Los fósiles de las criaturas del pasado nos ayudan a dar un vistazo único a los tiempos que nos precedieron. Ahora, una nueva revisión de un antiguo fósil de trilobites nos revela una visión inédita del funcionamiento de los ojos de la antigua criatura.

Para hacer los nuevos datos de conocimiento público, los recientes hallazgos se publicaron en la revista Scientific Reports. Los autores detrás de la publicación fueron los investigadores B. Schoenemann, E. N. K. Clarkson, C. Bartels, W. Südkamp, G. E. Rössner y U. Ryck. Gracias a ellos, podemos saber más sobre cómo el trilobite de más de 390 millones de años miraba el mundo (literalmente).

Antiguo fósil, nuevo descubrimiento

Fósil de trilobites
Vía Pixabay.

El fósil de trilobites cuyos ojos ahora causan revuelo no es necesariamente un nuevo hallazgo del mundo de la arqueología. De hecho, el ejemplar fue examinando por primera vez en la década de los setenta.

Por lo que ha pasado al menos 50 años en las manos de la ciencia siendo sometido a diversos análisis e investigaciones. Ahora, el detalle está en que el más reciente examen que se realizó al fósil reveló una estructura ocular interna única que, hasta la fecha, había pasado desapercibida.

Los ojos de este fósil de trilobites nos revelan una estructura nunca antes registrada

La nueva visión de las antiguas radiografías del trilobites vinieron de una fuente inesperada. Específicamente, Wilhelm Stürmer quien tiene amplia experiencia en la radiología pero no es paleontólogo, fue el primero en notar la particular estructura ocular oculta en las radiografías del fósil.

Sin embargo, inicialmente sus observaciones sobre el geesops de Phacops no se tomaron en cuenta debido a que el hombre no era un paleontólogo. Ahora, se ha comprobado que sus clamores eran ciertos y que los ojos del fósil de trilobites están conformados con una estructura nunca antes observada.

Particularmente, dentro de la cuenca ocular del fósil se encontró un banco de lo que parecían “pequeños ojos”. En otras palabras, los investigadores encontraron fibras muy similares a los omatidios (células fotorreceptoras). Debido a su gran tamaño (25 veces más largas que su diámetro) no se las pudo considerar como estructuras de captación de luz únicamente.

Fósil de ojos de trilobites
Crédito: Dr. Brigitte Schoenemann.

Por eso, al analizar el sistema completo y ver cómo se conectaban con el resto de los nervios oculares descubrieron el gran detalle sobre los trilobites. Por lo que parece, lo que inicialmente imaginamos que eran solo un par de ojos resultó ser una estructura de cientos de ojos interconectados y posicionados uno junto a otro y divididos de izquierda a derecha por dos lentes.

Debajo de cada uno de estos lentes, a su vez, se configuran al menos seis facetas, cada una de las cuales juntas forman un pequeño ojo compuesto. Por lo tanto, tenemos alrededor de 200 ojos compuestos (uno debajo de cada lente) en un ojo”, explicó Schoenemann.

¿Qué podemos hacer con el nuevo conocimiento?

Si algo debemos admitir, es que los trilobites se han destacado por sus particulares adaptaciones oculares para sobrevivir y cazar en sus entornos. Nuevamente, el reciente descubrimiento ha marcado un antes y después para los paleontólogos, que ahora deben mirar con otros ojos las estructuras oculares del fósil de trilobites.

Ya que sabemos que sus ojos en realidad son estructuras compuestas, es momento de comenzar a preguntarnos por qué esa fue la forma evolutiva que prevaleció en la especie y qué tipo de ventajas le ofrecía. Algo que hasta el momento no se había podido abordar ya que no se tenía conocimiento de la existencia de dicha estructura ocular.

(…) es posible que los componentes individuales del ojo realicen diferentes funciones, permitiendo, por ejemplo, la mejora del contraste o la percepción de diferentes colores”, teorizó Schoenemann.

Referencia:

A 390 million-year-old hyper-compound eye in Devonian phacopid trilobites: https://doi.org/10.1038/s41598-021-98740-z

Escribir un comentario