El cáncer cerebral, y específicamente el glioblastoma, es una condición que se lleva anualmente a por lo menos 3 de cada 100 mil personas en los Estados Unidos. En un reciente estudio, se ha investigado más a fondo la actividad de sus células cancerígenas y se ha descubierto cómo el “estrés” puede ayudarlas a evadir los tratamientos médicos.

Los glioblastomas multiformes son un peligroso tipo de cáncer cerebral. El detalle con ellos es que son particularmente escurridizos y tienden a unirse a las células cerebrales o espinales, dificultando su remoción tanto con tratamientos como con cirugía.

Debido a eso, se los conoce como “tumores pegajosos” o “de pegamento”, ya que son particularmente difíciles de separar de las células sanas. Ahora, esa alta adaptabilidad ha llamado la atención de la ciencia. Por eso, recientemente los investigadores de UConn Health y The Jackson Laboratory (JAX) han buscado entender por qué las células cancerígenas de dichos tumores pueden eludir con tanta facilidad los tratamientos.

Las células cancerígenas se adaptan rápido impulsadas por el estrés

Las investigaciones sobre el glioblastoma llevaron a los investigadores a observar que las células cancerígenas estaban respondiendo al estrés ambiental. En otras palabras, cuando los tratamientos médicos llegaban al cerebro y comenzaban a “atacarlas”, las células se protegían al cambiar la forma en la que sus genes se expresan.

De esa forma, si el fármaco buscaba un gen en específico para atacar y reducir el tumor, dicho gen quedaría oculto y sería suplantado por otro más resistente al tratamiento. Eso de acuerdo a lo reportado recientemente en Nature Genetics.

Cambios epigenéticos

Estudiando células cancerígenas.

Según se explica en el trabajo, dicho logro de las células cancerígenas es simplemente un cambio “epigenético” desatado por el estrés externo. En otras palabras, cuando la célula se siente “atacada” por los tratamientos como la quimioterapia, entonces realiza cambios en su superficie para mostrar u ocultar partes de sí misma. De esa forma, los elementos menos vulnerables están en “el exterior” y puede resistir de mejor manera el embate de los tratamientos.

Eso no implica que las células cancerosas cambien su código genético como tal. De hecho, ese sigue siendo el mismo. Por lo que, las células solo realizan modificaciones químicas externas para cubrir o destapar diversas partes de su composición.

Para el futuro

Este artículo destaca un mecanismo por el cual el tumor se adapta potencialmente a nuestros métodos de tratamiento. Al comprender estos métodos de evasión que utiliza el tumor, podemos neutralizarlos de manera más efectiva. Este trabajo transformador realmente nos ha brindado grandes conocimientos sobre el glioblastoma multiforme. El trabajo dirigido por El Dr. Verhaak del Laboratorio Jackson, que es uno de los investigadores más destacados, si no el más, en la investigación de tumores cerebrales, continuará proporcionándonos nuevos conocimientos sobre este tumor devastador y, en última instancia, ayudará a mejorar la atención al paciente”, comentó Ketan Bulsara, jefe de neurocirugía de UConn Health.

En otras palabras, la actual investigación acaba de abrirnos las puertas a una nueva brecha de conocimiento. Una que hace referencia a los los tratamientos contra los tumores y la respuesta de ellos.

Ahora que sabemos con más claridad cómo reaccionan ante nuestros “ataques” podremos desarrollar nuevos métodos más eficaces. Todo con el fin de asegurarnos de neutralizar las células cancerígenas, sin importar cuánto se transformen ante el estrés ambiental.

Referencia:

Single-cell multimodal glioma analyses identify epigenetic regulators of cellular plasticity and environmental stress response: https://doi.org/10.1038/s41588-021-00926-8

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