Los nazis eran expertos en etiquetar a personas, y no solo de manera figurativa, sino literal. Marcaban a los judíos con la estrella de David amarilla y también lo hacían con las personas homosexuales, a quienes les obligaban a portar un triángulo rosa invertido.

La idea era avergonzar y deshumanizar a quienes lo portaban, dejando en claro que estaban en el último renglón de la jerarquía de los campos de concentración. Era otro tipo de persecución que estuvo respaldada por el párrafo 175 de la ley penal del país que surgió a partir de la unificación alemana en 1871, en la cual se determina que los hombres que participaran en actos de “indecencia antinatural” podían ir a la cárcel.

Según la Corte Suprema de Justicia de Alemania, condenar a alguien por este delito era posible si se mostraba evidencia de un “acto similar al coito”. Por lo tanto, no era tan frecuente que una persona homosexual terminara en la cárcel, a menos que lo hubiera admitido en la corte, por lo que lo único que podía hacer la policía era simplemente vigilar los bares y eventos.

Por lo tanto, antes de la llegada de los nazis, y a pesar de la ley del párrafo 175, Alemania era un país relativamente seguro para la comunidad LGBT. De hecho, incluso la ley había fomentado los estudios científicos referentes a las preferencias sexuales, lo cual también llevó a que se luchara por los derechos de los homosexuales.

Sin embargo, esta “paz” se acabó en la década de 1930 con la llegada del nacionalsocialismo al gobierno alemán. Con la campaña de purificación de Alemania, los homosexuales se convirtieron en una amenaza al objetivo de Hitler, por lo tanto, al igual que los judíos y todo tipo de personas que no encajara en la raza aria, se convirtieron en un blanco.

Triángulo Púrpura: Bibelforscher - La Segunda Guerra Mundial

Pero, ¿por qué arremeter contra los homosexuales? Pues más allá de que las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo era considerado antinatura, el hecho de que dos personas no pudieran reproducirse era un ataque directo a la purificación de Hitler: los homosexuales no tendrían hijos y, por lo tanto, la raza aria no podría expandirse como se esperaba.

Así, los bares y clubs a los que frecuentaban personas de la comunidad LGBT comenzaron a cerrarse y algunos libros de estudios sobre sexualidad fueron quemados. Todo empeoró luego de la Noche de los cuchillos largos en 1934, cuando se asesinaron a varios líderes nazis que fueron acusados de tratar de derrocar a Hitler. Uno de ellos, Ernst Röhm, era homosexual, por lo que utilizaron esta excusa para justificar su asesinato.

Las medidas contra los homosexuales se intensificaron a un punto absurdo en 1935 luego de una revisión de la ley de 1871. A partir de entonces, estaba prohibido que los hombres siquiera se miraran o tocaran de una manera sexualmente sugestiva, pero lo peor fue que les permitió a las autoridades acusar y arrestar a cualquier persona de la que se sospechara su homosexualidad. Así surgieron las llamadas “listas rosadas”, en las que anotaban a los infractores de esta ley.

Según el Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos, al menos 100.000 hombres homosexuales fueron arrestados y entre 5.000 y 15.000 fueron enviados a campos de concentración. Todos ellos debían portar el triángulo rosado.

La larga historia de represión fascista al colectivo LGBT+: triángulos  rosas y campos de exterminio

Cabe acotar que estas medidas no aplicaban de la misma forma para las mujeres lesbianas. Antes de la llegada de los nazis, no existía una ley que determinara que las mujeres no podían mantener relaciones románticas con otras de su mismo sexo, y aún luego de las medidas de Hitler, las condenas fueron diferentes. En los campos, estas mujeres eran etiquetadas con los triángulos negros, el mismo símbolo utilizado para las personas “asociales”.

Pero como mencionamos al principio, aquellos que portaban el triángulo rosado estaban al fondo de la jerarquía de los presos en los campos. Ellos eran tratados con más dureza que el resto y no recibían la misma solidaridad por parte de otros presos. 

Aproximadamente 65% de los hombres homosexuales que fueron encerrados en los campos, fallecieron entre 1933 y 1945. Por si no era suficiente, luego del fin de la Segunda Guerra Mundial, la nueva ley replanteada por Hitler permaneció hasta principios de la década de 1970.

Fue en esta misma época en la que había comenzado a surgir el movimiento por los derechos de los homosexuales en el país, por lo que comenzaron a publicarse experiencias relacionadas con el triángulo rosado. Una de ellas fue ‘Die Männer mit dem rosa Winkel’ (traducido al español como ‘Los hombres del triángulo rosa: Memorias de un homosexual en los campos de concentración nazis’). Esta obra de Josef Kohout fue una autobiografía en la que relató los abusos que él y su compañero Pierre Seel habían sufrido.

Esto creó una ola de activismo que fue creciendo en todo el mundo. Incluso resurgió el tema en 1986 con el auge del VIH/Sida en Estados Unidos, cuando un grupo de neoyorkinos crearon un cartel con las palabras SILENCIO = MUERTE y un triángulo rosa brillante hacia arriba.

El triángulo rosa también se utilizó para conmemorar a las víctimas homosexuales del holocausto en varios monumentos en Sidney, Sitges, Barcelona, Ámsterdam, San Francisco, y más.

Hoy en día, el triángulo rosa forma parte de los iconos que representan la comunidad LGBT, pues se reinterpretó su significado para volverlo en un sinónimo de espacios seguros para las personas de la comunidad. Ahora, afortunadamente, solo forma parte de un recuerdo amargo de la guerra y sus injusticias.

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