A pesar de que la pandemia actual no es la primera a la que se enfrenta la humanidad, los expertos coinciden en que la respuesta para abordar la COVID-19 en diferentes partes del mundo fue mayoritariamente deficiente. La misma Organización Mundial de la Salud reconoció que tardó en declararla como tal a esperas de que los gobiernos pusieran en marcha planes de contención bien enfocados; sin embargo, la estrategia no funcionó, y los resultados ya los conocemos.

En particular, el Dr. Mark Honigsbaum, un destacado historiador médico del Departamento de Periodismo, ha catalogado la respuesta de Reino Unido durante la pandemia de COVID-19 como un “fracaso médico y científico”. En su artículo titulado “Imagining pandemics now, and then: a century of medical failure” publicado en la revista Interface Focus de la Royal Society explica que el porqué.

Inmunidad colectiva, una estrategia inicial que falló

Antes que nada, vale recordar que la estrategia inicial de Reino Unido para abordar la pandemia era lograr la inmunidad colectiva. Como indicamos el año pasado, esta consistía en permitir la transmisión del coronavirus de manera más o menos controlada; de este modo, podrían evitar los extremos del distanciamiento social, como los bloqueos masivos, y sus consecuencias sobre la economía.

La estrategia iba totalmente en contra de las recomendaciones iniciales, tanto el gobierno británico como los de otros países de Europa, confiaban en que funcionaría. Pero un estudio del Imperial College London advirtió sobre los cientos de miles de muertes que ocasionaría este intento de mitigación.

Poco tiempo después tuvieron que aplicar cierres prolongados porque los sistemas sanitarios colapsaron. Para entonces, no había ni vacunas ni tratamientos que pudieran ayudar a las personas. Los resultados eran claros: inducir la inmunidad colectiva a través de los contagios no era una opción.

Respuesta tardía de Reino Unido a la propagación de la COVID-19

Recientemente, la Cámara de los Comunes y el Comité de Atención Social y de Salud presentaron un informe conjunto sobre la gestión del gobierno de Reino Unido en el abordaje de la pandemia.

Las opiniones presentadas por el Dr. Honigsbaum no son muy diferentes. Desde su perspectiva, la cultura de “pensamiento grupal” entre los principales asesores científicos y médicos del gobierno que promovían la inmunidad colectiva fue un detonante del desastre.

Mascarilla con bandera de Reino Unido con Londres de fondo.

Como informamos en aquel entonces, los países del sudeste asiático se apresuraron a cerrar sus fronteras; también limitaron los movimientos en sus ciudades en un esfuerzo por limitar la propagación del patógeno. Casi de inmediato implementaron el distanciamiento social, las cuarentenas para viajeros, estrategias de rastreo y el uso de mascarillas; mientras tanto, en Occidente las complacencias seguían anteponiéndose a la salud.

“Mientras que los países del sudeste asiático se apresuraron a cerrar sus fronteras a los viajeros de China sospechosos de albergar el coronavirus y adoptaron cuarentenas y distanciamiento social, los asesores del gobierno del Reino Unido asumieron que tales medidas serían ineficaces y contraproducentes”.

Complacencias políticas y confianza excesiva en modelos de enfermedades diferentes

De modo que, sumado a la “falta de experiencia” estaban la complacencia política y la confianza excesiva en los modelos basados en la influenza, una enfermedad que, si bien es muy contagiosa, no es tan mortal como la COVID-19.

“A diferencia de la influenza, que tiene un período de incubación de dos a cuatro días, en promedio toma de cinco a seis días y, en algunos casos, hasta 14 días, para una persona infectada con SARS-CoV-2 para desarrollar síntomas”, destacó el Dr. Honigsbaum en su artículo.

“Eso les da a las autoridades una ventana de una a dos semanas para realizar pruebas, rastrear y aislar a individuos asintomáticos pero potencialmente infecciosos y suprimir las cadenas de infección por coronavirus antes de que se salgan de control”, explicó.

Despliegue deficiente de pruebas de detección de COVID-19

Reino Unido también fue uno de los primeros países en desarrollar pruebas de detección para COVID-19 como parte de su respuesta. Aún así el despliegue de las mismas y el rastreo del coronavirus fueron deficientes.

Con base en ello, Honigsbaum afirma que el gobierno “desperdició” su liderazgo y, en el proceso, contribuyó con la “mayor crisis de salud” en los últimos 100 años. Pero ciertamente no es el primero en decirlo. El mismo Primer Ministro, Boris Johnson, reconoció que Reino Unido no estaba preparado para abordar la pandemia.

Con base en ello, el experto sugiere otras opciones además de enfocarnos en la medicina preventiva y tecnologías estadísticas para predecir el curso de las epidemias. Las próximas estrategias para epidemias y pandemias futuras definitivamente deberían tomar en cuenta las lecciones del pasado para mejorar la respuesta.

Referencia:

Imagining pandemics now, and then: a century of medical failure. https://royalsocietypublishing.org/doi/10.1098/rsfs.2021.0029

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