Los científicos siguen encontrando nuevas especies animales primitivas ya extintas, pero ¿quién se imaginaría que también habría una nueva especie de humano por documentar? Un equipo de investigadores cree fervientemente en ello, y aunque ya estos homínidos ya no existan, consideran necesario incluirlos dentro de nuestro árbol genealógico.

A diferencia de otros reportes similares, Homo bodoensis, como la han llamado, no fue descrita a partir del hallazgo de nuevos fósiles; al contrario, es una reconsideración surgia de un nuevo estudio realizado a un cráneo antiguo que coincide con otros hallados previamente.

Lo que se sabe sobre el Homo bodoensis

Homo bodoensis es el nombre con el que los científicos quieren diferenciar a un grupo de homínidos que vivió en África durante un período previamente denominado Pleistoceno Medio, pero que ahora se conoce técnicamente como Chibanian; este ocurrió entre hace 770,000 y 126,000 años.

Mirjana Roksandic en la Universidad de Winnipeg en Canadá y sus colegas la describieron recientemente, otorgándole dicho nombre como referencia al cráneo de Bodo, hallado en 1976 en Bodo D’ar en el valle del río Awash de Etiopía. Los análisis sugieren que este fósil tiene unos 600,000 años.

Otros homínidos vivieron durante el Pleistoceno medio

La idea no es para nada incongruente tomando en cuenta que los neandertales vivieron durante este período en Europa, por ejemplo. Mientras tanto, al este de Asia se encontraban los denisovanos, sus hermanos, y en el sur de África se encontraba el Homo naledi.

De hecho, el humano moderno conocido como Homo sapiens surgió en África hace unos 300,000 años, momento en el que cual había transcurrido aproximadamente la mitad del Pleistoceno medio. Los investigadores sostienen que H. bodoensis vivió en África durante cientos de miles de años y también puede haber vagado por el Mediterráneo oriental.

Pero también están en juego otros especímenes similares: Kabwe de Zambia, los cráneos de Ndutu y Ngaloba de Tanzania y el cráneo de Saldanha de Elandsfontein en Sudáfrica. Estos recibieron varias designaciones que incluso se usaban de forma contradictoria en los estudios. Por ejemplo, a veces a la especie a la que pertenece el cráneo de Bodo se le llama Homo heidelbergensis u Homo rhodesiensis.

Se solía pensar que H. heidelbergensis era el antepasado de los neandertales, pero los análisis sugieren que estos últimos surgieron a principios del Pleistoceno medio. Es probable que estos sugieran incluso antes de la época de los fósiles más antiguos de H. heidelbergensis. Además, muchos especímenes de esta especie hallados en Europa tuvieron que ser reclasificados como neandertales tempranos.

Una nueva especie de humano

Por ello, los investigadores proponen considerar a todos los fósiles africanos anteriormente llamados H. heidelbergensis o H. rhodesiensis como una sola especie: H. bodoensis. Bajo esta premisa, argumentan que fue esta la que dio lugar al H. sapiens.

Aún queda mucho trabajo por hacer para determinar con precisión a cuál especie pertenece cada fosil, así como qué territorios habitó cada una de ellas y por cuánto tiempo. Con ello, los científicos también pueden hacerse una idea de qué especies precedieron a otras y, de este modo, reconstruir nuestra intrincada historia evolutiva.

A pesar de ello, Chris Stringer del Museo de Historia Natural de Londres, no está del todo de acuerdo con ello. Y es que su estudio sobre el rostro humano publicado en 2019 halló que la especie a la que pertenece el cráneo de Bodo había seguido un camino evolutivo diferente al de la nuestra.

Referencia:

Resolving the “muddle in the middle”: The case for Homo bodoensis sp. nov. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/evan.21929

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