El 1 de diciembre de 2020, China añadió un nuevo hito a su lista de metas espaciales: aterrizó de forma exitosa la sonda lunar Chang’e-5, de la Academia China de Ciencias Geológicas, sobre la superficie de nuestro satélite. Su llegada era tan solo uno de los tantos pasos que debía dar para lograr su objetivo de recolectar muestras de las rocas de la Luna y devolverlas a la Tierra para que los científicos se encargaran de analizarlas y, entre otras cosas, determinar su edad.

Hoy, a menos de un año de su alunizaje, tenemos evidencia de ello. La sonda lunar trajo las primeras muestras de rocas y escombros lunares tomadas en más de 40 años. Tras analizarlas, lograron determinar su edad, que resultó ser 1,97 millones de años, lo que las convierte en las más jóvenes que hayan sido documentadas en nuestro satélite.

La edad de la Luna

En rojo, lugar al que llegó la sonda china Chang’e; en amarillo, lugares a los que llegó Apolo. Crédito: NASA/JPL/BBC.

Se estima que el cuerpo de la luna tiene unos 4,500 millones de años, lo que la hace casi tan antigua como la Tierra, y algunas teorías apuntan a un origen simultáneo. Sin embargo, estos cuerpos tienen muchas características particulares que los diferencian.

Por ejemplo, la luna no experimenta procesos erosivos o de formación de montañas, por lo que sus cráteres se mantienen relativamente genuinos a lo largo de los años. Y a pesar de parecer desventajoso para su estética, los científicos han encontrado una utilidad en esta particularidad.

Lo que revelaron las muestras tomadas por Apolo

Conscientes de este carácter relativamente inmutable de su superficie, han desarrollado métodos que permiten estimar la edad de las rocas de diferentes regiones lunares.

La premisa es que mientras más cráteres hay en una superficie, más antigua es; asimismo, una menor cantidad sugiere una superficie más joven. Hasta ahora, eso ha funcionado desde la distancia, pero determinar una edad absoluta, como en los humanos, amerita analizar muestras tangibles.

Cápsula de retorno de muestras Chang'e 5.
Cápsula de retorno de muestras Chang’e 5. Crédito: CNSA.

Por supuesto, la tarea no es para nada nueva. La misión Apolo proporcionó muestras de rocas y escombros de diferentes superficies, y gracias a ello, los científicos pudieron fechar y correlacionar con las densidades de los cráteres. Esto ha servido de referencia para datar la superficie de otros planetas de interés, como Mercurio y Marte.

La sonda Chang’e fue diseñada para retomar estas metas y obtener más información. Su objetivo apuntaba a algunas de las superficies volcánicas más jóvenes de la Luna. Jóvenes, claro, en un sentido muy relativo, considerando que la edad de las rocas lunares recolectadas por Apolo superaba los 3 mil millones de años.

Las rocas lunares más jóvenes documentadas hasta ahora

Los científicos aplicaron el método de datación uranio-plomo y un espectrómetro de masas de iones secundarios (SIMS) para examinar dos muestras de basalto lunar. Así descubrieron que las rocas de la Luna tenían una edad de alrededor de 2 mil millones de años, más o menos 50 millones de años.

Brad Jolliff, profesor de ciencias terrestres y planetarias y director del Centro McDonnell para las Ciencias Espaciales de la Universidad de Washington en St. Louis y coautor del nuevo estudio asegura que esta es “una edad muy precisa” y que es suficiente “para distinguir entre las diferentes formulaciones de la cronología”.

Además, “todos los cráteres de impacto jóvenes cuyas edades se han determinado a partir del análisis de muestras son menores de mil millones de años”, dijo Jolliff. “Así que las muestras de Chang’e-5 llenan un vacío crítico”.

El análisis de las rocas lunares traídas por la sonda china también ha arrojado pistas sobre su composición. Por medio de ellas también han añadido nuevos eslabones a la misteriosa historia volcánica de nuestro satélite, como el vulcanismo tardío.

Referencia:

Chang’e-5 samples reveal key age of moon rocks. https://source.wustl.edu/2021/10/change-5-samples-reveal-key-age-of-moon-rocks/

Age and composition of young basalts on the Moon, measured from samples returned by Chang’e-5. https://www.science.org/doi/10.1126/science.abl7957

Escribir un comentario