La lepra es una de las enfermedades más antiguas asociadas a los humanos, pero en los animales los casos parecían ser poco frecuentes. La situación cambia ahora que los científicos reportaron casos de lepra en chimpancés salvajes (Pan troglodytes verus), algo nunca antes documentado.

Los casos descritos en el nuevo estudio no destacan solo por ser los primeros detectados en chimpancés salvajes; también son los primeros casos de de lepra no humana detectados en África. ¿Significa que esta enfermedad está más presente en la vida salvaje de lo que se creía?

Lepra o enfermedad de Hansen

La lepra, también conocida como enfermedad de Hansen, es una infección causada por la bacteria Mycobacterium leprae y por Mycobacterium lepromatosis; la primera fue identificada a fines del siglo XIX, mientras que la segunda fue descubierta tan recientemente como 2008.

La enfermedad es una de las más contagiosas; puede transmitirse entre los humanos a través de gotitas de la nariz y la boca durante y el contacto cercano y frecuente con personas enfermas que no han recibido tratamiento.

Durante mucho tiempo, la lepra fue una de las enfermedades que más afectó a la humanidad. Hoy en día es poco común en muchos países, mientras que en otros aún se registran casos.

La lepra también se manifiesta en animales, pero nunca se había visto en chimpancés salvajes

En cuanto a su prevalencia en animales, el panorama no es del todo claro. Algunos estudios han reportado la enfermedad en algunas especies; por ejemplo, en los armadillos de nueve bandas (Dasypus novemcinctus) en América y en las ardillas rojas (Sciurus vulgaris) en Reino Unido son conocidos huéspedes de las bacterias.

La enfermedad hizo presencia en dos poblaciones silvestres de chimpancés: una de ellas en el Parque Nacional Cantanhez (CNP) en Guinea-Bissau y otra en el Parque Nacional Taï (TNP) en Costa de Marfil. Pero antes de este en particular, “no se sabía nada sobre la lepra en primates salvajes”, como dijo la autora Kimberley Hockings.

“Hubo informes publicados de primates cautivos, incluidos los chimpancés, con lepra”, dijo Hockings, profesora de la Universidad de Exeter en el Reino Unido. “Pero la fuente de la infección no estaba clara, ya que es posible que hayan contraído lepra mientras estaban en cautiverio”.

La secuenciación del genoma confirmó la presencia de la bacteria de la lepra

Las imágenes tomadas por las cámaras en el CNP entre 2015 y 2019 mostraron chimpancés con “lesiones graves parecidas a la lepra” y protuberancias en la cara, el troncoy los genitales. Algunos también exhibían de cabello, desfiguración facial, crecimiento excesivo de las uñas y dedos deformados. Este último síntoma, conocido como “mano en garra”, es uno de los más característicos de esta infección.

Al ver esto, los científicos tomaron muestras fecales frescas de dos hembras que probablemente eran madre e hija. Su análisis permitió la secuenciación completa del genoma de la bacteria y, por medio de este, confirmaron sus sospechas: los chimpancés salvajes estaban infectados con la bacteria de lepra M. leprae.

Lesiones faciales causadas por la lepra en Woodstock, un chimpancé salvaje en Costa de Marfil.
Woodstock, un chimpancé de Costa de Marfil con lesiones de lepra en su rostro. Crédito: Tai Chimpanzee Project.

En Costa de Marfil los casos fueron detectados más recientemente. En 2018, los biólogos notaron que uno de los chimpancés, un macho adulto llamado Woodstock, tenía lesiones similares en la cara. En el transcurso de dos años, estas se hicieron más grandes y numerosas, siguiendo el curso habitual de la enfermedad.

Nuevamente, el análisis de muestras fecales y la secuenciación del ADN condujeron a un diagnóstico certero: M.leprae. El resultado fue el mismo al realizar una necropsia a una chimpancé llamada Zora asesinada en 2009 por un leopardo, que desarrolló dichas lesiones dos años antes de morir.

Cepas de lepra muy diferentes entre las poblaciones de chimpancés africanos

Otro hallazgo importante fue que las cepas de M. leprae detectadas en las dos poblaciones de chimpancés eran diferentes. De hecho, ambas eran raras, no solo en los humanos sino también en otros huéspedes animales, lo cual merece atención por sus posibles implicaciones.

En general, estos reportes podrían traducirse en algo no tan positivo a futuro: es probable que las bacterias que causan la lepra estén circulando amplia y silenciosamente en la vida silvestre. Por ende, los humanos que mantengan contacto con esta deberían ser particularmente precavidos para evitar posibles brotes.

Referencia:

Leprosy in wild chimpanzees. https://www.nature.com/articles/s41586-021-03968-4

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