. El ejemplo más habitual es el cáncer de cuello uterino, precedido comúnmente por alguna infección con el virus del VPH.

Sin embargo, los científicos están apostando por el desarrollo de vacunas que sirvan para prevenir el cáncer como una enfermedad común, y la tecnología de ARNm está aportando mucho en ello.

Como muchos saben, los tumores avanzados se benefician de mutaciones de genes específicos para no responder a los tratamientos. Así que el objetivo sería básicamente el mismo que el de las vacunas habituales: enseñar al sistema inmunológico a reconocer las mutaciones antes de que se desplieguen y, de este modo, prevenir la formación de tumores.

Ya está en desarrollo una vacuna de ARNm dirigida a pacientes con cáncer de mama en etapa tardía. Se espera que el próximo año inicien sus pruebas en humanos.

Malaria

Frasco con vacuna contra la malaria.

Como informamos previamente, en octubre de este año la OMS aprobó la administración generalizada de una vacuna contra la malaria (RTS, S). Pero conocida la capacidad del parásito causante para producir amnesia en el sistema inmunológico, las investigaciones continúan. La proteína usada por el parásito para ello se llama PMIF, y está constituyen la base para el desarrollo de una vacuna de ARNm para esta enfermedad tan común.

“Las vacunas se necesitan desesperadamente en el mundo en desarrollo para las enfermedades parasitarias que durante mucho tiempo han deprimido el desarrollo económico y social de muchos países”, dijo el profesor Richard Bucala, de la Facultad de Medicina de Yale.

“El ARN no solo ha permitido el éxito de nuestra vacuna PMIF, sino que la plataforma es mucho menos costosa que las vacunas a base de proteínas, lo que abre oportunidades para una vacuna contra la malaria que no existía anteriormente”.

VIH

El VIH ha sido uno de los grandes desafíos de la humanidad. En el pasado, su diagnóstico constituía una sentencia de muerte; hoy existen tratamientos que permiten a las personas que lo contrajeron tener vidas relativamente normales sin desarrollar SIDA.

Sin embargo, “estamos entrando en la quinta década de una pandemia mundial de VIH”, dijo Derek Cain, del Instituto de Vacunas Humanas de la Universidad de Duke, y aún no hay vacunas disponibles.

Reloj de arena frente a una pantalla que muestra una mano sosteniendo una vacuna de ARNm dirigiéndose al coronavirus, una enfermedad común.

Cain y sus colegas han estudiado la enfermedad en un subconjunto de pacientes con VIH que desarrollan anticuerpos especializados que pueden neutralizar el VIH años después de la infección. Estos constituyen menos de un tercio de los casos, por lo que son particularmente valiosos para la ciencia.

Inspirados en ellos, trabajan en el desarrollo de una vacuna que pueda inducir dichos anticuerpos para evitar la expansión del VIH en el cuerpo. De dicho estudio han surgido de cuatro o cinco vacunas de ARNm con potencial de “recrear la carrera armamentista entre el sistema inmunológico y el patógeno” que podría prevenir la enfermedad.

La tarea no será sencilla. Quizás sea la más difícil en la historia del desarrollo de vacunas, por lo que no esperan una eficacia similar a las de COVID. Sin embargo, obtener un 50 o 60 por ciento sería un gran logro.

Referencia:

Flu, cancer, HIV: after Covid success, what next for mRNA vaccines? https://www.theguardian.com/science/2021/nov/01/flu-cancer-hiv-after-covid-success-what-next-for-mrna-vaccines

Escribir un comentario