Las canciones, los canticos y las composiciones musicales han sido siempre una parte de la historia humana. Ahora, una investigación sobre los lémures revela que el ritmo de la música de los humanos podría tener un origen natural mucho más antiguo.

El estudio que ha puesto tal posibilidad sobre la mesa se publicó recientemente en Current Biology. Detrás de él estuvieron los investigadores Chiara De Gregorio, Daria Valente, Teresa Raimondi, Valeria Torti, Longondraza Miaretsoa, Olivier Friard, Cristina Giacoma y Andrea Ravignani.

El ritmo de la selva

Para el caso actual, los investigadores estudiaron los cantos de los Indris (Indri indri), una especie de lémures que actualmente se encuentra en peligro crítico de extinción. Durante cada mañana, los mamíferos de poco más de un metro cantan entre la selva tropical de las tierras bajas en el este de Madagascar para ubicarse y reunirse con otros miembros de la familia.

A través de un estudio sostenido durante 12 años, los investigadores lograron grabar e identificar las canciones de 20 grupos de indri diferentes. Al final, se analizaron sus canticos por separado y eso fue lo que permitió ver los rastros del ritmo de la música humana dentro de sus propias entonaciones.

Lémur que canta con el ritmo de la música humana.
Vía Pixabay.

Al estudiar la sincronización de sus notas, se encontraros dos categorías rítmicas distintas. La primera fue 1:1 que implica que tanto las entonaciones como los “vacíos” entre ellas tienen la misma duración. Por su parte, la segunda fue 1:2 que implica que los vacíos son el doble de largos que las entonaciones.

Ambas categorías de ritmo son comunes en la música de los humanos incluso en la actualidad. Por lo que se convierten en un particular nexo creado entre humanos y lémures a base de los llamados “ritmos categóricos”.

Una primera vez para la ciencia

Esta es la primera evidencia de la presencia de un rasgo típico de la música humana en otro mamífero”, dijo De Gregorio.

Debido a eso, nos encontramos ante un momento inédito para el mundo de la ciencia. Eso debido a que, hasta ahora, solo un par de especies de aves habían mostrado algunas similitudes rítmicas con las canciones humanas.

Por un lado, estuvieron los ruiseñores tordos (Luscinia luscinia) y, por el otro, los pinzones cebra (Taeniopygia guttata). Sin embargo, ambas criaturas solo tienen un ritmo categórico en común con nosotros. Según se ha visto, los lémures tienen dos, “lo que hace que sus canciones sean bastante complejas y articuladas” comentó De Gregorio.

El origen del ritmo de la música humana

Familia de lémures.
Vía Pxfuel.

La relación clara entre el ritmo de las entonaciones de los primates y la música de los humanos abre un mundo de posibilidades. De hecho, plantea una realidad en la que nuestras inclinaciones musicales podrían estar mucho más arraigadas a nuestra cadena evolutiva de lo que pensábamos.

Sin embargo, no es la única teoría. El último ancestro común que compartieron los humanos y los indri existió hace 77 millones de años. Por lo que, también existe la posibilidad de que los ritmos categóricos se manifestaran de forma separada en ambas líneas evolutivas.

Para poder determinar entonces si el ritmo de las canciones humanas vino con nosotros o desde antes, se han planteado nuevos estudios. Todo con la finalidad de entender realmente el origen de dichos ritmos y qué tan extendidos están entre los mamíferos.

Referencia:

Categorical rhythms in a singing primate: https://doi.org/10.1016/j.cub.2021.09.032

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