En cuanto se supo que la Segunda Guerra Mundial había terminado, la euforia se hizo presente en el mundo. Las personas se abrazaban felices de que todo terminara, y en medio de esa alegría, varios momentos quedaron inmortalizados en fotografías que pasarían a la historia. Una de ellas, y probablemente la más famosa, es de la pareja del marinero y la enfermera en Times Square, las cuales compartieron un beso épico en medio de la multitud.

Pero la verdad es que este beso es de todo, menos romántico.

Y la peor parte es que lo que estamos a punto de contarte no es nuevo. De hecho, se conoce desde el mismo momento en el que se tomó la fotografía.

Lo que realmente ocurrió

Durante el conocido V-J Day (proveniente de “Victory over Japan Day” o “Día de la victoria sobre Japón”) el 14 de agosto de 1945, el fotógrafo Alfred Eisenstaedt se encontraba captando los mejores momentos de Times Square. Tomó varias fotografías, hasta que de pronto capturó la imagen de de un marinero y una enfermera en medio de un beso.

La icónica imagen apareció en la portada de la revista Life y rápidamente se convirtió en la  conocida fotografía que terminó la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la verdad tras la misma es bastante distinta a la que siempre hemos creído.

Es verdad que la fotografía se tomó en el V-J Day, pero en realidad ocurrió incluso antes de que se declarara la victoria oficial de Estados Unidos sobre Japón. De hecho, la declaración de la victoria del presidente Truman fue hecha a las 7:03pm, pero la fotografía fue tomada más de una hora antes, a las 5:51pm. Si bien no era la celebración oficial de la victoria estadounidense, podría decirse que, para ese momento, la población ya tenía una idea de las buenas noticias que estaban por venir.

Pero este es tan solo un detalle tras la verdad de esta fotografía: ninguno de los protagonistas de la foto compartían un beso romántico. De hecho, ni siquiera se conocían.

'V-J Day in Times Square' (1945), Alfred Eisenstaedt
‘V-J Day in Times Square’ (1945), Alfred Eisenstaedt

Según las declaraciones del propio Eisenstaedt, ese día se encontraba tomando varias fotografías que reflejaban la emoción de los ciudadanos, hasta que de pronto vio a un marinero. Este iba zigzagueando y besando a todas las mujeres atractivas que veía a su paso a modo de celebración. Cerca de él, había una enfermera con su característico vestido blanco, así que solo era cuestión de tiempo para que el marinero la alcanzara. Eisenstaedt, viendo lo inevitable, solo se posicionó y esperó.

El marinero se acercó a ella, la tomó en brazos y la besó a la fuerza en medio de Times Square, tal como lo había hecho con las demás mujeres a su paso. El fotógrafo simplemente se encargó de inmortalizar la imagen en el momento justo.

Este no fue un acto aislado en medio de la celebración. Los abrazos y besos abundaban en el momento, y besar a cuantas mujeres pudieran se convirtió en una especie de juego para los marineros en aquel momento. Incluso Gloria Bullard, una de las mujeres que aparece en la fotografía, recuerda lo siguiente de ese día:

“Había perdido mis gemelos y mis mangas estaban rotas por todos los abrazos y besos. Me besaron al menos una docena de veces”.

Los verdaderos protagonistas

En vista del revuelo, los dos protagonistas anónimos se convirtieron en dos de las personas más buscadas en el país, pues todos querían conocer su lado de la historia.

Así, grupos de expertos dedicaron 74 años a buscar a la pareja en un mar de decenas de personas que aseguraban ser los protagonistas de la historia. Hizo falta que expertos forenses y de reconocimiento facial estudiaran a los candidatos comparándolos con la fotografía para dar con los indicados.

Del lado del marinero, el más reportado fue George Mendonsa. En el año 2012, finalmente fue confirmada su identidad por parte de los autores George Galdorisi y Lawrence Verria en su libro ‘The Kissing Sailor: The Mystery Behind the Photo That Ended World War II’. Tres años después, durante una entrevista, el propio Mendonsa afirmó que fue la cicatriz en su ceja la que los ayudó a identificarlo.

 George Mendonsa, el marinero de la fotografía
George Mendonsa, el marinero de la fotografía

Por su parte, Mendonsa ayudó a identificar a la “enfermera”. Su nombre es Greta Friedman, y en realidad era una asistente dental, pero la similitud entre ambos uniformes hacía que se confundieran fácilmente.

 Greta Friedman , la "enfermera" de la fotografía.
Greta Friedman , la “enfermera” de la fotografía.

En el año 2015, Mendonsa le contó lo que ocurrió ese día a CNN:

Veo a la enfermera… Tomé unas copas, y supongo que fue puro instinto. Solo la agarré”.

Por su parte, Friedman también contó algo similar durante una entrevista para la Biblioteca del Congreso que ocurrió varios años antes, en el año 2005. Aseguró que un marinero la había agarrado de repente y que “no fue tanto un beso”:

Sentí que era muy fuerte, solo me estaba abrazando fuerte, y no estoy segura yo – sobre el beso porque, ya sabes, era solo alguien realmente celebrando. Pero no fue un evento romántico. Fue sólo un evento de agradecimiento a Dios porque la guerra terminó porque estaba justo enfrente del letrero”.

La nueva era del consentimiento

La fotografía se convirtió en una de las más emblemáticas de la guerra al punto que incluso existe una serie de varias estatuas llamadas ‘Unconditional Surrender’ (‘Rendición Incondicional’) que replican el momento. 

Estatua 'Unconditional Surrender' creada por Seward Johnson
Estatua ‘Unconditional Surrender‘ creada por Seward Johnson

Pero ahora, luego de conocer la historia detrás de este momento, automáticamente vemos el lenguaje corporal de la pareja con otros ojos. La pose de la mujer arqueando la espalda mientras el hombre la rodea con los brazos pasa de ser romántica a súmamente incómoda y forzosa.

La decepción de muchos de nuestros lectores seguramente es casi palpable, y muchos podrían coincidir en que si esta fotografía se hubiera tomado en la actualidad y bajo el mismo contexto, probablemente se hubiera tomado de una forma completamente distinta.

De hecho, fue bastante criticada y aún lo sigue siendo. Ocurrió luego del fallecimiento de Mendonsa en febrero del 2019, cuando la historia de la fotografía volvió a salir a la luz, lo cual causó que el creciente movimiento #MeeToo tomara cartas en el asunto y pintara en rojo el famoso hashtag.

Desde entonces se ha tratado de dar visibilización a esta historia, sobre todo por las constantes acusaciones de violencia de género que han cometido integrantes de las fuerzas armadas. Incluso hay estadísticas de que esta se había incrementado en un 10% durante el año 2017 en comparación con el año anterior.

En vista de esto, la simbología alrededor de imagen toma un giro distinto al ser considerada la última fotografía de la Segunda Guerra Mundial, lo cual plantea la necesidad de investigar el trasfondo de los iconos más memorables de la historia.

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