La ceremonia de los premios Nobel dio inicio a principios de la semana. Con ella, han venido las revelaciones de los galardonados en las áreas de física, medicina o fisiología, química y literatura. A pesar de que era esperado, entre ellos no se hizo mención a las vacunas contra el COVID-19, ya que sus avances fueron reconocidos con un premio este 2021.

Ahora, ¿por qué?

Para poder responder a esa pregunta es necesario hacer una revisión de los diversos ángulos involucrados en la decisión para otorgar el premio. Con eso en mente, podemos tomar en cuenta la recopilación de posturas y perspectivas realizada por el reconocido portal de la revista científica Nature.

Los ganadores de este año

Para la presente fecha, hubo dos galardonados para el premio Nobel de Medicina y otro par destacado en el de química. Ninguno de ellos realizó investigaciones relacionadas directamente con el coronavirus, las vacunas o la actual pandemia.

De hecho, el premio de medicina se otorgó por el descubrimiento realizado sobre la ciencia detrás de nuestros sentidos. Por otro lado, el de química estuvo destinado para aquellos creadores de un nuevo método para desarrollar y manipular moléculas.

Claramente, ambos tópicos son grandes contribuciones a sus campos y han sido un gran beneficio para la humanidad. Pero, considerando la situación de pandemia en la que estamos, ¿por qué no se destinó ningún premio Nobel a hacia las vacunas que justo ahora nos ayudan a combatir al COVID-19?

Razones por las que las vacunas contra el COVID-19 no recibieron un premio Nobel

Para empezar, como ya dijimos, para poder entender por qué el premio Nobel de Medicina o el de Química no fueron para las vacunas del COVID-19, es necesario mirar la situación desde diversos ángulos. A continuación, compartiremos contigo los más importantes:

Las vacunas son aún un descubrimiento muy reciente

Vacunas contra el COVID-19.
Crédito: Paulo H. Carvalho.

Efectivamente, la tecnología de ARN mensajero (ARNm) que ahora protagoniza las vacunaciones realizadas con opciones de vacunas como las de BioNTech-Pfizer y Moderna ha existido desde los noventa. Sin embargo, solo se hizo realmente notoria en los 2000 y, ahora, desde el 2020, finalmente han logrado mostrar su valor al mundo.

Como consecuencia técnicamente los avances que hicieron posibles las vacunas apenas han comenzado a demostrar sus capacidades. Por lo que, desde la perspectiva del comité del Nobel, aún es necesario observar más de su desempeño para luego poder evaluar adecuadamente su impacto.

El desarrollo de vacunas de ARNm es una maravillosa historia de éxito que ha tenido enormes consecuencias positivas para la humanidad. Y estamos todos muy agradecidos con los científicos. (…) Este es un tipo de descubrimiento que recibirá nominaciones. Pero tenemos que tomarnos un tiempo”, acotó Göran Hansson, secretario general de la Real Academia Sueca de Ciencias en Estocolmo.

Como si fuera poco, los tiempos simplemente no trabajaron de la mano con las vacunas contra el COVID-19. De acuerdo a lo dicho por Hansson, el seguimiento de la iniciativa “realmente todavía está sucediendo ahora” ya que, para el 11 de febrero (la fecha límite para las nominaciones) la mayoría de las vacunas aún no habían recibido el visto bueno para su distribución y, como tal, no habían dado a conocer su potencial.

El tiempo de espera para obtener un reconocimiento es cada vez más largo

De acuerdo a lo indicado por el físico y director del Indiana University Network Science Institute en Bloomington, actualmente pueden pasar hasta 30 años desde el momento en el que se desarrolla un nueva avance hasta que el Nobel lo reconoce. Por ende, como las vacunas contra el COVID-19 apenas llevan poco más de un año entre nosotros, aún son relativamente recientes para entrar de inmediato en consideración para un premio Nobel.

Ahora, Fortunato comenta que existen excepciones. Eso sobre todo con los grandes descubrimientos (como lo podría ser la utilización de las vacunas de ARN). Por ende, tal vez en los siguientes años finalmente la iniciativa pueda entrar entre las nominaciones.

No me sorprende que no haya sucedido este año. No tengo ninguna duda de que se otorgará muy pronto”, comentó Fortunato.

El premio Nobel suele otorgarse a investigaciones fundamentales en lugar de utilitarias

Vacuna contra el COVID-19.
Crédito: PenWin/iStock. Vía Getty Images Plus.

En otras palabras, usualmente el comité de los Nobel suele favorecer los avances en estudios básicos o fundamentales que ayuden a sentar las bases para infinidad de nuevos procesos e investigaciones. Debido a eso, los avances que funcionan solo para un problema o situación concreta no suelen ser tan considerados.

Por ende, como indica Brian Uzzi, un científico computacional de la Universidad Northwestern en Evanston, Illinois, lo más probable es que el premio Nobel del futuro apunte a galardonar la base de las vacunas contra el COVID-19, es decir, la investigación sobre el uso del ARNm.

Es más probable que los premios Nobel se otorguen a los científicos que enseñan a las personas a pescar, en lugar de darles un pescado”, comentó Uzzi.

El premio para las vacunas contra el COVID-19 podría estar cerca

A pesar de que el 2021 no fue el año para las vacunas contra el COVID-19, nada dice que pronto no se ganen el reconocimiento de un premio Nobel. Por lo que hemos visto, sus iniciativas ya han recibido variados galardones como los premios Breakthrough de 3 millones de dólares estadounidenses y los de la Fundación Lasker –que se consideran los “predictores” del Nobel–.

Por lo que, el reconocimiento para ellas podría estar bastante cerca. Mientras tanto, en la actualidad no todos están de acuerdo con la decisión de esperar tomada por el comité del Nobel. Por ejemplo, Alexey Merz, biólogo celular de la Universidad de Washington en Seattle, escribió en Twitter:

La gente del Premio Nobel podría haber hecho algo con el premio de este año para ayudar directamente a los esfuerzos de salud global durante una pandemia de 100 años. Y eligieron no hacerlo. Esto es un abandono total. Es una decisión indefendible que costará vidas”.

Claramente, con el galardón del Nobel llega un reconocimiento monetario que podría haber sido muy valioso para las investigaciones sobre vacunas que se dan en la actualidad. Sin embargo, como aún son muy nuevas y siguen “probando su valor” así como su seguridad, se decidió posponer un poco su reconocimiento. Pero, a largo plazo, lo más seguro es que las vacunas contra el COVID-19 (o por lo menos sus bases de ARNm) sean honradas con su propio premio Nobel.

Referencia:

Why COVID vaccines didn’t win a science Nobel this year: https://doi.org/10.1038/d41586-021-02754-6

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