Los pulpos han logrado fascinarnos no solo por su alto nivel de inteligencia, sino también por su independencia: cada uno de sus brazos funciona tiene autonomía y puede moverse sin necesidad de recibir órdenes del cerebro. Curiosamente, algo similar ocurre con los seres humanos, específicamente en sus intestinos, cuyo sistema nervioso entérico parece funcionar como un segundo cerebro.

Los investigadores de la Universidad Estatal de Michigan descubrieron el importante papel que juegan las células gliales, un tipo de células que habitan el intestino, en el sistema nervioso entérico. Sus hallazgos se publicaron en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences y probablemente allanen el camino hacia nuevos tratamientos contra enfermedades intestinales.

El sistema nervioso entérico es como un “segundo cerebro”

La mayoría de las personas no tiene ni idea de que el sistema nervioso entérico es muy independiente. Nuestros intestinos están en capacidad de llevar a cabo sus funciones sin necesidad de estar conectado al sistema nervioso central, como ocurre con otros procesos.

Las razones aún no se comprenden del todo, pero tenemos algunas explicaciones preliminares. De forma análoga, la cantidad de células especializadas del sistema nervioso entérico (neuronas y glía) existen en una cantidad aproximadamente equivalente a la cantidad que se encuentra en el cerebro de un gato.

El papel de las neuronas y las glías

A propósito de ello, las neuronas se encargan de conducir las señales eléctricas del sistema nervioso, lo cual ha sido particularmente útil para la ciencia. Gracias a ello se han logrado comprender varios aspectos de la digestión.

En cambio, las glías no tienen actividad eléctrica, por lo que comprender su cometido ha sido todo un reto. Hasta ahora, se creía que solo se encargaban de apoyar a las neuronas.

Se cree que la glía podría estar involucrada con varias afecciones a nivel del abdomen, como los trastornos de la motilidad intestinal, incluidos el estreñimiento y la pseudoobstrucción intestinal crónica.

Sin embargo, el nuevo trabajo ha revelado que su papel es aún más importante de lo que se pensaba anteriormente. En efecto, las células gliales intervienen en el transporte de señales a través de los circuitos neuronales, pero lo hacen de forma muy precisa.

Fallas en las células gliales podrían explicar trastornos del sistema nervioso entérico

Mujer tocando su abdomen debido a trastornos intestinales relacionados con el sistema nervioso entérico.

Si vemos este segundo cerebro como una computadora, las células gliales son chips que trabajan en la periferia. Se encuentran modulando o modificando las señales que se envían a través de dichos circuitos. Otra metáfora podría ser un instrumento musical; la glia no envía las notas tocadas, sino que funciona como un pedal y amplificador del sonido; es lo que hace que las cosas se escuchen bien.

Antes de este hallazgo, el equipo descubrió que estudiar este tipo de células podría conducir a nuevos tratamientos contra el síndrome del intestino irritable, una enfermedad para la que no existe cura actualmente.

Sobre esta nueva base, los investigadores han empezado a preguntarse si es posible apuntar a un tipo específico o conjunto de células gliales para cambiar su función con objetivos terapéuticos.

Referencia:

Circuit-specific enteric glia regulate intestinal motor neurocircuits. https://www.pnas.org/content/118/40/e2025938118

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