Un equipo de investigadores ha examinado el genoma del delfín mular común en busca de una explicación para los cambios drásticos de hábitat que ha atravesado. El estudio los condujo a algunos genes muy antiguos, tanto que datan de la última Edad de Hielo, que podrían explicar su capacidad de adaptación a las aguas costeras, un proceso que ocurrió de forma paralela en delfines de diferentes ubicaciones geográficas.

Lo más interesante es que estos genes están relacionados con habilidades cognitivas y comportamientos alimentarios, dos rasgos destacados en estos cetáceos. Por lo tanto, es probable que, al igual que en otras especies, incluidos los humanos, la socialización y trabajo en grupo hayan sido dos factores clave para su supervivencia.

El delfín mular común se ha tenido que adaptar en varias ocasiones

Nuestro mundo está en constante cambio y las condiciones que caracterizan un cierto hábitat pueden dejar de ser la idóneas para los seres vivos a los que sirve de hogar. A pesar de ello, algunas especies se las ingenian para adaptarse y continuar existiendo, y el delfín mular común es buen ejemplo de ello.

La especie destaca por ser altamente social y longeva pero, sobre todo, porque ha atravesado varios procesos de adaptación a su entorno. A travé de ellas, logró pasar de ser típica de alta mar a hacer vida en las aguas costeras.

Selección natural independiente de la ubicación geográfica

Interesados por comprender más estos procesos, el equipo internacional decidió secuenciar y analizar los genomas completos de 57 delfines costeros y pelágicos de tres regiones: el Atlántico norte oriental, el Atlántico norte occidental y el Pacífico norte oriental.

Delfines nadando en la superficie del agua.
Crédito: Marie Louis.

Los resultados mostraron que los ecotipos pelágicos y costeros del Pacífico y el Atlántico han evolucionado de forma independiente, y estos últimos están parcialmente relacionados.

Aunque las separaban largas distancias, en las tres poblaciones costeras se observó que algunas regiones del genoma estaban bajo la influencia de la selección natural, lo que probablemente condujo a la adaptación repetida a las zona costeras. De modo que hubo una adaptación paralelamente a pesar de ser geográficamente distantes, con una frecuencia de baja a intermedia en las poblaciones pelágicas.

Genes detrás de la alta capacidad de adaptación de los delfines son muy antiguos

Pero más allá de eso, los investigadores quedaron sorprendidos por la antiguedad de todas las regiones genómicas asociadas con la adaptación. Con ello, quedaron convencidos de que estos genes antiguos han sido claves para la supervivencia del delfín a lo largo de su historia. La especie los reempaquetó en varias ocasiones a medida que se abrieron nuevos hábitats costeros, como al final de la última Edad de Hielo.

Estos genes datan de hasta 2,3 millones de años y, como indicamos al principio, están relacionados con habilidades cognitivas y los comportamientos alimentarios. De ahí que los investigadores concluyeran que la sociabilidad de esta especie fue clave para su adaptación y supervivencia.

“Los genes antiguos contribuyeron de manera importante a la capacidad de los delfines mulares para adaptarse repetidamente a las aguas costeras de todo el mundo”, dijo la investigadora visitante Marie Louis.

“Por lo tanto, la conservación de genes antiguos puede ser fundamental para que cualquier especie pueda hacer frente al rápido cambio global actual”, concluyó.

De hecho, allí radica la importancia de este tipo de estudios. Comprender los procesos que permiten que las especies se movilicen, amplíen su distribución geográfica y se adapten a condiciones ambientales diferentes, es algo esencial para la supervivencia y permanencia en la Tierra.

Referencia:

Selection on ancestral genetic variation fuels repeated ecotype formation in bottlenose dolphins. https://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.abg1245

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