The Wall Street Journal reporta la demanda de Teiranni Kidd, madre de una bebé fallecida en condiciones casi sin precedentes a nivel judicial, contra el Centro Médico Springhill, en Alabama, Estados Unidos. El caso se dio en julio del 2019, pero es hasta ahora que está llegando a los tribunales.

Kidd tenía un parto programado para ese mes, su hija nació ese día. Sin embargo, su cordón umbilical se le había enrollado alrededor del cuello, por lo que tuvo dificultades respiratorias que le complicaron su corta vida. 9 meses después la bebé moriría.

Un ataque con consecuencias

El problema aparece cuando la madre se entera de que durante su parto el Centro Médico había sufrido un ataque ransomware que les había dejado sin poder acceder a herramientas muy útiles. Una de estas herramientas les permite a los médicos detectar el latido de un bebé en gestación, de haberla podido usar se habrían percatado de que algo iba mal.

De esta manera, el ataque ransomware evitó que se previera lo que sucedería con la bebe y se usara otro método para salvarla, como podría haber sido una cesárea. La madre entonces ha demandado tanto al Centro Médico como a la gineco obstetra que la atendió.

Un ataque ransomware implica el robo de datos y la posterior petición de un rescate para “liberarlos”. Los encargados de esta hospital decidieron no pagar ni reportar el caso, lo que les dejó limitados en cuanto a funcionalidades, TWJ reporta que ni siquiera podían llevar un registro básico de los pacientes.

Al ocultar esto al público, los expusieron a un peligro inesperado y en este caso pago la familia Kidd que perdió a una hija por las condiciones en las que se conseguía el hospital. El reporte no menciona los responsables del ataque y se concentra en la demanda de la madre que pide una compensación económica al hospital, estos se han negado así que irán a juicio.

La demanda es por negligencia médica e irresponsabilidad social, por lo que con el tiempo veremos a quién le da la razón la justicia.

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