El proceso de hacerse un tatuaje, ya sea por primera vez o no, es siempre una empresa larga. En general, se extiende desde concertar las citas hasta decidir el diseño, luego asistir a la sesión (o las sesiones) y, finalmente, dar todos los cuidados posteriores al producto final. Por ese motivo, lo último que queremos es dañarlo, de allí que saber afeitar la piel de un tatuaje nuevo pueda serte de ayuda.

Para esta ocasión, haremos caso a los consejos dados por el tatuador Dillon Eaves, radicado en Los Ángeles, dio a Dollar Shave Club. El experto es parte de la casa tatuadora Charnel House Tattoo y nos ayudará a entender de forma más clara qué pasa con la piel de un tatuaje nuevo y qué debemos hacer para cuidarla si deseamos afeitarnos.

El riesgo de afeitar la piel de un tatuaje nuevo

La situación es sencilla: un tatuaje es una herida abierta y debe ser cuidada como tal. Una vez tenemos listos nuestro nuevo diseño, tendremos que tener variados cuidados con él durante algunas semanas.

Por ejemplo, al principio deberemos mantenerlo cubierto con una manga o tapadera especial. Asimismo, deberemos evitar que reciba luz solar directa y humectarlo de ser posible, para evitar que la piel reseca perjudique el asentamiento de la tinta.

Durante ese proceso, el tatuaje está en una fase delicada y cualquier mal movimiento podría cambiar el resultado final. Un ejemplo claro sería que, al afeitar la piel del tatuaje, realizáramos un corte más profundo de lo planeado.

Como la herida aún no estaría sana, parte de la tinta del tatuaje podría correrse o simplemente caerse por completo. En consecuencia, el diseño final ya no sería lo que el artista dibujó en nuestra piel. Eso además de que el corte dolerá mucho más que de costumbre, ya que la piel estará sensible.

¿Podemos afeitar un tatuaje nuevo sin perjudicarlo?

La respuesta simple sería: no. Mientras un tatuaje esté “fresco”, con piel que aún no haya sanado y cicatrizado, afeitar cualquier área de él no será la mejor idea.

Tatuaje nuevo en la piel.

Por ese motivo, el mejor consejo que puede ofrecer Eaves es que te armes de paciencia. Afortunadamente, tampoco será mucho lo que deberás esperar.

En un aproximado, después de unas dos semanas de cuidados, la piel debería ya estar sana, sin costras, peladuras o brillos alrededor del tatuaje. Por lo que tendrás luz verde para quitarte tantos vellos como desees.

Y… ¿Cuando el tatuaje ya está asentado, qué hay que hacer?

Una vez el tatuaje haya sanado, podrás afeitar la piel de la zona sin ningún tipo de problema. Para ese momento, la epidermis estará cicatrizada y los pigmentos se habrán fijado, por lo que no tendrás nada de lo que preocuparte.

En todo caso, podrías echar un ojo a estos tips para afeitar sobre cicatrices y también para mantener la salud de tu piel al máximo antes, durante y después de la afeitada. De ese modo, te asegurarás de mantener el área de tu tatuaje en las mejores condiciones posibles, durante más tiempo.

¿Por qué debemos esperar?

Como ya se mencionó, si se intenta afeitar la piel de un tatuaje nuevo, es posible que terminemos llevándonos trozos de piel o tinta que no debíamos haber tocado. En sus etapas iniciales, los tatuajes forman una “costra” que se va cayendo sola de nuestra piel (de forma muy similar a como lo hace la piel muerta cuando se quema con el Sol).

Ese es el proceso natural de curación de la herida y nosotros solo tenemos el deber de dejarlo ser. De allí que no se aconseje arrancar ningún trozo de piel muerta que se vea en los contornos del tatuaje, sino que se debe dejar que todo caiga solo. De ese modo, nos aseguraremos de que la tinta se quede en su sitio.

Ese mismo principio pasa con el afeitado, al pasar las hojillas por un nuevo tatuaje, podríamos terminar llevándonos partes de la piel que aún están sanando. Algo que comprometerá la integridad de las líneas y los colores del tatuaje.

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