El espacio exterior es aún un lugar lleno de misterios a la espera de ser develados. Ahora, en una reciente revisión gracias a la más moderna generación de telescopios actuales, se ha podido revelar otro secreto del cosmos. Específicamente, hablamos de la posibilidad de que un planeta gaseoso gigante pueda sobrevivir orbitando a una enana blanca.

A pesar de que la posibilidad existía en la teoría, no se había podido comprobar que la situación fuera posible. Ahora gracias a una investigación publicada en Nature y liderada por Joshua Blackman, las cosas han cambiado.

Un asunto de supervivencia planetaria

Las enanas blancas son básicamente el cúmulo de energía restante que queda de las estrellas una vez han llegado al final de su vida. Luego de que transforman en gigantes rojas, ellas poco a poco van expulsando su energía hasta que solo queda una “carcasa” a la se conoce como enana blanca.

En general, emiten un brillo mínimo casi indetectable y su fuerza gravitacional disminuye. Por ese motivo, se pensaba que los planetas que orbitaran una estrella moribunda podrían o no sobrevivir a la muerte de la estrella.

gigante gaseoso descubierto cerca de una enana blanca
Crédito: W. M. Keck Observatory/Adam Makarenko.

En algunos casos, se pensaba que el cuerpo planetario podría liberarse de la fuerza gravitacional de la estrella y quedar “a la deriva”. En otros, se hablaba de que algunos grandes planetas, como Saturno, podrían sobrevivir a ese proceso y seguir orbitando a la enana blanca.

De acuerdo a las más recientes observaciones de un planeta gigante gaseoso en nuestra Vía Láctea, esa última teoría podrá estar en lo correcto.

La primera evidencia de que un planeta gaseoso gigante puede sobrevivir alrededor de una enana blanca

El equipo internacional dirigido por Blackman, de la Universidad de Tasmania (Australia), utilizó las capacidades del Observatorio Keck en Hawái, uno de los telescopios más potentes de la Tierra. Gracias a él, pudieron observar en detalle el sistema planetario creado entre el astro y el exoplaneta.

A pesar de que habían sido detectados por primera vez hace más de 10 años, nunca se los había podido estudiar en detalle. Eso debido a que la tecnología de la época no permitía una captación tan nítida de señales como las que tenemos en la actualidad.

Por ese motivo, solo es ahora que se ha podido confirmar que el astro al que el planeta orbita es en realidad una enana blanca, ya que parece ser demasiado pequeña para tratarse de otros cuerpos espaciales como las estrellas de neutrones o los agujeros negros.

Un retrato del futuro

De acuerdo a lo comentado por Andrew Cole, coautor del estudio, para SINC:

Este descubrimiento es importante porque confirma que planetas similares a Júpiter pueden sobrevivir a la muerte de su estrella anfitriona. (…) La mayoría de las estrellas terminarán como enanas blancas, así que esto podría ser un retrato del futuro muy lejano de nuestro propio Sol”.

Según los análisis, el planeta gaseoso gigante parece haberse formado junto con su estrella regente, pero ha demostrado haber podido sobrevivir incluso su muerte. Por lo que, tanto en nuestro propio sistema solar es posible que ese proceso se replique para algunos planetas.

Referencia:

A Jovian analogue orbiting a white dwarf star: https://doi.org/10.1038/s41586-021-03869-6

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