La NASA anunció hace más de un año la existencia del telescopio Nancy Grace Roman y las intenciones de hacer un viaje no tripulado a Marte para finales de esta década. El telescopio será parte del viaje para usarlo en una ubicación distinta a la que solemos usarlo, es decir, superficies a las que hemos llegado (la luna y la tierra).

Marte está lo suficientemente lejos como para que empecemos a considerar la posibilidad de que el telescopio ofrezca imágenes impactantes cuando llegue el día. El objetivo no es solo ubicar vida extraterrestre sino conseguir planetas interestelares que nos pueden informar sobre cómo funciona la composición de un cuerpo así.

IA y herramientas

Además, el telescopio no estará solo, bueno sí lo estará pero habrá una avanzada inteligencia artificial colaborando. La idea es que el telescopio escanee miles de estrellas al mismo tiempo cada hora, pero esto puede resultar abrumador en cuanto a contenido. Por no hablar de que la transmisión de datos desde un lugar tan lejano es precaria.

Esto fue lo que comunicó la NASA recientemente sobre su IA:

Eventualmente, la IA aprende lo que necesita identificar y solo enviará información importante. Al filtrar esta información el sistema superará una velocidad de transmisión de datos extremadamente limitada.

[El sistema] tendrá que observar millones de estrellas cada hora aproximadamente, y no hay forma de enviar todos esos datos a la Tierra. Por lo tanto, la nave espacial tendrá que analizar los datos a bordo y enviar solo las mediciones de las fuentes que detecte como eventos de microlentes.

Lo que podemos encontrar es un misterio, la llegada a Marte con un telescopio de este calibre no tiene precedentes. La búsqueda de nuevos cuerpos estelares, sobre todo los diferentes al nuestro, es una meta. El análisis de su formación e incluso de la vida que se pueda observar nos comunicará información importante sobre el universo.

El viaje está planeado para finales de la década del 2020 al 2030, así que aún falta tiempo.

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