Muchas personas son conscientes de los daños asociados a dormir poco, pero aún así son pocos los que procuran hacerlo. Un nuevo estudio ha revelado que incluso el controde nuestra forma de caminar puede cambiar drásticamente debido a la falta de sueño, algo que se creía poco probable por considerarse una actividad poco consciente.

Los investigadores del MIT y la Universidad de São Paulo en Brasil publicaron sus hallazgos en la revista Scientific Reports. Y más allá de advertir este nuevo efecto nocivo de la privación del descanso, también ofrecen una forma de compensarlo.

La falta de sueño afecta el rendimiento cognitivo, pero ¿qué hay de la forma de caminar?

Si hay algo de lo que no debemos prescindir nunca es del sueño. La falta de descanso está detrás de un sinfín de males, y más aún si hay alteración de los ciclos circadianos de por medio. A pesar de ello, a muchas personas les cuesta hacerlo.

El problema es que hay mucha evidencia que sostiene que la cantidad y calidad del sueño puede afectar nuestro desempeño en diferentes tareas; entre ellas, las de carácter cognitivo, como resolver un problema matemático. Incluso mantener una conversación con otra personas o leer un texto puede resultar difícil después de una noche sin correcto descanso.

Y hablando de ello, hay un aspecto en el que parece incidir también la falta de sueño: la forma de caminar. En comparación con los otros mencionados, este ha sido poco explorado. Andar resulta tan automático para nosotros que, en teoría, no constituye una tarea mentalmente desafiante.

Durante mucho tiempo se ha pensado que caminar amerita muy poco control cognitivo consciente. Sin embargo, los investigadores querían determinar si la privación del descanso tenía algún impacto sobre ella.

Los estudiantes en época de exámenes duermen poco

Estudiante dormido sobre sus libros por la falta de sueño.

Cuando se acerca el final del semestre, los estudiantes deben presentar muchos exámenes en poco tiempo y trabajar para entregar a tiempo sus proyectos. Todo aquel que haya pasado por eso sabrá que en estos períodos pocos duermen las horas recomendadas, y en muchos casos, esto afecta su rendimiento.

Conscientes de ello, los investigadores decidieron convocar estudiantes de la Universidad de São Paulo para su experimento. El objetivo era estudiar los efectos de la falta de sueño en el control de la marcha.

Monitoreando el sueño de los estudiantes durante 14 días

Durante 14 días, los estudiantes usaron un reloj a través del cual se monitorearía su sueño. Sin embargo, el equipo no les dio instrucciones sobre cuánto tiempo debían dormir a fin de registrar sus patrones naturales de sueño.

Así descubrieron que, durante la época de exámenes, cada estudiante durmió alrededor de seis horas cada día. Algunos compensaron este déficit durmiendo más horas durante los dos fines de semana que abarcó el período de estudio.

Ahora bien, la noche anterior al día 14, un grupo de estudiantes permaneció despierto toda la noche en el laboratorio de sueño de los investigadores. Luego, a la mañana siguiente, todos los estudiantes del estudio asistieron al lugar para realizar una prueba de caminata.

La falta de sueño sí limita el control de la marcha

Joven mujer con falta de sueño caminando por la calle viendo su teléfono.

En general, mientras menos dormían los estudiantes, menos control tenían al caminar durante la prueba de caminata sobre una cinta de correr. Pero este impacto fue mucho más significativo entre los estudiantes que pasaron la noche en vela en el laboratorio antes de la prueba; el control de su marcha destacó como el más deficiente.

Entre quienes no se quedaron despiertos toda la noche, pero no se durmieron lo suficiente durante la semana, los que recuperaron horas de sueño los fines de semana tuvieron un mejor desempeño que quienes no lo hicieron.

Dormir más el fin de semana puede compensar las faltas

Hombre caminando al lado de una mujer que muestra cansancio.

Con ello, la conclusión parecía bastante clara: la falta de sueño sí puede afectar la marcha de las personas. Sin embargo, el hallazgo también proporcionó una solución potencial para el problema: descansar los fines de semana. Al parecer, recuperar las horas de sueño perdidas puede restituir el control de la marcha, aunque no solventa del todo los estragos de los trasnochos.

“Encontramos que compensar el sueño podría ser una estrategia importante”, dice Hermano Krebs, científico investigador principal del Departamento de Ingeniería Mecánica del MIT. “Por ejemplo, para aquellos que sufren privación crónica del sueño, como los trabajadores por turnos, los médicos y algunos miembros del personal militar, si incorporan una compensación por sueño regular, podrían tener un mejor control sobre su andar”.

Los resultados muestran que el control de la marcha no es un proceso tan automático como muchos pensaban. Aunque no necesariamente implique el esfuerzo mental que haríamos al presentar un examen, tiene un componente consciente que lo hace vulnerable a la falta de sueño.

Referencia:

Sleep deprivation affects gait control. https://www.nature.com/articles/s41598-021-00705-9

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