Los gusanos son organismos excepcionales a pesar de su apariencia peculiar y para nada agradable a la vista humana. Pueden percibir la luz sin tener ojos, y aunque no tienen piernas ni brazos, también tienen propiocepción; es decir, también pueden sentir su propia postura corporal mientras se mueven. Ahora un nuevo estudio nos adentra en una nueva capacidad no antes descrita: los gusanos tienen sentido del audio, por lo que pueden escuchar aunque no tienen orejas.

Los investigadores de la Universidad de Michigan, que han estudiado la biología sensorial de la lombriz intestinal Caenorhabditis elegans durante 15 años, publicaron su nuevo descubrimiento en la revista Neuron. La especie, ampliamente utilizada en investigaciones biológicas, puede percibir y responder al sonido, lo que sugiere un trasfondo genético más allá de estructuras visibles y tangibles.

La audición es un sentido muy exclusivo en la naturaleza

Orejas de conejo resaltando sobre el césped.

En un principio se creía que los gusanos redondos solo tenían tres sentido principales: el tacto, el olfato y el gusto. Los estudios han demostrado que es así, lo cual podría explicar su relativa y espeluznante capacidad de supervivencia. Sin embargo, aún faltaba algo por determinar: si podían escuchar también a pesar de no contar con órganos obvios para ello.

El problema es que, en comparación con los otros sentidos explorados, la audición es un poco mas limitada. Hasta ahora, solo se ha comprobado en vertebrados y en algunos artrópodos, razón por la cual se cree que la gran mayoría de los invertebrados no es capaz de percibirla. Pero, ¿es así en verdad?

Los gusanos no solo sienten; también pueden escuchar

Para sorpresa de muchos, los gusanos pueden escuchar. Los experimentos los mostraron respondiendo a los sonidos del aire en un rango de 100 hercios a 5 kilohercios, el cual es mucho más amplio que el documentado para algunos vertebrados.

Caenorhabditis elegans, un gusano que puede escuchar.
Caenorhabditis elegans. Crédito: Adolfo Sánchez-Blanco.

Los investigadores vieron a los gusaanos alejarse rápidamente de la fuente de sonido, confirmando así que no solo escuchan; también pueden percibir de dónde proviene el sonido.

Interesados por tener mayor certeza de ello, hicieron otros experimentos a fin de asegurarse de que los gusanos no estaban respondiendo a las vibraciones en la superficie sobre la que encontraban; querían cerciorarse de que la respuesta se debía al sentido de la audición y no del tacto. Los resultados fueron nuevamente convincentes.

¿Por qué los gusanos pueden escuchar aunque no tienen orejas?

Pero, ¿cómo es que los gusanos, tan simples y sin orejas, pueden escuchar? Aunque aún es necesario explorar con más detalle, una posible explicación es que todo el cuerpo de los nematodos funciona como una especie de cóclea, la cavidad espiral llena de líquido que interviene en la percepción del sonido en los vertebrados.

La piel de los gusanos tiene dos tipos de neuronas sensoriales auditivas que podrían permitir que su cuerpo funcione como una cóclea. Cuando las ondas sonoras chocan contra ellos, hacen que la piel vibre junto con el líquido en el interior de su cuerpo, tal y como ocurriría en la estructura del oído interno en otro animal.

Estas vibraciones activarían las neuronas auditivas unidas a la piel, que las traducirían en impulsos nerviosos y darían lugar a una respuesta al sonido. Quizás es gracias a ello que los gusanos también pueden detectar y evadir a sus depredadores.

No todos escuchan de la misma forma

Los investigadores también destacan diferencias importantes entre la percepción del sonido de los gusanos y la de los vertebrados o los artrópodos. Estas superan las similitudes previamente descritas, por lo que es probable que el sentido de la audición haya evolucionado de forma independiente varias veces en diferentes filos de animales.

“Ahora, con C. elegans , hemos encontrado otra vía diferente para esta función sensorial, lo que indica una evolución convergente”, dijo Shawn Xu, investigador principal del estudio. “Esto contrasta fuertemente con la evolución de la visión, que, como propuso Charles Darwin, ocurrió bastante temprano y probablemente solo una vez con un ancestro común”.

El estudio nos trae una gran lección: el hecho de que no podamos ver ciertas cosas no significa que no existan. En conclusión, no podemos asumir que los organismos que no exhiben orejas o estructuras auditivas similar simplemente no escuchan.

Los gusanos son un claro ejemplo de ello, y probablemente haya muchos otros en la naturaleza. Los gusanos planos, las lombrices de tierra y los moluscos son algunos organismos potenciales.

Referencia:

The nematode C. elegans senses airborne sound. https://www.cell.com/neuron/fulltext/S0896-6273(21)00652-8

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