Los humanos sabemos con certeza su edad y la de otros mamíferos, en especial los domesticados; sin embargo, determinar la edad de las langostas es algo bastante difícil, por no decir imposible. Los científicos creen que son un claro ejemplo de longevidad en la naturaleza actual, con su capacidad estimada de vivir durante un siglo o más.

En un esfuerzo reciente por aprender más sobre ellas, un equipo de la Universidad de East Anglia (UEA) ha identificado una nueva forma de determinar la edad de las langostas. Se trata de una nueva técnica basada en el análisis de los cambios en su ADN.

La edad exacta de las langostas es difícil de determinar

Por lo general, los científicos se basan en el tamaño cuando quieren saber el tamaño de una langosta. Sin embargo, está claro que los resultados de este análisis son inexactos, ya que cada una tiene una dinámica de crecimiento muy particular.

Las langostas tienen caparazones duros e inelásticos. Por ello, cuando crecen, deben deshacerse de su caparazón inicial para reempezarlo por uno nuevo y adaptado a su nuevo tamaño.

Pero el ritmo conque ocurre esto puede variar según los recursos en su entorno. Por ejemplo, aquellas que tienen más acceso a comida, o que viven en aguas más cálidas, pueden crecer más rápido. Por tanto, el tamaño no es una referencia general que sirva para determinar su tiempo de vida.

Algunas investigaciones han surgido que se podría saber la edad contando los anillos que se encuentran en partes de sus pedúnculos oculares y estómago. La idea no es realmente nueva considerando que así es como se determina la edad de los árboles, por ejemplo. El problema es que, siendo un método tan invasivo, es imposible aplicarlo en una langosta viva.

Cuantificación de los cambios de ADN acumulados con la edad

Para solventar este problema, el trabajo se centró en desarrollar un método no letal para determinar la edad de las langostas. Esto no solo sería útil para comprender aspectos sobre su supervivencia, sino también para la gestión de la pesca. Recordemos que este es un producto valioso para la gastronomía. El modelo escogido fue la langosta europea porque ser económica y de gran importancia ecológica.

El nuevo método se cuantifica los cambios en el ADN que va acumulado el cuerpo de la langosta a medida que pasa el tiempo, como pasa también con los humanos. Para calibrarlo, los científicos usaron como referencia langostas criadas a partir de huevos por el Criadero Nacional de Langostas, cuya edad sí era conocida. Gracias a ello, descubrieron que la edad y los cambios del ADN están estrechamente relacionados en esta especie.

“La aplicación de este método a las langostas salvajes predijo edades que generalmente se alinearon con las estimaciones mínimas de edad basadas en el tamaño”, dijo el Dr. Martin Taylor, de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UEA.

El método es prometedor como herramienta para mejorar la gestión de la pesca de la langosta europea. Actualmente, se desconoce la estructura de las poblaciones, pero poder determinar la edad ayudará a comprenderlas mejor y cosecharlas de forma más sostenible.

Referencia:

Ageing European lobsters (Homarus gammarus) using DNA methylation of evolutionarily conserved ribosomal DNA. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/eva.13296

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