La pandemia causada por el coronavirus está cerca de cumplir dos años entre nosotros y, aún no hemos conseguido una forma de controlarla por completo. Ahora, una nueva investigación científica nos corrobora que el COVID-19 podría actuar como una enfermedad estacional. ¿Son estas buenas o malas noticias en nuestra lucha contra el virus?

La investigación que nos ha revelado la verdadera naturaleza del coronavirus se publicó recientemente en Nature Computational Science. Para su realización, contó con la participación de los investigadores Alejandro Fontal, Menno J. Bouma, Adrià San-José, Leonardo López, Mercedes Pascual y Xavier Rodó.

El COVID-19 se comporta como una enfermedad estacional

Durante todo el 2020 se debatió la naturaleza del coronavirus. En algunos casos, se hablaba de que el clima podía influir en su capacidad de transmisión; en otros, se decía que no tenía efecto alguno.

El estudio más reciente, desarrollado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) ha mostrado que sí existe una correlación entre el clima y la transmisión del coronavirus. De hecho, específicamente notaron que el COVID-19 se comporta igual que una enfermedad estacional.

En otras palabras, tiende a propagarse con patrones similares a los de la influenza o de otros coronavirus menos dañinos. Particularmente, ha mostrado tener una estrecha relación con las bajas temperaturas y los altos índices de humedad.

Una relación inversamente proporcional

Dentro del estudio se observó que, mientras más altas eran las temperaturas de un área, menor era la intensidad de contagios en ella. Por otro lado, a medida que el clima se hacía más frío, la incidencia de casos de COVID-19 también aumentaba.

Virus del COVID-19 que podría volverse una enfermedad estacional.

De acuerdo a los investigadores, ese patrón se pudo observar con bastante claridad durante las tres oleadas de contagios que ha tenido la pandemia.

Por otra parte, también se observó que mientras más seco era un ambiente, menos casos de coronavirus se registraban. Es decir que, si los niveles de humedad en el ambiente son altos, entonces el número de contagios por COVID-19 también suele serlo.

En particular, ha sido esa relación con la temperatura y la humedad la que ha creado el paralelismo entre el COVID-19 y una enfermedad estacional.

Pero… ¿y qué pasó con el aumento de casos en el verano?

Según la opinión de los investigadores, la llegada de la una ola de contagios de coronavirus en el verano fue influida por más factores que solo en clima. Particularemente, en los países europeos se observó una reapertura de espacios, por lo que los jóvenes salieron a la calle y los turistas se pasearon por espacios públicos.

En consecuencia, las medidas de prevención se hicieron más laxas y se aumentaron las oportunidades de contacto y contagio entre la población. En consecuencia, aunque la transmisión del virus no era tan fuerte en el momento, igual fue extensa debido a las múltiples actividades multitudinarias que se realizaron.

Hora de tomar medidas

La cuestión de si COVID-19 es una auténtica enfermedad estacional se vuelve cada vez más central, con implicaciones para determinar las medidas de intervención eficaces”, dijo Rodó, quien es director del programa de Clima y Salud de ISGlobal.

Ahora que tenemos un poco más clara la naturaleza del coronavirus, será necesario usar esa información a nuestro favor. Ya el estudio actual nos ha mostrado que el COVID-19 se ha comportado como una enfermedad estacional en 162 países.

En el futuro, si realmente queremos erradicarlo, tendremos que abordar la situación entendiendo mejor las características del virus. De ese modo, podremos desarrollar planes de contención más eficaces y, posiblemente, similares a los que actualmente usamos para enfermedades como la influenza y las causadas por otros coronavirus.

Referencia:

Climatic signatures in the different COVID-19 pandemic waves across both hemispheres: DOI: 10.1038/s43588-021-00136-6

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