La historia de la Segunda Guerra Mundial es bien conocida en la actualidad. En paralelo, cada vez más detalles sobre los proyectos y experimentos realizados por la Alemania del nacismo salen a la luz. Ahora, un nuevo trozo de dicha historia ha sido desenterrado con los restos del primer cohete supersónico nazi.

A través de una publicación de Live Science, podemos saber un poco más sobre el reciente hallazgo y lo que nos revela sobre el pasado nazi. Todo gracias a los esfuerzos de los conocidos ‘Conflict Archeologist’ y los hermanos Colin y Sean Welch.

Lo que nos enseñan los restos del cohete supersónico nazi

Sitio de excavación al sureste de Inglaterra.
Crédito: Colin Welch.

La excavación fue la sexta de un proyecto serial destinado a desenterrar los restos de los cohetes y armas nazis que se utilizaron durante la Segunda Guerra Mundial. Específicamente, los restos del cohete supersónico nazi recién ubicado se encontraron en Londres, en Platt, un pueblo cerca de Maidstone.

Según parece, el cohete supersónico podría haber caído en el terreno el 14 de febrero de 1945, alrededor de la media noche. Eso debido a que la mayoría de los modelos V2 como el recién encontrado se comenzaron a lazar en horas de la noche para evitar que fueran detectados por los enemigos.

La excavación llevada a cabo por los también llamados ‘Crater Locators’ terminó por recuperar más de 800 kilogramos de metal que formaban parte de la nave V2. Entre algunos de ellos estudieron trozos grandes de lo que pudo ser el motor del cohete y algunos de los hallazgos se ubicaron a más de 4,3 metros bajo tierra.

Persona en el sitio de excavación.
Crédito: Scott Wishart.

Adicionalmente, se vio grabado en uno de los trozos un código de tres letras. Al analizarlo, se observó que la marca hacía referencia a una fábrica europea ocupada por los nazis.

Hasta la fecha, se creía que la fabricación y ensamblado de los V2 se realizaba en túneles subterráneos cerca de Nordhausen bajo la dirección del científico espacial alemán Wernher von Braun. Las nuevas evidencias muestran ahora que las partes para los cohetes supersónicos en realidad pudieron fabricarse en todo el territorio ocupado por los nazis.

¿Y ahora?

Ya que la primera fase de la excavación ha terminado, llegó el momento de procesar los hallazgos para su conservación. Con eso en mente, los investigadores pasarán los próximos aproximados 18 meses estudiando, clasificando y almacenando los descubrimientos.

Restos del cohete supersónico nazi.
Crédito: Colin Welch.

Luego de eso, también se realizará un informe arqueológico que se deberá guardar en los archivos históricos oficiales del condado. Por ahora, no se han dado datos claros de cuál será el lugar definitivo en el que se guardarán los hallazgos o si se presentarán al público.

‘Armas de venganza’

Durante la Segunda Guerra Mundial, la Alemania nazi estaba buscando una forma de “vengarse” de los británicos por los bombardeos que realizaron en las ciudades alemanas entre 1943 y 1944. Con eso en mente, se desarrollaron las llamadas ‘Wunderwaffen’ o ‘armas maravillosas’.

La meta final era cambiar con ellas el curso de una guerra que, ya para ese momento, estaban perdiendo. Las ‘armas maravillosas’ tuvieron dos modelos, los V1, que eran bombas voladoras, y los V2, que se convirtieron en los primeros cohetes supersónicos de la historia.

Restos del cohete supersónico nazi.
Crédito: Colin Welch.

Mientras que las V1 eran más baratas y letales, solían ser más fáciles de ubicar e interceptar para los aliados. Por su parte, los V2 no se podían detectar a tiempo, ni tampoco interceptar –sobre todo al principio– pero eran más costosos de fabricar y, como debían lanzarse por la noche, su precisión tampoco era la mejor.

De allí que algunos ejemplares como el recién desenterrado acabaran en sembradíos desiertos y sin dejar bajas. Todo debido a que un error de cálculo los llevó a hacer su letal aterrizaje en un sitio seguro.

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