Muchas personas sienten temor y hasta aversión hacia los insectos, pero resulta que comer de ellos puede aportar grandes beneficios a nuestra salud y, más aún, al medio ambiente. Suena realmente aterrador y asqueroso, pero incluso hay evidencia científica de ello.

Y aunque pocos lo crean, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) estima que aproximadamente 2 mil millones de personas en todo el mundo ya comen insectos para complementar su dieta. Dicho esto, ¿cuáles especies podrían ser beneficiosas para nosotros en ambos aspectos?

Entomofagia, una práctica más común de lo que muchos creen

La ingesta de insectos de parte de los humanos se conoce técnicamente como entomofagia. Y aunque parezca una práctica cruel y asquerosa, no es diferente a lo que hemos hecho con otros animales durante mucho tiempo.

De hecho, al contrario de nuestras dietas habituales basadas en diferentes tipos de vertebrados, el consumo de insectos parece tener un impacto menos nocivo sobre nuestra salud, desigualdad alimentaria y medio ambiente.

Los insectos son un alimento común en muchas partes del mundo

Comer insectos no es tan raro como parece. En ciertas regiones de Asia, África y América Latina, constituyen una parte básica de las dietas humanas, no solo por su calidad nutritiva; también por su sabor. Por ejemplo, las orugas de mopane se consideran un manjar en el sur de África. Por otro lado, los huevos de hormiga tejedora son muy populares en algunas partes del sudeste asiático.

Mano con muchas hormigas.

La historia es diferente en las culturas occidentales, donde el consumo de insectos se limita a la gastronomía exótica y no forma parte de la dieta habitual de las personas. A pesar de ello, durante la última década, comer insectos se ha vuelto más común en los países occidentales probablemente gracias a la difusión de información sobre sus beneficios en nutrición.

¿Qué insectos pueden comer los humanos sin exponerse a riesgos?

Los registros sugieren que existen más de 1,900 especies de insectos que se consideran comestibles en todo el mundo. Los más comunes son los escarabajos, seguidos de orugas, abejas, avispas, hormigas, saltamontes, langostas y grillos.

Sujaya Rao, profesor de entomología en la Universidad de Minnesota en Minneapolis, dice destaca que las patas traseras de los grillos, por ejemplo, son ricas en proteínas porque están ligadas a los músculos que usan para saltar.

Los insectos y sus beneficios para la nutrición humana

Aunque parezca una alternativa desesperada en situaciones de crisis, la realidad es que los insectos pueden ofrecer una nutrición saludable en muchos aspectos. Uno de ellos es la salud del corazón.

Por ejemplo, un estudio publicado en enero de de 2021 en Critical Reviews in Food Science Nutrition reveló que los insectos comestibles tienen altos niveles de vitamina B12, hierro, zinc, fibra, aminoácidos esenciales, ácidos grasos omega-3 y omega-6, y antioxidantes.

Manos humanas sosteniendo un grillo, un insecto muy nutritivo.

Rao, que dirigió un estudio publicado en Journal of Insect Science en 2020, descubrió que los brownies hechos con harina de grillo eran más populares entre estudiantes universitarios por su sabor que los hechos de harina de trigo. Curiosamente, estos no lograban diferenciarlos de forma consistente.

“Debido a los estigmas que se han mantenido durante mucho tiempo, comer insectos no es común en el mundo occidental”, dijo Rao. Pero “usar insectos como ingredientes es una estrategia, como la harina de grillo en las galletas. No tiene esa imagen negativa. Así que mucha más gente está dispuesta a intentarlo”.

Una forma de abordar las hambrunas en todo el mundo

Algunos expertos consideran que el consumo de las criaturas adecuadas puede ayudar a abordar los problemas más urgentes de la humanidad; entre ellos, la hambruna y la escasa seguridad alimentaria en muchas regiones.

Al parecer, los insectos sirven como un complemento a la nutrición necesaria para llevar una vida saludable al aportar un alto contenido de proteínas, grasas y minerales. Esto es particularmente importante considerando que, a pesar de los problemas de fertilidad, se espera que la población mundial crezca a 9.800 millones para 2050, según la ONU.

“Una de las muchas formas de abordar la seguridad alimentaria y de los piensos es a través del cultivo de insectos”, dijo la FAO en una guía de información basada en su estudio. “Los insectos están en todas partes y se reproducen rápidamente, y tienen altas tasas de crecimiento y conversión alimenticia y una baja huella ambiental durante todo su ciclo de vida”.

Beneficios de comer insectos para el medio ambiente

Y, por último y no menos importante, comer insectos también es beneficioso para el medio ambiente. La alta demanda de carne de res, aves y peces ha causado graves problemas como emisiones de gases de efecto invernadero y ecosistemas marinos desequilibrados. Sustituirlos por insectos puede dar un respiro al planeta.

Estas criaturas se pueden criar verticalmente, es decir, en capas en instalaciones con clima controlado durante todo el año dejando una mínima huella ambiental en comparación con la que deja la cría de ganado.

Referencia:

Eating the right insects can provide nutrition, and might be good for the planet. https://phys.org/news/2021-10-insects-nutrition-good-planet.html

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