Nuestra nariz puede haber sido vital para nuestra supervivencia a un nivel mucho mayor del que creíamos. Todo debido a que nuestro sentido del olfato parece estar especialmente adaptado para detectar y reaccionar rápido ante el peligro.

Una investigación publicada en la revista científica PNAS nos señala que los mecanismos olfativos reaccionan mucho más rápido que los de otros sentidos. Para profundizar en el tema, los científicos del Instituto Karolinska en Suecia, Behzad Iravani, Martin Schaefer, Donald A. Wilson, Artin Arshamian y ProfileJohan N. Lundström, unieron fuerzas.

El olfato como mecanismo de supervivencia

Otras especies animales tienen al olfato como el principal mecanismo para detectar el peligro. Para ellas, su nariz puede ser la diferencia entre salir a cenar o ser la cena. Por lo que, antes de que sus ojos u oídos detecten algo, ya solo con su nariz son capaces de determinar si deben huir, ocultarse o luchar.

Por nuestra parte, como especie, hemos evolucionado para depender con mucha más fuerza de otros sentidos como la vista o el oído. Sin embargo, recientes investigaciones han demostrado que, incluso así, cuando se trata de reacciones rápidas, nuestro sentido del olfato sigue siendo el más veloz.

Olfato selectivo, una ventaja evolutiva que nos permite detectar el peligro

Después de variados experimentos utilizando distintos olores agradables y desagradables, se pudieron notar patrones distintos en las lecturas tomadas con un encefalograma. Apenas un aroma determinado tocaba los bulbos olfativos, se disparaba una respuesta de procesamiento en el cerebro con ondas beta y gamma.

Las ondas beta son las más “lentas” del par, y van de la mano con los procesos relacionados con la toma de decisiones. Por otro lado, las gamma, las más veloces, se relacionan con nuestra atención y memoria.

Olfato para detectar el peligro.
Vía PxHere.

Apenas un olor llega a nuestra nariz, ambas ondas se disparan, permitiendo que el cerebro procese el aroma, lo identifique y tome una decisión en tan solo milisegundos. Ahora, la cantidad total de ellos cambia según el tipo de olor.

Usualmente, si el aroma era “desagradable” las ondas tardaban solo 150 segundos en manifestarse. En total, entre que el aroma llegar a la nariz y fuera procesado, se pasaban tan solo 250 milisegundos en los que podían ocurrir dos cosas. Si el olor era agradable, la persona pasaba más tiempo apreciándolo. Si era desagradable, se alejaba de inmediato.

Estaba claro que el bulbo reacciona específica y rápidamente a los olores negativos y envía una señal directa a la corteza motora en unos 300 milisegundos [aproximadamente]”, dijo Lundström, biólogo del Departamento de Neurociencia Clínica del Instituto Karolinska.

Nuestro cerebro reacciona a los olores antes que a las imágenes o los sonidos

Pero nuestro cuerpo no. De entre esos tres sentidos (vista, oído y olfato) el actualmente estudiado es el más veloz a la hora de llegar al cerebro. Después de todo, sus señales llegan directamente a la corteza cerebral para ser procesados. Por su parte, los estímulos visuales y auditivos pasan por unidades especializadas dentro del cerebro para su procesamiento.

Como consecuencia, el camino que deben seguir es más largo. No obstante, tanto los ojos como los oídos suelen ser más rápidos a la hora de captar dichos estímulos. Por ese motivo, incluso aunque el proceso demore más dentro del cerebro, solemos responder ante el sonido en solo 150 milisegundos y ante una imagen en 200 milisegundos.

Los resultados sugieren que nuestro sentido del olfato es importante para nuestra capacidad de detectar peligros en nuestra vecindad, y gran parte de esta capacidad es más inconsciente que nuestra respuesta al peligro mediado por nuestros sentidos de la vista y el oído”, acota Lundström.

En otras palabras, aunque el procesamiento de la vista y el oído sea técnicamente más rápido, es un proceso mucho más consciente. Por otro lado, el olfato tiene una cualidad más intuitiva o subconsciente a la hora de detectar el peligro. Debido a lo que, cuando el momento lo amerite, nos asegura que reaccionaremos incluso si es de forma inconsciente.

Referencia:

The human olfactory bulb processes odor valence representation and cues motor avoidance behavior: https://doi.org/10.1073/pnas.2101209118

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