Nuestro universo está tan repleto de peculiaridades que a veces es difícil asegurar que hay de verdad cosas normales. En el espacio exterior abundan los cometas y los asteroides, pero ¿cuántos han visto un híbrido de ambos? Probablemente pocos, pero un nuevo estudio ha revelado un caso particular que no podíamos dejar de reseñar.

Los astrónomos observaron el comportamiento del objeto, denominado (248370) 2005 QN173, en los datos de la encuesta astronómica robótica Asteroid Terrestrial-Impact Last Alert System (ATLAS). Recientemente presentaron sus conclusiones en la 53ª Reunión Anual de la División de Ciencias Planetarias de la AAS y se publicarán The Astrophysical Journal Letters.

Lo que diferencia a los cometas de los asteroides

Los cometas y los asteroides son objetos estelares completamente diferentes. Aunque viajan por el espacio exterior, tienen características tan distintas que es difícil imaginarse algo que pudiera juntarlos.

Sin embargo, la ciencia ha sorprendido al mundo con un híbrido de cometa y asteroide en un caso excepcional. Para comprender por qué la roca llamó la atención de los astrónomos, es necesario diferenciar ambas formas.

Los cometas están hechos de un hielo que, a medida que se acerca al Sol, en lugar de derretirse como ocurriría en el cielo terrestre, empieza a sublimarse. Es entonces cuando empieza a generar una atmósfera polvorienta y neblinosa llamada coma y las colas que nos han deleitado durante siglos.

El viaje de los cometas es considerablemente largo en comparación con otras rocas. Por lo general, provienen del Sistema Solar exterior, lo que nos da una idea de ello, y en su viaje mantienen órbitas largas y elípticas.

Por su parte, los asteroides son también de aspecto rocoso y muy seco, razón por la cual no tienden a experimentar la sublimación que observamos con los cometas. Además, suelen encontrarse en el cinturón de asteroides principal, entre Marte y Júpiter, y sus órbitas son más similares a las de los planetas.

Un inesperado híbrido de cometa y asteroide

(248370) 2005 QN173 es una de las aproximadamente 20 de estas rarezas espaciales. Según el nuevo estudio, cuelga en el cinturón de asteroides principal, así como otros millones de asteroides, y de hecho, de comporta como tal.

El híbrido de cometa y asteroide (248370) 2005 QN173, con cola larga y delgada. Crédito: Henry H. Hsieh/PSI, Jana Pittichová/NASA/JPL-Caltech.

Sin embargo, en julio de este año, los astrónomos observaron el fenómeno de desgasificación a medida en su aproximación más cercana al SOL (perihelio). En consecuencia, el objeto era seguido por una larga cola como la que suelen arrastrar los cometas.

El comportamiento se observó en julio de este año, y las observaciones posteriores tomadas por Lowell Discovery Telescope lo confirmaron: la cola de cometa en el asteroide existía desde el 11 de junio. Entre el 8 de julio y el 14 de agosto la cola se mostraba estilizada. De ahí que los expertos sospecharan que se trataba de un híbrido de cometa y asteroide.

“Este comportamiento indica claramente que su actividad se debe a la sublimación de material helado”, dijo el astrónomo Henry Hsieh del Instituto de Ciencias Planetarias. Añadió que la “cola extremadamente estrecha nos dice que las partículas de polvo apenas flotan fuera del núcleo a velocidades extremadamente lentas y que el flujo de gas que escapa del cometa que normalmente levanta el polvo al espacio desde un cometa es extremadamente débil”.

El estudio del núcleo podría revelar más detalles

En su artículo indica que el objeto se puede considerar tanto asteroide como cometa, o más bien, un asteroide del cinturón principal también reconocido como cometa. Es probable que sea helada y, de hecho, está expulsando polvo al espacio mientras se moviliza; mientras tanto, mantiene la órbita de un asteroide.

Un estudio más minucioso reveló que el núcleo cometario, es decir, el trozo de roca desde el que se extiende la cola de la roca, tiene alrededor de 3,2 kilómetros de ancho. Pero las mediciones de julio mostraron que la cola tenía más de 720.000 kilómetros de largo y solo 1,400 kilómetros de ancho. Esto es bastante estrecho en comparación con el tamaño de la cola, lo que llevó a los científicos a pensar que quizás había otro factor detrás del rastro de polvo.

Una de las teorías plantea que el núcleo podría estar girando lo suficientemente rápido como para causar el desprendimiento del polvo. Sin embargo, aún se necesitan observaciones más detalladas para confirmarla la velocidad de rotación del núcleo de este híbrido de cometa y asteroide.

Referencia:

Physical Characterization of Main-Belt Comet (248370) 2005 QN173. https://arxiv.org/abs/2109.14822

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