Un extraño caso médico se ha reportado en una paciente con coronavirus que mantuvo la enfermedad durante casi todo un año. Según parece, la infección de COVID-19 se mantuvo activa por 335 días en el organismo de una mujer de 47 años.

El particular evento ha sido reseñado por la Science Magazine y también se ha presentado como un caso de estudio. Por ahora, el último no ha pasado por la revisión de los pares, por lo que se mantiene como una preimpresión en la base de datos MedRxiv.

Mujer sobreviviente de cáncer tiene el récord de la infección por COVID-19 más larga

Según se ha anunciado en el estudio, la mujer ingresó al sistema médico en la primavera del 2020. Desde entonces, de acuerdo a lo registrado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) en Maryland, la paciente de 47 años estuvo bajo monitoreo constante.

Mujer con prolongada infección de COVID-19
Vía Pixabay.

Luego de un periodo inicial, los síntomas más graves de la enfermedad desaparecieron, pero el virus no se fue por completo del organismo de la paciente. De hecho, durante más de 300 días se detectó la presencia constante de una muy leve infección por COVID-19 en la mujer.

Como consecuencia, aunque ya no sufría los síntomas más graves de la enfermedad, no se la pudo declarar libre de ella. Para el 2021, su cuadro de salud volvió a empeorar y se repitieron exhaustivas pruebas para entender su caso.

Gracias a ellas, se observó que el virus presente en el sistema de la paciente era el mismo de la primera vez. En otras palabras, la mujer no se había contagiado con alguna nueva variante, sino que simplemente el virus que ya estaba en su cuerpo comenzó a atacar con fuerza de nuevo.

¿Por qué la infección de COVID-19 ha sido tan larga?

Por lo explicado en la preimpresión, todo podría deberse a la condición del sistema inmunológico de la mujer. De acuerdo a lo que se reportó, ella es una sobreviviente de un tipo de cáncer conocido como linfoma.

Vía Pixabay.

Al parecer los tratamientos realizados para erradicar ese tipo de tumores terminan debilitando de forma prolongada al sistema inmune. Como consecuencia, incluso tres años después de haber concluido el tratamiento, el organismo de la mujer seguía teniendo pocas células T y B con las que defenderse de la infección por COVID-19.

¿Y qué ha pasado con la mujer?

Afortunadamente, en abril de este año las pruebas para detectar la infección por COVID-19 en la mujer finalmente dieron negativo. Eso implica que, por primera vez en casi un año, la paciente no mostró tener ni las más mínimas concentraciones del virus en su organismo. Por lo que, al fin, ha sido dada de alta del tratamiento tanto hospitalario como aquel que debía realizar en casa.

Referencia:

Year-long COVID-19 infection reveals within-host evolution of SARS-CoV-2 in a patient with B cell depletion: https://doi.org/10.1101/2021.10.02.21264267

Escribir un comentario