Con el paso de los años, costumbres como el desayuno intermitente se hacen cada vez más comunes como parte del estilo de vida de las personas. Eso debido a que se han descubierto paulatinamente más y más beneficios relacionados a la práctica. Por eso, si estás pensando en comenzar a hacer fasting, es bueno que tengas en mente estos consejos.

Antes que nada… ¿qué es el fasting?

Aunque ya podamos tener una idea, siempre es bueno tener claro en qué consiste realmente la práctica y qué podemos esperar de ella. De forma resumida, el ayuno intermitente es una forma distinta de organizar tu alimentación.

En general, se utiliza como una posible forma de aumentar la interocepción, es decir, la habilidad del cuerpo de manejar las señales de hambre y saciedad, entre otras. Para eso, según explica doctor Daniel Mantas, director de NutriNour (un instituto especializado en nutrición clínica), el fasting implica dejar una ventana de tiempo durante el día en el que no se ingieran alimentos sólidos.

En contraposición, se tiene otro horario en el que se consumen todas las calorías que nuestro cuerpo necesita para estar sano. Todo sin tener restricciones alimenticias como las que se plantearían durante una dieta.

Por ese motivo, los consejos que te daremos para comenzar a hacer fasting no son “trucos” para una dieta momentánea, sino formas que hacer que el cambio de organización en los horarios alimenticios te afecte lo menos posible y te dé los resultados esperados.

Los tres consejos principales para comenzar a hacer fasting

Si apenas estás ingresando en el mundo del ayuno intermitente, debes saber que hay más de una forma de abordarlo. Si eres primerizo, la mejor idea sería probar con el sistema 12:12, que implica 12 horas de ayuno y 12 de alimentación.

Por su parte, también están otros modelos como el 14:10 (14 horas de ayuno y 10 de alimentación), el 16:8 (con 16 horas de ayuno) y el 20:4 (con solo 4 horas en la ventana de alimentación). Sin importar cuál hagas al final, es importante que tengas cuidado con tu salud y prestes atención al cuidado de tu organismo. Por ese motivo, es vital que conozcas estos tres consejos antes de comenzar a hacer fasting.

Comienza con pasos pequeños

Como ya explicamos el ayuno intermitente puede tener diferentes formas, pero para aplicarlo es necesario crear un hábito. Por ese motivo, si apenas estás iniciando en el mundo del fasting, tal vez iniciar con un programa 20:4 sea demasiado para tu organismo.

Así que, incluso si el 20:4 es tu meta final, podrías iniciar con periodos de ayuno más cortos, como los de 12:12 o el 14:10. Con ellos, al menos 8 de las 12 o 14 horas de ayuno podrías pasarlas durmiendo, de forma que solo tuvieras que hacer 4 o 6 horas de ayuno consciente. Lo que sería mucho menos que las 12 enteras que tocarían en el modelo 20:4.

Evita las actividades extenuantes

Otro de los consejos vitales para comenzar a hacer fasting es que debes entender que cambiarás la forma en la que tu organismo recibe energía y la procesa. En consecuencia, inicialmente las actividades extenuantes pueden drenar mucha de su fuerza sin que tenga la reposición inmediata a la que está acostumbrado.

Por ese motivo, si vas a hacer deporte durante los tiempos de ayuno, trata de se trate de una actividad ligera y de relajación. De esa maneja no drenarás a tu organismo y realmente podrás completar tu tiempo de ayuno sin obsesionarte con la hora o tu próxima comida.

¡Hidrátate!

De entre todos los consejos, este simplemente no puede faltar, si vas a comenzar a hacer fasting, debes prestar atención a tu hidratación. Cuando hacemos ayuno intermitente, hay una brecha horaria donde los líquidos son lo único que ingerimos.

Por ese motivo, se hace crucial beber mucha agua u otras bebidas sin calorías. Todo de forma que conservemos la buena salud del cuerpo y también tengamos une estado de ánimo mucho más estable y positivo.

¿Cómo comenzar a hacer fasting efectivamente?

Como si lo anterior fuera poco, también vale la pena recordar que para comenzar a hacer fasting se hará necesario construir un hábito. Para eso, existen diferentes formas de abordar la situación.

Por un lado, podemos, tomar la ruta paulatina e ir retrasando el horario de una comida como el desayuno hasta que se junte con el almuerzo. Por otro, simplemente podemos saltarnos la primera comida del día y empezar con el almuerzo.

Dependiendo del organismo de cada quien, podrá funcionar mejor un método u otro. Si no tienes claro cuál podría adaptarse mejor a ti, algunas ayudas externas podrían ser lo que necesitas.

Un ejemplo que podemos recomendarte es la aplicación conocida como DoFasting. Al adquirirla, podrás hacer un test que la llevará a crear un plan de ayuno intermitente perfecto no solo para tu organismo sino para tus metas (bajar de peso, mejorar la salud, etc.). Si quieres invertir en tu salud así, podrás hacerlo a través de este enlace.

¿Existe algún motivo para no hacer fasting?

En general, si llegamos a comenzar a hacer fasting y seguimos los consejos de los profesionales, no hay riesgos de los que preocuparse. En esos casos, solo se desaconseja su aplicación a personas con otras condiciones como:

  • Padecer o haber padecido trastornos de conducta alimentaria.
  • Sufrir de estrés, ansiedad y migrañas.
  • Tener enfermedades como cáncer, diabetes tipo I, problemas hepáticos o pancreáticos.
  • Tener un peso inferior a lo normal

Igualmente, los niños menores de 18 años, ancianos, mujeres embarazadas o en período de lactancia también deberían abstenerse. Si no se entra en ninguna de las anteriores clasificaciones, entonces no debería haber problema, mientras se sigan los lineamientos médicos.

La situación realmente se complica es cuando usamos el ayuno intermitente como una dieta temporal y, cuando la terminamos, terminamos experimentando el “efecto rebote” tan común en los programas de pérdida de peso.

Por otra parte, si se realiza sin la adecuada supervisión y guía, podría llevar a otros problemas como desmayos, fatiga general o episodios de disminución de tensión por la mala alimentación. Debido a ese motivo, siempre es vita contar con las instrucciones de los profesionales.

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