Con Noche de Brujas cada vez más cerca, los preparativos para las festividades se encuentran en su máximo mundo. Junto a ellos, vienen grandes cantidades de decoraciones, comidas especiales, disfraces y, por supuestos, toneladas de caramelos. Ahora, estudios recientes nos han mostrado que los aparentemente inofensivos dulces de Halloween podrían ser estar contribuyendo al cambio climático.

Sobre los dulces de Halloween y el cambio climático

Los dulces, al igual que otros tipos de comida como la carne o los vegetales son parte de lo que conocemos como “sistemas alimentarios”. De acuerdo al Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, ellos son básicamente:

(…) la suma de actores e interacciones a lo largo de la cadena de valor alimentaria, desde el suministro de insumos y la producción de cultivos, ganado, pescado y otros productos agrícolas hasta el transporte, procesamiento, venta al por menor, venta al por mayor, y preparación de alimentos para consumo y eliminación”.

Dulces de Halloween.
Vía Pixabay.

Ahora, a pesar de que son parte de tal categoría, es poco lo que se ha estudiado sobre ellos y su impacto en el ambiente, en comparación con otros sistemas alimentarios. El detalle está en que, incluso si no se han estudiado tan a profundidad, la huella que han empezado a dejar no se puede ignorar.

Para dar a conocer tal situación la profesora asociada de nutrición y estudios de alimentos en la Universidad Steinhardt de Nueva York, Carolyn Dimitri, escribió un artículo informativo en el 2020. Un año más tarde, en el 2021, ofreció una entrevista a Futury para hablar más sobre el tema y su impacto.

¿Comer nuestros dulces favoritos puede afectar planeta?

Lastimosamente, sí. Muchos de los dulces que consumidos en Halloween y otras temporadas pueden contribuir con el cambio climático. Eso debido a que suelen tener componentes críticos como el aceite de palma, el azúcar o el cacao, explicó Dimitri.

Dulces temáticos de Halloween.
Vía maxpixel.net

Cada uno de esos ingredientes suele provenir de grandes cultivos que se crearon a base de la deforestación constante de la tierra. En consecuencia, los pulmones de la naturaleza se hacen cada vez más pequeños, menos plantas pueden transformar el dióxido de carbono y más de él termina atrapado en la atmósfera, colaborando con el efecto invernadero.

Entonces… ¿deberíamos cancelar Halloween?

No exactamente. Dimitri ha mencionado que una fecha tan importante como el Halloween para países como Estados Unidos hace que sea poco probable que se cancele su celebración. Además, no es solo en Halloween que se consumen grandes cantidades de dulces y se presiona el sistema alimentario fomentando el cambio climático. Otras fechas como Día de San Valentín, Día de Todos los Santos, la Pascua de Resurrección y demás celebraciones también presionan el sistema.

Por lo que, claramente, la solución no podría ser simplemente suprimir las celebraciones. Es claro que, como sistema, debemos cambiar la forma en la que obtenemos los recursos básicos para los dulces, de forma que dejen de ser tan perjudiciales. Pero, mientras tanto, como individuos también podemos colaborar al preferir marcas que no contengan elementos como el aceite de palma y comprar solo aquellos que tengan también la certificación Fairtrade.

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