Con la llegada de Halloween, muchos se preparan para escuchar las más tenebrosas historias de fantasmas sentados alrededor de una fogata o durante una sesión de películas de terror en casa. Sea cual sea el caso, los cuentacuentos probablemente se encuentren con un público particularmente difícil, uno, por ejemplo, que sufra de afantasía.

En TekCrispy hemos hablado de esta condición en varias ocasiones, y en vísperas de la celebración más terrorífica del año, no está mal mencionarla nuevamente. Aunque suene indignante para quienes ponen tanto empeño en contar historias de fantasmas, las personas con afantasía no se asustarán porque no pueden hacerse imágenes en su mente. Sigue leyendo y descubre por qué.

Nuestra mente puede evocar imágenes para comprender las cosas

Escuchar historias de terror no es igual a mirarlas en una película o en una escena real; implica convertir a nuestra mente en directora de cine para que genere imágenes y escenas que representen lo que otros nos cuentan. Esta es una de las razones por las que algunas personas se asustan más fácilmente que otras: pueden visualizar con mucha nitidez una escena aterradora en su mente.

Por otro lado, están otras que tienen que hacer mucho esfuerzo mental para generar no solo estas, sino cualquier tipo de imagen mental. De hecho, una pequeña porción no puede hacerlo en absoluto, sin importar cuánto lo intenten. Estas personas tienen afantasía.

La ciencia ha sabido durante mucho tiempo que la capacidad de visualizar cosas puede variar drásticamente entre personas. A pesar de ello, el término es relativamente nuevo y no se acuñó sino hasta el año 2015. Tampoco hay muchos estudios sobre el tema, pero se estima que entre el 1 y 4 por ciento de la población lo padece.

La razón por la que algunas personas no temen a las historias de fantasmas

En un esfuerzo por aportar más datos de interés, los investigadores hicieron un experimento. Dispusieron de la escena clásica de personas sentadas en la oscuridad leyendo historias cortas con escenarios hipotéticos y atemorizantes, no necesariamente de fantasmas como en Halloween.

Mientras tanto, registraban sus niveles de miedo midiendo la sudoración durante la prueba con pequeños electrodos en sus dedos capaces de detectar hasta los cambios más mínimos.

Los resultados mostraron que la mayoría de las personas que podían evocar imágenes en su mente tuvieron un aumento de la conductancia en su piel. En cambio, las personas con afantasía no mostraron un aumento significativo de ella al leer las mismas historias.

Los investigadores también notaron que no hubo diferencia entre los dos grupos de personas cuando vieron imágenes de miedo, lo que descarta la posibilidad de que la falta de reacción a las historias de terror de parte de ciertas personas se debiera a una amortiguación general de las respuestas emocionales. Al contrario, la afantasía parecía una explicación más congruente.

¿Está mal tener afantasía?

Aún no están claros los mecanismos cerebrales que subyacen la afantasía. Sin embargo, un estudio mostró que las regiones frontal y visual del cerebro que intervienen en la visualización de imágenes tienen una conexión más débil en estos casos.

La afantasía parece una condición inofensiva, y puede que así lo sea. En algunos casos, podría ser beneficiosa, incluso. Y es que las personas que la tienen informan recuerdos personales menos vívidos y detallados que aquellos que pueden hacerse imágenes en su mente, lo cual podría servir como protección contra la tristeza, el pánico, la depresión y otros trastornos psiquiátricos como el TEPT.

Sin embargo, esto puede tener ciertas consecuencias también a nivel social, aunque no necesariamente negativas. La incapacidad de compartir este tipo de emociones a partir de imágenes evocadas podría hacer un poco difícil la comprensión y comunicación con otros, en especial en Halloween.

Referencia:

Not spooked by Halloween ghost stories? You may have aphantasia. https://theconversation.com/not-spooked-by-halloween-ghost-stories-you-may-have-aphantasia-170712

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