Los investigadores creyeron durante largo tiempo que el rápido progreso de la enfermedad de Alzheimer se debe a una dinámica similar al cáncer. Los estudios en modelos animales sugerían que el mal empezaba en una determinada región del cerebro desde la cual se diseminaba hasta deteriorarlo por completo. Sin embargo, un nuevo estudio ha revelado que no es así.

Un equipo de la Universidad de Cambridge ha estado explorando los procesos que controlan el desarrollo de la enfermedad a lo largo del tiempo aportando información de alto valor para futuras investigaciones. El hallazgo fue contrario a lo esperado, pero confiable, en especial porque se usaron por primera vez datos humanos para rastrear esta dinámica en lugar de modelos animales imperfectos.

Se creía que la enfermedad de Alzheimer se diseminaba como el cáncer

Uno de los grandes obstáculos en la comprensión del progreso de la enfermedad de Alzheimer es su detección mayoritariamente tardía. Con tan pocos datos reales para evaluar sus inicios, los investigadores recurren a modelos animales para aprender sobre ella. Sin embargo, los resultados que se obtienen en ellos no siempre se replican en los humanos.

Interesados por obtener información más fiable, los investigadores aplicaron un enfoque de cinética química desarrollado en la universidad durante la última década que permite modelar los procesos de agregación y diseminación en el cerebro. También se apoyaron con los avances en escaneos PET y las mejoras de la sensibilidad de tras mediciones a nivel del cerebro.

Los resultados en experimentos con ratones mostraron que la enfermedad se propaga rápidamente, como un cáncer en metástasis. Pero, en este caso, son los grupos de proteínas tóxicas acumuladas en diferentes partes del cerebro las causantes del neurodeterioro que la caracteriza.

Neurona y sinapsis involucrados en la memoria.

“Se pensaba que el Alzheimer se desarrolla de una manera similar a muchos cánceres: los agregados se forman en una región y luego se diseminan por el cerebro”, dijo el Dr. Georg Meisl del Departamento de Química Yusuf Hamied de Cambridge, primer autor del artículo.

Sin embargo, el nuevo trabajo descarta esta dinámica y revela una quizás más compleja para efectos de tratamiento. La enfermedad de Alzheimer no se propaga desde un punto específico de acumulación de proteínas; al contrario, cuando inicia, ya hay varios puntos en el cerebro predispuestos para contribuir con su progreso.

El progreso de la enfermedad de Alzheimer no es tan rápido como se pensaba

“Descubrimos que cuando comienza la enfermedad de Alzheimer ya hay agregados en múltiples regiones del cerebro, por lo que tratar de detener la propagación entre regiones hará poco para frenar la enfermedad”.

Resulta que el progreso de la enfermedad de Alzheimer no es tan rápido como la mayoría pensaba. La replicación de los agregados de la proteína tau ocurre de forma sorprendentemente lenta y se demora hasta cinco años, quizás gracias a los mecnaismos de auto protección del cerebro.

El profesor Sir David Klenerman, del Instituto de Investigación de Demencia de la Universidad de Cambridge, Reino Unido, explica que las neuronas “son sorprendentemente buenas para detener la formación de agregados”. Sin embargo, como hemos visto, no lo suficiente, por lo que existe una necesidad imperante de encontrar formas de potenciar esta capacidad.

La base para nuevos tratamientos

La misma metodología aplicada en este trabajo podría usarse para desarrollar tratamientos contra la enfermedad de Alzheimer, o al menos para prevenir su progreso. El objetivo sería abordar los procesos más importantes que ocurren en el cerebro humano cuando se empieza a desarrollar la enfermedad.

“El descubrimiento clave es que detener la replicación de agregados en lugar de su propagación será más efectivo en las etapas de la enfermedad que estudiamos”, dijo Knowles.

Pero esto no solo serviría para el Alzheimer, sino también para otras enfermedades neurológicas como el Parkinson, la demencia temporal frontal, la lesión cerebral traumática y la parálisis supranuclear progresiva; estas últimas también forman agregados de tau como la que protagonizó este estudio.

Referencia:

In vivo rate-determining steps of tau seed accumulation in Alzheimer’s disease. https://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.abh1448

Escribir un comentario