Los seres humanos somos criaturas sociales que creamos las mil y una formas de comunicarnos y desarrollar lazos entre nosotros. Sin embargo, en las sociedades actuales cada vez es mayor el rechazo que podemos tener ante la posibilidad de conectar con desconocidos. Ahora, un reciente estudio nos demuestra cómo las conversaciones profundas con extraños podrían ser mucho más gratificantes de lo que creemos.

Detrás de la investigación que ha revelado tal realidad estuvieron los científicos Michael Kardas, Amit Kumar y Nicholas Epley. Su esfuerzo, que incluyó infinidad de experimentos variados, culminó con una reciente publicación en Journal of Personality and Social Psychology.

El estudio desarrollado por la Asociación Americana de Psicología nos ha demostrado que las personas podrían estar mucho más dispuestas a tener conversaciones profundas de lo que creemos. Por lo que, las charlas “superficiales” podrían ser mucho menos comunes en nuestra vida, si así lo queremos.

Las charlas profundas con extraños se nos hacen más satisfactorias

Al menos esa es la conclusión a la que Epley y sus colegas llegaron una vez culminó su estudio. Eso debido a que, de entre los múltiples experimentos realizados, la opinión general entre los participantes siempre fue que disfrutaron de las conversaciones profundas con extraños mucho más de lo que inicialmente habían esperado.

Personas conversando.
Vía Pixahive.

Conectar con los demás de forma significativa tiende a hacer a la gente más feliz y, sin embargo, la gente también parece reacia a entablar conversaciones más profundas y significativas”, acotó el doctor Epley.

La otra parte de la investigación del también profesor de ciencias del comportamiento en la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago buscó entender el porqué detrás de dicha dicotomía. Para eso, se realizaron 12 experimentos en los que participaron más de 1.800 individuos.

Conversaciones profundas vs casuales

Para comparar los sentimientos de las personas al ser expuestos a conversaciones profundas o casuales con extraños, los investigadores realizaron rondas de preguntas antes y después de cada conversación.

Se buscó saber qué tanto creían que disfrutarían cada charla y qué tan conectados se sentirían con su interlocutor. Asimismo, luego del encuentro se preguntó qué tanto se había disfrutado realmente y cómo sentían la conexión con su compañero.

Personas extrañas teniendo conversaciones profundas.
Vía Piqsels.

De forma sistemática, las personas subestimaron el nivel de disfrute que las conversaciones profundas con extraños podrían darles. Igualmente, consideraron que se sentirían más incómodos y menos conectados con su interlocutor. Desde el punto de vista general, ese no fue el caso.

De hecho, las personas se sintieron mucho más satisfechas y cómodas luego de tener una charla profunda. Eso reiteró nuestro disfrute por los tópicos verdaderamente significativos para nosotros versus aquellos típicos de las “charlas casuales”. Ahora… ¿por qué favorecemos las últimas con extraños, cuando en realidad preferimos las primeras?

Un asunto de expectativas

Además de las preguntas anteriores, también se consultó en cada caso qué tanto consideraban las personas que los interlocutores estarían interesados en su conversación. Cuando se trató de temas profundos, se tendía a creer que la otra parte no estaría tan comprometida con la interacción. Cuando eso era así, los sentimientos iniciales sobre las conversaciones profundas con extraños tendían a ser negativos.

Pero, contrario a las expectativas, dichas charlas siempre terminaron generando una respuesta positiva en las personas. Sobre todo debido a que los interlocutores siempre se mostraron naturalmente interesados y contribuyeron con sus propias experiencias a las conversaciones profundas.

Referencia:

Overly shallow?: Miscalibrated expectations create a barrier to deeper conversation: https://psycnet.apa.org/doi/10.1037/pspa0000281

Escribir un comentario