El uso de elementos psicotrópicos tuvo su auge durante los las últimas décadas del siglo XX. Después de ello, se trabajó en el desarrollo de legislaciones que prohibieran por completo su uso. Ahora, en la actualidad, se ha visto que las drogas psicodélicas podrían tener el potencial para tratar tanto problemas psicológicos como el dolor físico.

Sin embargo, debido a su fuerte efecto, y a las actuales restricciones, su uso en la medicina apenas ha comenzado a explorarse. Pero, en el futuro, los posibles beneficios de su utilización medida podrían superar a los riesgos que tuvo su comercialización no supervisada.

Las drogas psicodélicas y sus beneficios para el organismo

De entre las drogas psicodélicas que se han estudiado, el LSD y la psilocibina son las que se han mostrado más prometedoras. Según parece, su uso medicinal viene de la mano con una serie de beneficios que podrían mejorar la calidad de vida de infinidad de pacientes.

Particularmente, se ha visto que las drogas psicodélicas podrían ser de gran ayuda para los tratamientos psiquiátricos contra problemas como la depresión o la ansiedad. Además de lo anterior, otros estudios también han comprobado que su uso puede mejorar la neuroplasticidad, lo que se convierte en un beneficio para lidiar con condiciones como el Alzheimer o la demencia, entre otras.

Como si lo anterior no fuera suficiente, la ciencia ha encontrado otros efectos positivos que podría tener el uso moderado de sustancias psicotrópicas. De allí que ahora se busque también determinar qué tan útiles podrían ser las drogas psicodélicas para tratar los casos de dolor crónico en algunas personas.

¿Las drogas psicodélicas de verdad pueden ayudar con el manejo del dolor?

Por ahora, existen variados “informes anecdóticos” que señalan al LSD y la psilocibina como posibles aliados contra el dolor crónico, según Scientific American. Sin embargo, no es mucho lo que se sabe sobre sus propiedades.

Debido a eso, el mundo de la ciencia estás comenzando a moverse para realizar estudios en el área. Con sus resultados, finalmente podremos saber qué tan útiles podrían ser las drogas psicodélicas para tratar el dolor. Un detalle que, además, llevaría a las autoridades a tener que revisar nuevamente las restricciones alrededor de su uso.

Un nuevo interés ha despertado en el mundo de la medicina

Solo para mencionar algunos de los casos que actualmente se están investigando, podemos hablar de la startup multimillonaria Mind Medicine (MindMed). Ella ha anunciado que iniciará un proyecto conocido como ‘Angie Projec’ para estudiar tanto al LSD como otra droga aún no revelada y su capacidad de tratar el dolor crónico.

Siguiendo sus pasos también tenemos a la startup californiana Tryp Therapeutics, que busca descubrir cómo la psilocibina y otros fármacos basados en ellas podrían combatir el dolor. Por su parte, la Universidad de Michigan ha puesto la atención en ambos medicamentos y cómo ellos podrían utilizarse para tratar la fibromialgia.

Adicionalmente, la Universidad de Yale también ha mostrado su interés en el tema al anunciar el inicio de ensayos para determinar cómo las drogas psicodélicas podrían ayudar con el dolor de cabeza “en racimos”. En resumen, podemos ver cómo las propiedades de los psicodélicos se están poniendo a prueba para tratar distintos tipos de dolor, desde migrañas y dolores corporales hasta los llamados “dolores de miembro fantasma”.

¿Por qué las drogas psicodélicas no se han utilizado con más frecuencia en la medicina?

Básicamente, debido a las restricciones legales que aún hay alrededor de ellas. En la actualidad, su uso sigue siendo prohibido o altamente restringido, por lo que desarrollar tratamientos en base a ellas aún es muy complicado.

Además, los estudios que se han realizado sobre las drogas psicodélicas y el dolor crónico aún están empezando. Como consecuencia, no se cuenta aún con la información suficiente como para tomar decisiones médicas en gran escala en base a ellas.

Asimismo, se considera que se deben medir con cuidado los posibles efectos secundarios que su uso podría tener, así como el riesgo de que luego eso derive en un abuso de sustancias. Para solucionarlo, se ha pensado en el uso de microdosis y también se han creado fármacos psicodélicos sin cualidades alucinógenas.

Aun así, apenas nos encontramos al inicio del camino en este nuevo campo de estudio. Pero, gracias a investigaciones como las publicadas en el Journal of Psychopharmacology, sabemos que las drogas psicodélicas al menos muestran un potencial similar al de los opioides para ayudarnos con el manejo del dolor. Por lo que, por lo menos, existe un impulso que mantendrá activas las investigaciones en el área.

Referencias:

Association of HTR2A polymorphisms with chronic widespread pain and the extent of musculoskeletal pain: Results from two population-based cohorts (2011) Arthritis & Rheumatology: https://doi.org/10.1002/art.30185

A low dose of lysergic acid diethylamide decreases pain perception in healthy volunteers (2020) Journal of Psychoparmacology: https://doi.org/10.1177%2F0269881120940937

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