Todos hemos sido víctimas de la viralización musical: escuchamos una canción tan seguido (no siempre intencionalmente), que terminamos por aprenderla sin darnos cuenta. Otras definitivamente nos gustan y las escuchamos todos los días durante un par de semanas, hasta que llega otro hit en TikTok y la reemplaza. Con base en ello, la ciencia cree que las canciones virales son bastante similares a las enfermedades infecciosas.

Un nuevo estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society A revela que la descarga masiva de canciones es comparable con la transmisión de infecciones. Sin darnos cuenta, día a día experimentamos epidemias y pandemias musicales. Y aunque suena como una locura, estudiar estos procesos no solo ayudaría a las disqueras y artistas a vender más música; también podría ayudar a comprender los mecanismos subyacentes de la propagación de enfermedades.

La “viralización” es un fenómeno antiguo

La palabra viral ya estaba de moda antes de la llegada del coronavirus. La usábamos con frecuencia para hablar de videos que se volvían populares en Internet, artistas emergentes e y canciones pegadizas.

Durante la pandemia, muchas noticias sobre el patógeno, las vacunas y los bloqueos también se volvieron virales e incluso condujeron a fake news y mitos que aún hoy muchos siguen creyendo. Y lo hacen precisamente por ello: porque se volvieron virales y las encontraban por doquier.

“Las canciones populares a menudo se describen como ‘virales’ o ‘pegadizas’ como si pudieran ‘infectar’ a la gente; quizás esta descripción sea más adecuada de lo que se ha reconocido anteriormente”, escriben los autores del nuevo estudio.

Comparando canciones virales con un modelo de enfermedades infecciosas

Antes de llegar a dicha conclusión, rastrearon las descargas de canciones de los teléfonos móviles de la marca Nokia a través de MixRadio en Gran Bretaña entre 2007 y 2014.

Luego, compararon los patrones observados con un modelo usado comúnmente para estudiar la propagación de enfermedades infecciosas: modelo susceptible-infeccioso-recuperado (SIR), así como con un modelo fenomenológico (spline). Con ello, estudiarían las series de tiempo de descarga de las canciones más populares de dicho período.

Mujer con mascarilla para protegerse de enfermedades infecciosas, lentes de sol y auriculares para escuchar canciones virales.

Cabe destacar que el modelo SIR fue desarrollado para explorar los mecanismos subyacentes de la transmisión de infecciones. Y pese a tratarse de ámbitos muy diferentes, los investigadores pensaron que este podría ser útil también para estudiar la viralización de la música.

Así descubrieron que algunas canciones encajaban perfectamente con el modelo SIR de enfermedades infecciosas. Los autores afirman que las “series de descarga de muchas canciones populares” tienen una forma similar a “las series temporales de enfermedades infecciosas”.

¿Por qué algunas canciones se vuelven virales y otras no?

Pero ¿qué factores influyen en ello? Pues bien, en primer lugar, la música debe ser lo suficientemente pegadiza para hacerse popular. Aunque estudios anteriores también demostraron que la viralización de las canciones no dependía únicamente de la “carga viral”, sino también del público en cuestión.

Es más difícil predecir si las canciones se volverán virales como enfermedades infecciosas cuando se estudian grupos culturales y geográficos diferentes. Además, estudios de neuroimagen muestran que incluso la opinión de otros puede influir, al menos en adolescentes.

Por lo tanto, las canciones se volverán virales dependiendo de su estructura propia y de si existen las condiciones sociales adecuadas para recibirla como tal, como ocurre con las enfermedades infecciosas.

Por ejemplo, el género pop es más popular que la electrónica. Pero el estudio mostró que las canciones electrónicas tendían a ganar popularidad y a difundirse más rapidamente; sin embargo, sus “epidemias” son más breves.

La similitud entre las canciones virales y las enfermedades infecciosas

De forma paralela, el mundo está lleno de virus como la industria musical de canciones. Sin embargo, muchos pasan desapercibidos o desaparecen por no ser potencialmente nocivos ni demasiado contagiosos.

En cambio, hay otros más peligrosos o transmisibles porque su propia naturaleza los hace así. Además, pueden mutar y continuar en el juego por mucho tiempo, como cuando se hacen remixes de las canciones.

Ilustración de partículas de coronavirus.

El efecto es aún más intenso si llegan a un lugar con condiciones idóneas. Como ejemplo, el coronavirus SARS-CoV-2, que causa enfermedad y además se transmite fácilmente de persona a persona porque solemos vivir y compartir en grupos.

“Al final de una epidemia de enfermedad, una gran proporción de la población habrá sido infectada con la enfermedad” , explican los autores , “mientras que al final del período de extrema popularidad de una canción de éxito, una gran proporción de la población reconocerá esa canción”.

Por fortuna, aunque algunas canciones dejan huella en la historia, muchos hits terminan en declive. Lo mismo pasa con algunos virus cuando llega la inmunidad colectiva, curas o condiciones climáticas que los disipan. Pero con otros, como el de la influenza, tenemos que vivir por siempre. ¿Pasará lo mismo con la COVID-19?

Referencia:

Modelling song popularity as a contagious process. https://royalsocietypublishing.org/doi/10.1098/rspa.2021.0457

Escribir un comentario