Estados Unidos fue uno de los primeros países que recibió al coronavirus SARS-CoV-2 en su territorio. Irónicamente, a pesar de la cercanía, el patógeno no llegó al sur de América sino hasta finales de febrero de 2020, según los informes oficiales. También, contrario a lo que muchos esperaban, los efectos de la pandemia tardaron en hacerse visibles en este territorio en comparación con otros países del mundo.

Sin embargo, este impacto inicial aparentemente leve se debe a una infinidad de factores que distinguen al continente de otros. Las carencias de la mayoría de sus sistemas de salud, la censura y el interés de los gobiernos por suavizar las crisis subyacentes, entre muchos otros. Pero, actualmente, ¿cuál es la situación en esta región del Nuevo Mundo?

Recientemente, un medio de noticias de Alemania, Süddeutsche Zeitung, ofreció una visión muy acertada del estado actual. Y, contrario a lo que muchos podrían pensar, el panorama es, de cierta forma, alentador para la población latina.

Un panorama alentador para Latinoamérica

Como muchos saben, a fines de 2020 e inicios de 2021, los países del centro y el sur de América experimentaron brotes preocupantes de la COVID-19. Países como México, Brasil, Chile, Colombia, Argentina, Perú, Ecuador y Venezuela protagonizaron los titulares durante varios meses con sus hospitales colapsados y numerosas muertes; mientras que otros como Costa Rica y Uruguay destacaron por un control admirable de los casos.

Por supuesto, todo esto con base en los datos proporcionados por los organismos oficiales. Pero tal y como ha ocurrido en otras partes del mundo, estos no reflejan la situación real de la pandemia en América Latina. A pesar de ello, las cosas parecen haber mejorado para muchos países, incluso aunque se sigan registrando brotes cuantiosos de enfermedad.

El diario alemán lo destaca en su nota al afirmar que las salas de los hospitales ya no están tan saturadas como en varios puntos del pasado más inmediato. Y aunque esto no quiere decir que la pandemia ha acabado en América Latina, las autoridades, las empresas, la economía informal y los estudiantes y profesores se preparan para volver al ruedo.

“El panorama es similar desde Tierra del Fuego hasta el Caribe: en todas partes, las tasas de infección disminuyen, los comercios vuelven a levantar sus persianas, las escuelas abren sus puertas. La normalidad vuelve y la primavera también llega al hemisferio sur. Las temperaturas suben y el ánimo también”.

El impacto del avance de la vacunación

A pesar de ser también muy vulnerables a la propagación de rumores y noticias falsas, los países de América Latina parecen estar mucho más dispuestos a vacunarse contra COVID-19 que otros en el mundo.

Mano sosteniendo vacuna contra COVID-19 rodeada por coronavirus.

“Las campañas de vacunación están ahora en pleno apogeo”, escribe el diario. “El escepticismo de la vacunación, tal y como lo conocemos en Alemania o Estados Unidos, es más bien la excepción en Sudamérica”.

Pese a las dificultades iniciales, la mayoría de los países ha desplegado y extendido planes de vacunación masiva y la gente está dispuesta a participar en ellos. La confianza en los gobiernos es escasa, claro está, pero la necesidad de recuperar la normalidad perdida y de continuar en la lucha que supone el día a día en varios países en crisis podría explicar esta buena receptividad. Además:

“Ha habido epidemias en el pasado reciente, desde la fiebre amarilla hasta el Zika; la gente conoce el sufrimiento que pueden causar las epidemias y básicamente confía en el sistema de salud pública”.

Alta inmunidad contra COVID-19 en poco tiempo en América Latina

Otro aspecto que probablemente ha jugado un papel en la aparente mejora de la pandemia en América Latina es su elevada inmunidad natural. Con ello no nos referimos a las creencias extendidas de que los brotes de otras enfermedades tropicales que los han afectado tanto en el pasado hayan vuelto a su población más resistente; nos referimos a la elevada inmunidad dejada por los brotes recientes de COVID-19 en los sobrevivientes.

Según el diario, hace algunos meses, Sudamérica informaba casi la mitad de las muertes diarias por COVID-19. Sin embargo, siguen siendo más las personas que han logrado sobrevivir y atravesar un cuadro leve de enfermedad y recuperarse.

Calle de una ciudad de Brasil (América Latina) repleta de personas con mascarillas para protegerse del coronavirus.

Las estadísticas oficiales indican que una de cada 10 personas en Brasil se ha infectado con el coronavirus desde el inicio de la pandemia. En Argentina, una de cada dos pruebas resultó positiva para el patógeno, lo cual es una proporción significativamente elevada.

Y si bien estas proporciones sugieren brotes muy voluminosos, la realidad pudo ser mucho peor. Es bien sabido que uno de los grandes problemas con las que tuvo que lidiar el mundo fue la escasez y la dificultad para realizar pruebas de COVID-19 que arrojaran resultados confiables.

Siguiendo con estos dos países de ejemplo, se estima que en Brasil el número de infecciones fue hasta cuatro veces mayor; en Argentina, es probable que la cifra ascienda hasta 20 millones de personas.

Haber padecido la infección, consciente o inconscientemente, deja un rastro de inmunidad que, sumado en cada región, podría explicar también la limitada transmisión de la contagiosa variable Delta del coronavirus. Al menos hasta ahora. ¿Seguirá siendo así?

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