Con los avances del mundo de la ciencia y de la tecnología, nuestra realidad cada vez se parece más a los relatos de ciencia ficción que se crearon en siglos pasados. Una de las tecnologías que brindan tal sensación y que han comenzado a hacerse comunes entre nosotros son las relacionadas con la impresión en 3D.

Actualmente, sabemos bien que las impresoras 3D pueden ser útiles tanto para crear objetos decorativos y figurines hasta para la fabricación de implementos médicos, piezas de repuesto y, en casos muy particulares, la reproducción de tejidos animales o humanos.

Ahora, para que se puedan llevar a cabo tales hazañas los procesos de impresión no son los mismos. Es por eso que acá aprovecharemos para contarte sobre los diferentes tipos de tecnologías de impresión 3D y cómo puedes diferenciarlos.

Fotopolimerización en tina

El primer proceso que debemos mencionar entonces es la ‘stereolithography’ (SLA) o fotopolimerización en tina. Básicamente, se trata de un proceso que se hace posible gracias a la interacción entre la resina líquida fotosensible y una fuente de luz.

El truco está en que, si la fuente de luz se puede controlar, entonces se le puede “dar forma” al objeto de resina que se desea crear. Para eso, se crea una estructura que se va complementando capa por capa, mientras que la resina va tomando la forma del modelo digital que introdujimos en la impresora 3D.

Para darle forma se cuenta con la asistencia de un láser de luz ultravioleta (UV) que actúa como el cincel que dará forma a la escultura final. Debido al nivel de fino detalle que ofrece, resulta entonces perfecta para la creación de elementos pequeños y detallados o la creación de acabados superficiales mayormente lisos.

Un ejemplo de lo anterior sería la popular Photon Slicer, de la empresa AnyCubic. Actualmente, además de su resistencia, la Photon S también es capaz de ofrecer velocidad. Gracias a eso, se convierte en una alternativa ideal para crear prototipos fuertes en tan solo minutos.

Sin embargo, una de las que más les podemos recomendar es la Photon Mono X, también de AnyCubic, de la cual hicimos un extenso review que vale la pena leer. Lo encontrarás aquí.

Extrusión de materiales

Por otro lado, otra de las tecnologías más conocidas para la impresión 3D es la extrusión de materiales (FDM, por sus siglas en inglés). Para el presente caso, hablamos de un proceso de “esculpido” a través de la creación de capas de plástico posicionadas una sobre otra.

Para poder posicionar el material donde se lo quiere, el plástico primero se derrite y luego se deposita capa a capa según lo requieran los planos. Al final, cada uno de los trazos individuales se unen y general el objeto deseado.

Actualmente se la ve como la opción más confiable para la creación de piezas que sean de gran tamaño y que necesiten ser resistentes. De hecho, actualmente las tecnologías de impresión 3D con FDM son las únicas capaces de reproducir exitosamente los materiales termoplásticos de alta calidad. Una muestra de tal capacidad la podríamos encontrar en la i3 Mega de Anycubic.

Extrusión de materiales 2.0

Seguidamente, tenemos otra categoría que, aunque pueda tener el mismo nombre en español, no es exactamente igual a la recién explicada. La extracción de materiales FFF funciona bajo el mismo principio de la FDM pero en diferentes escalas.

En general, las impresoras que utilizan ese sistema están destinadas a ser implementos de escritorio que pueden ser usadas por individuos particulares. En general, al ser parte de una de las tecnologías de impresión 3D más conocidas que hay, se hace posible encontrar impresoras FFF hasta en tiendas departamentales.

Ahora, debido a la disminución de su tamaño, las impresoras FFF no pueden crear implementos tan grandes o resistentes como las FDM. No obstante, sí suelen ser más veloces que sus contrapartes, lo que las hace ideales para trabajos rápidos.

Como una representante de ellas podemos mencionar a la 4Max Metal, también producida por Anycubic. Gracias a su reducido tamaño, la impresora de mesa es perfecta para cualquier oficina y/o estudio, lo que permite integrar su uso con facilidad a nuestra vida cotidiana.

Fusión de capa de polvo

Otra técnica altamente útil pero un poco menos conocida es aquella denominada fusión de capa de polvo. Básicamente, es un método que permite crear estructuras y piezas totalmente sólidas. Todo eso a través de la sinterización o fundición de partículas de polvo plástico.

En algunos casos, para lograr ese efecto se trabaja el material con un láser –identificando al proceso como SLS–. En otros, se utiliza primero un aglutinante que pegue el material y luego se aplica calor para poder fundirlo finalmente –lo que se ha denominado como MJF–.

Fusión de capa de polvo 2.0

Al igual que en el caso anterior, aunque los nombres coincidan, no todas sus funciones son iguales. En general, las tecnologías de impresión 3D MJF y las DMLS tienen mucho en común. Por ejemplo, ambas trabajan desde la fundición de partículas de polvo para general un resultado final sólido y resistente.

Ahora, la gran diferencia radica en que uno de ellos trabaja con partículas de plástico (MJF) y el otro con partículas de polvo de metal (DMLS). En consecuencia, las impresoras 3D que usen este sistema pueden crear piezas mucho más resistentes que sus pares. Un detalle que, además, no resta calidad al trabajo y permite que sea tan fuerte como fiel a su diseño.

PolyJet y Binder Jetting

Ahora, si lo que se busca es detalle para la reproducción de prototipos, las tecnologías de impresión 3D PolyJet (PJ) son las más indicadas. Tal vez no sean tan fuertes como el DMLS, pero pueden llegar a reproducir diseños intrincados con mucha más facilidad.

Todo gracias a su sistema que trabaja con resinas fotosensibles (similares a las usadas con el SLA). Al disponerlas con un gotero del tamaño de una aguja, es posible reproducir cada detalle especificado en los planos digitales, lo que lo convierte en una opción fabulosa para la reproducción de prototipos complejos o con muchas partes pequeñas.

Finalmente, el Binder Jetting (BJ) es simplemente un paso más allá del PJ. Mientras que el PJ permite mezclar materiales y texturas, BJ ofrece lo mismo pero con colores. Todo al utilizar tintes para dar color a las estructuras que crea con partículas de polvo de calcio.

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