Los primeros momentos de vida de lo que sería nuestro sistema solar fueron cruciales para dar forma todo lo que hoy conocemos. Lastimosamente, aún sabemos muy poco sobre ese periodo primordial. Ahora, gracias al estudio de los primeros sólidos del sistema solar, podríamos tener una idea más clara de qué procesos estuvieron presentes durante su origen.

La investigación que ha dado pie para tal posibilidad se publicó recientemente en Science Advances. Detrás de ella estuvo colaborando un grupo internacional de científicos entre los que estuvieron aquellos pertenecientes al Laboratorio Nacional Lawrence Livermore.

Estudiando los primeros sólidos del sistema solar primitivo

Específicamente, el estudio se enfocó en las variaciones isotópicas de los elementos vanadio (V) y estroncio (Sr). Gracias a ellas, se pudo notar que las variaciones ocasionadas en ellos no fueron a causa de la radiación del sol, como comúnmente se había pensado.

Resulta que algunos de los isótopos radiactivos de vida corta que los investigadores pensaban anteriormente que eran productos de la irradiación del sol activo temprano son, en cambio, muy probablemente heredados de nuestra nube molecular madre, que, a su vez, nos dice una cantidad significativa sobre el vecindario cósmico en el que crecimos”, comentó el cosmoquímico Greg Brennecka, quien fue coautor del artículo.

En otras palabras, por lo que parece, sus cambios podrían haber sido impulsados por las reacciones de condensación y evaporación que ocurrieron en la nube protoplanetaria temprana. Eso implica que la formación de los primeros sólidos del sistema solar podría haber dependido menos de la radiación de lo que se creía.

Un vistazo al sistema solar protoplanetario

Para obtener la nueva información, los científicos estudiaron las inclusiones ricas en calcio y aluminio (CAI) en los meteoritos que llevaban los sólidos más antiguos conocidos hasta ahora. Con ellos, podemos dar una mirada a los materiales que se crearon durante la etapa protoplanetaria y, así, entender los procesos que los conformaron.

Con los resultados obtenidos, se observó que los primeros sólidos del sistema solar pudieron conformarse bastante lejos de nuestro astro rey. En consecuencia, habrían recibido mucha menos radiación solar de la que creíamos necesaria para su creación.

Eso amplía notoriamente el espacio que los primeros sólidos del sistema solar tendrían para haberse formado. Eso debido a que, si la radiación del sol no era tan necesaria, entonces otros elementos tuvieron que influir en la particular formación de nuestro sistema, en el que los planetas rocosos están más al centro, mientras que los gigantes gaseosos se ubican más hacia las afueras.

¿Cuáles son las implicaciones del nuevo descubrimiento?

Básicamente, nos da una idea de qué tan alto se encendió la licuadora. La velocidad de esa licuadora es importante para comprender cómo se movía el material alrededor del sistema solar primitivo y por qué el sistema solar está organizado de la manera en que está (gigantes gaseosos afuera, cuerpos terrestres en el interior)” resumió Brennecka.

En otras palabras, nos da la oportunidad de entender de mejor forma cómo fue conformando nuestro sistema solar y qué procesos se generaron. Particularmente, la nueva información también facilita el seguimiento de la formación de CAI, lo que a su vez nos deja comprender mejor cómo se distribuyó y evolucionó el polvo formador de planetas en la nube protoplanetaria.

Referencia:

Fossil records of early solar irradiation and cosmolocation of the CAI factory: A reappraisal: https://doi.org/10.1126/sciadv.abg8329

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