Durante las últimas semanas hemos visto como The Wall Street Journal ha filtrado varios documentos internos de Facebook, todos estos dejan en mal lugar a la empresa de Zuckerbeg y han generado debates del papel de las redes sociales entre nosotros.

No son pocos los artículos de todo tipo de investigadores y periodistas hablando de esto, las discusiones no son nuevas. Para muchos, las redes sociales tienen un papel muy relevante y son responsables de lo que se escriba en ellas. El asunto es que a muchos se les olvida que estas son solo plataformas y que no deberían tener la misión de salvar al mundo.

La gente exigió a TikTok borrar publicaciones falsas sobre el caso Petito.

Reflejo claro como el cristal

Las redes son un reflejo de lo que ya somos, y a veces no nos gusta lo que muestra el espejo y queremos romperlo. Pero no podemos hacerlo, silenciar las redes y ocultar sus contenidos menos “estéticos” sería como silenciar a las personas que las componen, es decir, silenciar a la sociedad.

Y esto es lo que piden muchas personas cuando se trata de denuncias de delitos reales en redes sociales. Estas cada vez son más numerosas y cada vez son más importantes, muchas veces la denuncia ni siquiera llega a las autoridades competentes sino que consigue un hogar entre los tuits y likes. Desde allí tiene más consecuencias para el acusado que en una comisaría.

En Venezuela un hombre homosexual denunció discriminación en un local de comida.

El debate se genera cuando muchos alzan la voz y consideran que los delitos de violaciones, acoso, trata de blanca y robos deberían llevarse a la policía. Mientras que otros consideran que es mejor “escrachar” al culpable, acabar con su reputación como pago por sus malas acciones.

No hay una solución fácil, en muchos países, incluso los llamados “desarrollados”, la denuncia tradicional pasa por un proceso burocrático tan largo que es contraproducente.

Y la justicia del municipio respondió con un comunicado mal redactado.

La alternativa en internet

No hace mucho Gabby Petito desapareció junto a su novio, este volvió a casa sin ella el 1 de septiembre y la justicia no fue a exigir respuestas a Brian Laundrie hasta el 17 de septiembre. En estos 16 días la familia de Petito no tuvo respuestas, solo angustia y Laundrie (ahora sospechoso de asesinato) escapó y nadie conoce su paradero.

No hay pocos casos en Latinoamérica de mujeres denunciando acosadores anónimos en las calles, incluso algunas llevan la denuncia a comisaría con fotografías. Sin embargo, la justicia está atada de manos hasta que el sospechoso haga algo “realmente ilegal”. El criminal mueve ficha eventualmente y entonces la denuncia es de parte de los familiares de la víctima que ahora no puede denunciar, ni vivir.

Los padres de Petito optaron por la justicia formal y esta no actuó a tiempo.

Con estos casos en mente queda claro que la justicia formal, aunque normalmente llega, tarda en actuar y que las redes sociales han proveído un camino mucho más fácil y rápido de transitar. Antes de estas ya existía este ejercicio, la acusación en sociedad frente a vecinos o miembros de familia, las redes simplemente han puesto un amplificador a la voz de las víctimas.

No es oro todo lo que brilla

Como dijimos, puesto así las redes parecen un buen lugar, una herramienta positiva. Sin embargo, también tienen sus malos aspectos. Las denuncias falsas o exageradas son la principal preocupación, por no hablar de que el acusado es sometido al escarnio público, algo que la justicia tradicional no contempla como pago por crímenes.

Pero ya lo dijimos, las redes son un reflejo y lo que reflejan ahora mismo es una justicia que actúa lento. Refleja una sociedad sedienta de justicia por su propia mano y que considera que un castigo social es peor que uno judicial. Ahora mismo da la impresión de que las denuncias en redes se toman más en serio que las tradicionales, y no queda claro si es algo positivo o negativo.

El comediante Louis CK casi pierde su carrera por acusaciones informales reales.

Lo que es claro es que, de verte en una situación de víctima, la denuncia en redes es tentadora. Para casos “menores”, lo mejor es usar las herramientas que ofrecen, WhatsApp, Twitter, Instagram y las demás redes. Hablamos de insultos, racismo, discriminación digital, etc.

Normalmente los moderadores responden rápido a la denuncia y pueden obligar al infractor a borrar publicaciones privadas, suspenderlo o directamente borrar su cuenta. Sabemos que este método no funciona siempre y que también puede tardar, por lo que no es perfecto y debe reservarse solo para discusiones online que derivaron en racismo o similares.

No obstante, si has sido víctima de un crimen más grave no debes olvidar la denuncia formal. Muchos países no tienen el mejor sistema judicial, sobre todo en Latinoamérica, pero igual debemos cumplir el papel cívico de denunciar. Las redes también son un camino viable, es recomendable mientras no se falta a la verdad.

Una joven anónima acusó a Justin Bieber de violación, aunque el cantante probó que era una acusación falsa.

La opción con criterio

Lo que no deberíamos contemplar es el silenciar las denuncias, estas son de interés público y social. Da igual si el problema se dio entre tres personas en su intimidad, si una de ellas comete un crimen grave, todos debemos ajustar nuestra relación con los involucrados. Vivimos en sociedad y no podemos desembarazarnos de lo que sucede en ella, aunque parezca que no nos incumba.

En cualquier caso y como en casi todos, hay que tener criterio y una buena educación emocional para reflexionar sobre este debate. El dolor ajeno, el del denunciante, no puede ser obviado, tampoco el del acusado sin pruebas. Por ello la mejor reacción es estar atento al desarrollo de los acontecimientos sin tomar ningún lado sin olvidarnos de la presunción de inocencia y la libertad de expresión, dos bases importantes de la sociedad civilizada.

Katy Perry fue acusada en redes por Josh Kloss, pero no enfrentó consecuencias legales.

En un mundo ideal, la justicia tradicional actuaría con más rapidez, no existirían las denuncias falsas y los casos se aclararían igual de rápido. No obstante, la sociedad que formamos no es así, por lo que deberemos tomar un papel más bien centrista hasta que la justicia formal alce la voz.

Después de todo, el poder está donde creen las personas que lo está y, por ahora, sigue estando en los tribunales. Aunque ciertamente cada vez hay más en las redes, pero no ellas como tal sino en las personas que las componen, es decir, la sociedad. Esto representa un toque de atención a la atención a la justicia formal, que se está quedando atrás en estos tiempos de rapidez y mensajería instantánea.

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