Las calabazas son la fruta por excelencia de Halloween y de otoño, no solo en su forma más natural, sino también en su presentación de especias con olores muy particulares. Los investigadores se han preguntado por qué la gente ha llegado a amar estos aromas y a considerarlas tan indispensables en esta época del año y parecen haber encontrado una respuesta.

Después de explorar la percepción y el procesamiento a nivel cerebral, confirmaron algo que ya habían expuesto otros estudios en el pasado: el papel de los olores en la formación y fijación de los recuerdos. Aunque parezca obvio, es el olor lo que desencadena esta respuesta de gusto por las especies de calabaza. Ahora explicaremos por qué.

Café con leche con olor a especias de calabaza

Durante esta pandemia, la pérdida del olfato ha afectado de forma significativa la experiencia del gusto de muchas personas. Y es que, al no poder oler, nos perdemos muchas de las características que distinguen el sabor de los alimentos. Definitivamente no es lo mismo tomar un café a media tarde sin apreciar su aroma.

Tazas con forma de calabaza que contienen café con leche con especias.

A propósito de ello, si alguien toma un café con leche potenciado con especias de calabaza con la nariz tapada, probablemente perciba tanto la calidez como el sabor dulce. Sin embargo, la experiencia resultará un tanto genérica. En cambio, si activa su olfato, esta persona percibirá la canela, la nuez moscada y otros ingredientes que aportan más que sabor.

“Los aromas de especias de calabaza emergen en otoño en tiendas y cafés, coincidiendo con la llegada de hojas coloridas, reuniones familiares y el bullicio del regreso a clases”, dice Jason Fischer, profesor de ciencias psicológicas y cerebrales en la Escuela Krieger de la Universidad Johns Hopkins. “La asociación que el olor tiene con la estación en nuestra memoria le permite evocar poderosamente las sensaciones refrescantes del otoño”.

El olfato y los recuerdos

Los humanos no somos tan atentos al sentido del olfato como lo son los animales. Sin embargo, las sensaciones que pueden evocar los estímulos percibidos por la nariz son muy poderosas; tanto, que muchas personas ni siquiera piensen en el hecho de que las especias de calabaza tienen de todo menos calabaza.

Nos referimos a ellas como especias de calabaza, pero ¿por qué? ¿Por qué se les llama así aunque no se produzcan a partir de esta fruta? La razón parece radicar en los recuerdos. Al parecer, el olor de estos ingredientes evoca recuerdos cálidos y profundamente arraigados al otoño que podrían explicar el gusto hacia la calabaza y sus especias.

La parte del cerebro que procesa el olfato está cerca de la encargada de la memoria

Sarah Cormiea, candidata a doctorado en Johns Hopkins que estudia la percepción olfativa humana, explica el porqué. La evidencia muestra que tan solo leer palabras relacioandas con el olfato activará la corteza piriforme, el área del cerebro que procesa los estímulos olfativos. De hecho, esta se activa solo con la expectativa del olor.

Café con leche con especias de calabaza con una calabaza Jack O' Niel de fondo.

Lo curioso es que esta área del cerebro está cerca de la responsable de la memoria. Conscientes de ello, los investigadores no se sorprenden de que la simple mención de un café con leche con especias de calabaza desencadenen este tipo de respuesta, como si se hubiesen percibido los olores.

“Puede que la calabaza no esté en la lista de ingredientes pero de todos modos podemos experimentarla vívidamente”, dice Fischer. “Nuestras mentes son muy buenas para completar los detalles que faltan, guiadas por las asociaciones que los olores tienen en la memoria”.

A pesar de ello, alguien con dificultad para identificar olores sin otra información sensorial de apoyo, como la vista, podrían tener más dificultades. Pero una vez que descubren qué es, percibirán el sabor y el olor de forma más vívida.

Referencia:

Enticed by pumkin spice. https://hub.jhu.edu/2021/09/21/enticed-by-pumpkin-spice/

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