Cuando el coronavirus SARS-CoV-2 llegó a nuestras vidas, las autoridades sanitarias pensaban que la enfermedad no era particularmente nociva. Sin embargo, hoy, a menos de dos años del anuncio oficial de China, se han registrado 5 millones de muertes por COVID-19 en todo el mundo.

El contexto actual es muy diferente al del año pasado, por supuesto. Para entonces, esperábamos los resultados de los ensayos de las vacunas candidatas para combatir la enfermedad. Hoy contamos con vacunas y muchas personas han recibido las dos dosis estipuladas inicialmente para la mayoría de ellas. Además, hay tratamientos en espera de aprobación que podrían prevenir más decesos. Todos ellos, así como las intervenciones no farmacológicas, definirán el futuro de esta pandemia.

La cantidad real de muertos podría ser mucho mayor

El conteo oficial de las infecciones y contagios de COVID-19 reune las cifras oficiales que manejan los países del mundo; sin embargo, desde que el coronavirus empezó a extenderse fuera de la fronteras de China, las autoridades han advertido que la cantidad de infecciones es mucho mayor. La Organización Mundial de la Salud estima que el número total de víctimas podría ser de dos a tres veces más alto que los que muestran los registros oficiales.

Asimismo, la revista The Economist analizó el exceso de mortalidad concluyendo que alrededor de 17 millones de personas han muerto por COVID-19 a nivel mundial. “Esta cifra me parece más creíble”, dijo a la AFP el epidemiólogo del Instituto Pasteur, el profesor Arnaud Fontanet.

Trabajadora sanitaria sentada en el piso de un hospital mirando hacia arriba con su mascarilla contra el coronavirus en el cuello con expresión de reflexión.

Aunque la cantidad es impresionante dado el poco tiempo que ha estado este virus circulando entre los humanos, aún se queda corta frente a las muertes causadas por otras pandemias históricas. Por ejemplo, la gripe española mato entre 50 y 100 milones de personas en un período tan corto como 1918-1919.

Pero también ha habido brotes de enfermedades infecciosas graves con menos decesos. Como ejemplo, el SIDA, que ha arrasado con la vida de 36 millones de personas en apenas 40 años. Ciertamente, la COVID-19 “ha causado muchas muertes en un corto período” en el mundo, dijo Jean-Claude Manuguerra, virólogo del instituto francés.

De hecho, la situación “podría haber sido mucho más dramática sin todas las medidas tomadas, en particular las restricciones al movimiento de personas y luego las vacunas”, añadió el epidemiólogo del Instituto Pasteur, el profesor Arnaud Fontanet.

Las vacunas prometen cambiar el pronóstico fatídico

Cuando un virus aparece, por lo general tiene dos fases de propagación. Una “fase epidémica explosiva” en la que el patógeno se propaga entre individuos que nunca habían estado en contacto con él y que, por tanto, carecen de defensas específicas para abordarlo. Luego está la fase de estabilización, en la que las personas adquieren inmunidad, las infecciones se hacen menos frecuentes y la enfermedad se vuelve endémica.

Fontanet sostiene que esta “es la primera vez en la historia de las pandemias que se ha hecho un esfuerzo a escala global para acelerar la transición”. Y gran parte de este logro lo debemos a las vacunas.

“Le ha permitido a la población adquirir inmunidad artificialmente contra un virus que no conocía y así hacer en 18 meses lo que normalmente toma de tres a cinco años con muchos más muertos”, dijo.

Vaso con vela roja encendida sobre una mascarilla contra COVID-19.

La dinámica varía sustancialmente entre cada país, por lo que no todos observarán el descenso de las infecciones y las muertes al mismo tiempo, pero el objetivo se mantiene.

Hasta ahora, los expertos están de acuerdo en que “este virus seguirá circulando”. Por lo tanto, el objetivo ya no es erradicarlo como pasó con el SARS-CoV y el MERS en el pasado; el objetivo es la protección contra la sintomatología grave que conduce a la muerte.

Es probable que los países industrializados, que han avanzado rápidamente en la administración de las vacunas y ya se preparan para aplicarla en niños de 5 a 11 años de edad, exhiban los cambios primero. “Creo que nos dirigimos a las epidemias estacionales de COVID, que quizás serán un poco más graves que la epidemia de gripe en los primeros años antes de asentarse”, dijo Fontanet.

El monitoreo de las variantes del coronavirus debe continuar

Mientras tanto, las autoridades deben continuar el monitoreo y rastreo de las mutaciones del patógeno. La variante Delta se ha vuelto tan dominante que las anteriores se han vuelto nulas y otras como Mu o Lambda no han logrado extenderse. Esta misma podría volverse resistete a las vacunas, por lo que la cautela debe seguir siendo uno de los pilares en esta lucha.

“Delta es el virus principal”, dijo Manuguerra. “Así que estadísticamente es a partir de ahí que corremos el riesgo de ver una variante de una variante”. Por ello, hay interés por vigilar el linaje AY.4.2,como indicamos previamente.

Hasta ahora no hay evidencia de las vacunas sean menos eficaces contra ella pero, de llegar a serlo, el cumplimiento de la meta de prevenir más muertes por COVID-19 en el mundo podría retrasarse.

Referencia:

What next for COVID after five million deaths? https://medicalxpress.com/news/2021-11-covid-million-deaths.html

Escribir un comentario