Todos conocemos los ejercicios comunes que debemos hacer si queremos aumentar nuestra fuerza, y el entrenamiento de velocidad definitivamente no está entre ellos. Pero, gracias a estas nuevas perspectivas, podríamos darnos cuenta de que es momento de añadirlo a la lista.

A través de la iniciativa de Inverse, podemos conocer con más profundidad lo que implica el entrenamiento de velocidad (sprinting) y por qué puede ser el complemento perfecto para los ejercicios de fuerza. Así, veremos que ambos no son tan distintos y que, justo donde sí difieren, yace el potencial para que se complementen.

Entrenamiento de velocidad vs maratones

El primero elemento que debemos aclarar es que, cuando se trata de correr, los maratones no son la única opción que existe. Por una cuestión de renombre, usualmente es lo primero que se nos viene a la mente cuando nos dicen que una persona es una corredora.

Hombres haciendo entrenamiento de velocidad.
Vía Piqsels

Sin embargo, los maratones y el sprinting son esencialmente diferentes. Los primeros preparan a los atletas para resistir durante periodos más largos de tiempo el uso constante de sus músculos. Por otro lado, el entrenamiento de velocidad busca hacer que los músculos liberen de forma casi explosiva toda su energía y potencia en un breve periodo de tiempo.

De allí que las carreras de maratón se den por kilómetros y duren horas. Mientras tanto, los sprints o carreras cortas pueden ser de apenas segundos y recorrer unos cuantos metros. Eso debido a que, al final, la meta de una es mantener el paso y avanzar consistentemente; mientras que la de la otra es recorrer la mayor cantidad de espacio en el menor tiempo posible.

A nivel muscular

Pero las diferencias entre el entrenamiento de velocidad y los maratones no se dan solo por las metas de cada disciplina. De hecho, ambas estimulan y trabajan diferentes tipos de músculos en nuestras piernas.

Por un lado, los maratones trabajan las llamadas fibras musculares de contracción lenta. En general, los maratonistas las acumulan para aumentar su resistencia muscular. Eso debido a que ellas favorecen la reserva de energía y su liberación sostenida. Debido a eso, las fibras suelen hacerse más fuertes y resistentes, pero no aumentan su tamaño general.

Por otra parte, las fibras musculares de contracción rápida sí están más que dispuestas a crecer. Ellas son las que usualmente trabajan aquellos que quieren aumentar su fuerza y, al final, también quienes hacen entrenamiento de velocidad.

El entrenamiento de velocidad podría ayudarnos a aumentar nuestra fuerza

Muejeres haciendo entrenamiento de velocidad.

Debido a lo anterior, cuando una persona practica el entrenamiento de velocidad, paulatinamente también está trabajando en aumentar su fuerza. Eso debido a que las fibras de contracciones rápidas están diseñadas para aumentar de tamaño y liberar mayores cantidades de energía en un mismo momento.

Debido a eso, tanto los músculos de quienes hacen entrenamiento de velocidad como de quienes buscan aumentar su fuerza terminar creciendo con el tiempo. Ahora, ambos no se activan exactamente de la misma forma. Por lo que, los métodos comunes para cultivas nuestra fuerza y complementarlo con sprints podría hacernos tanto más fuertes como más veloces.

¿Cómo incluir en entrenamiento de velocidad en la propia rutina?

Si tu meta final es aumentar tu fuerza, el entrenamiento de velocidad se convertirá en un complemento de tu rutina, y no en el protagonista. Por ese motivo, lo mejor será que mantengas las carreras cortas, pero que busques crear el máximo impacto y velocidad con cada una.

Para eso, Inverse recomienda que se realicen carreras cortas con tiempos de descanso entre uno y dos minutos. Eso con la intención de que tu siguiente sprint siempre se haga con lo más cercano posible a tu 100% de energía.

Asimismo, también es importante contar con los zapatos de correr y la postura adecuada. De esa forma, no solo se asegurará que el ejercicio haga efecto, sino que se evitarán posibles lesiones.

En general, se recomienda que el entrenamiento de velocidad se haga un día después de la rutina para aumentar la fuerza de las piernas. De esa forma, los músculos habrán tenido un día para recuperarse entre cada sesión de extenuación total. Eso les dará tiempo para sanar, formar más fibra y crecer.

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