Tener una buena noche de descanso muchas veces puede hacer la diferencia entre pasar un gran día o apenas llegar arrastrándonos hasta su final. Entonces, con la finalidad de ayudar a nuestro cuerpo a descansar, tomamos atajos como el uso de pastillas para dormir.

De esa forma, podemos hacer frente a un trastorno altamente común en la actualidad como lo es el insomnio, y sus cinco caras. Gracias a los avances de la ciencia, hemos aprendido también a identificar sus motivos y origen. Sin embargo, incluso eso no puede ser suficiente para combatirlo en todos los casos.

Cada vez dormimos menos, y nuestra salud sufre las consecuencias

Según una investigación del 2013  publicada en Plos ONE y citada por Forbes, el 40% de los estadounidenses reportaba tener problemas para dormir. Eso al menos de acuerdo a los datos recopilador por la Health Interview Survey de los Institutos Nacionales de Salud (NHI).

Desde entonces, el porcentaje de horas promedio que dormimos cada día ha ido disminuyendo y los riesgos de la falta de sueño han aumentado. Por eso, en la actualidad, infinidad de investigaciones se han dedicado entonces a estudiar las consecuencias que puede tener en la población.

Uno de los efectos más recientes que se descubrieron es la influencia negativa que tiene la falta de sueño en la fertilidad masculina, además de en otras áreas. Asimismo, también se ha visto que la falta de sueño puede traducirse en problemas de conducta, como una exacerbación de la ira y de la toma de decisiones poco éticas; y de cognición, como una baja en nuestra capacidad de prestar atención.

Sumado a lo anterior, también se ha visto que tener pocas horas de sueño se relaciona con una salud mental más inestable. Asimismo, las personas que duermen poco también suelen tener peores cuadros de asma, problemas de presión arterial alta y una mayor sensibilidad al dolor.

Como si eso no fuera suficiente, también se ha visto que la deshidratación se hace presente más rápido en personas que han dormido poco. Finalmente, en circunstancias extremas, no dormir puede tener consecuencias mortales.

Para prevenir todo lo anterior, suelen entrar en juego las pastillas para dormir. Con ellas, tenemos la sensación de dormir por más tiempo y más profundo. No obstante, todo tiene sus consecuencias y el uso de pastillas para dormir, a pesar de lo que inicialmente pueda parecer, no necesariamente es la mejor opción para nuestro cuerpo.

El creciente mercado de las pastillas para dormir

Las pastillas para dormir son básicamente fármacos que obligan a nuestro cuerpo a entrar en un estado de reposo. Algunas de ellas funcionan al hacer que nos sintamos cansados y soñolientos, mientras que otras desactivan la parte del cerebro que nos hace estar alerta, según se explicó en Cleveland Clinic. Al final, la consecuencia es la misma: caemos dormidos en un sueño aparentemente profundo.

Para lograr eso, se trabaja con gran variedad de benzodiacepinas como diazepam, lorazepam, alprazolam, bromazepam y zolpidem, entre otras. Todas ofrecen resultados rápidos, pero son tratamientos que deben usarse por poco tiempo. Eso debido a que sus efectos a largo plazo pueden ser más dañinos que beneficiosos.

Sin embargo, a pesar de las advertencias que hay alrededor de su uso, el mercado de pastillas para dormir sigue en alza. De ese modo, la compra de medicamentos OTC (over-the-counter) en las tiendas se hace un evento común. Por lo general, ese tipo de medicamentos contienen antihistamínicos de uso libre que suelen usarse para combatir alergias, pero que también causan soñolencia.

Por otro lado, otras alternativas también comunes son los suplementos de melatonina y de valeriana. La primera es una hormona que suele regular nuestro ciclo circadiano del sueño. Cuando sentimos los rayos del sol, sus niveles bajan y cuando este se oculta, ellos vuelven a subir, produciéndonos cansancio y sueño. Por su parte, la valeriana es un suplemento creado a través de una planta cuya composición puede relajar a nuestro organismo cuando la consumimos.

Según el Global Sleep Aids Market, el mercado del sueño en 2016 estuvo valuado en 49.543 mil millones de dólares. Para el 2023, se espera que eso aumente a 79.851 mil millones. Finalmente, para el 2025, la BBC Research ha estimado que el mercado se alzará hasta los 112.700 mil millones.

Así es como las pastillas para dormir alteran el funcionamiento de tu cuerpo

Como ya mencionamos más arriba, dependiendo del tipo de pastillas para dormir que tomemos, ellas actuarán de forma distinta en nuestro organismo. Sin embargo, de todos los tipos mencionados anteriormente, uno de los de uso más común es el de melatonina.

Tal como se explica en drugs.com, ella es básicamente una hormona que facilita la regulación del sueño y actúa durante 12 horas desde el momento en el que se oculta el sol. Si aumentamos artificialmente los niveles de melatonina en el organismo, entonces nos sentiremos más cansados y posiblemente conciliemos el sueño más rápido.

Sin embargo, esa forma artificial para poder dormir termina generando un sueño profundo, pero no reparador. Eso debido a que los ciclos REM de descanso no se cumplen y nuestra mente no tiene la oportunidad de “limpiarse” adecuadamente.

Además, según lo publicado en un estudio de la revista Neurology, citado por el portal ABC, el tardar más en entrar en los ciclos REM se asocia con un mayor riesgo de demencia en el futuro. Algo que va de la mano con estudios anteriores que relacionan la falta de sueño con el riesgo de demencia. Como consecuencia, aunque se duerma un poco más, a la larga las consecuencias para nuestra salud mental podrían ser graves.

¿Qué consecuencias puede tener el uso de pastillas para dormir?

Uno de los primeros detalles que debemos tener en cuenta antes de tomar pastillas para dormir es que nuestro cuerpo se acostumbrará a ellas. En consecuencia, una dosis que antes nos podía ayudar a dormir después quedará casi sin efecto, y seguiremos tan despiertos como siempre.

Eso se debe a que los medicamentos para dormir suelen generar dependencia en las personas, requiriendo cada vez de dosis más altas para ofrecer sus mismos efectos. Por ese motivo, es vital que las prescripciones de ese tipo de fármacos siempre se manejen con un médico que determine qué tanto se pueden aumentar las dosis y cómo hacer para suspender el uso de las pastillas después.

Eso debido a que, como crean dependencia, no pueden simplemente dejarse de un día para otro, explicó Clínica Madrid. De hecho, deben disminuirse sus dosis poco a poco hasta que nuestro organismo se acostumbre de nuevo a estar sin ellas –siendo ese un proceso que podría durar meses–.

Saber eso podría hacer que temamos una posible sobredosis de las pastillas, si no tenemos la supervisión adecuada. Pero, al menos con ese detalle podemos estar tranquilos. A menos que mezclemos el medicamento con otros elementos como el alcohol, el riesgo de sobredosis es casi nulo.

¿Cuáles efectos secundarios se podrían presentar en nuestro cuerpo?

Específicamente, el uso de pastillas para dormir OTC puede tener variados efectos secundarios sobre la salud de nuestro cuerpo. Por ejemplo, en algunos casos puede causarnos la sensación de tener la boca seca, dolores de cabeza y/o debilidad muscular. En otras se pueden presentar problemas digestivos como gases, ardor o náuseas. Asimismo, la constipación y la diarrea también son una posibilidad.

Por otro lado, el uso general de pastillas para dormir también puede ocasionarnos problemas de memoria y de reflejos en ocasiones. Igualmente, el riesgo de caídas o de confusión se magnifica, sobre todo en personas mayores o que tienen demencia.

Como resultado, las pastillas para dormir no son recomendadas para todos. De hecho, en general se aconseja que las personas con diabetes, depresión, un trastorno hemorrágico o de coagulación de la sangre, problemas de presión arterial o epilepsia u otro trastorno de convulsiones se abstengan de consumir el medicamento.

Incluso, sea medida también se extiende a aquellas personas que están tomando medicamentos para prevenir el rechazo de órgano trasplantado. Todo como una forma preventiva para evitar que los efectos secundarios de las pastillas para dormir afecten negativamente sus cuerpos cuando están vulnerables.

Pastillas para dormir: ¿Solución o placebo?

De acuerdo a estudios citados por el portal web de Cleveland Clinic, las pastillas para dormir no son tan efectivas para ayudar a que nuestro cuerpo descanse. Efectivamente, conciliamos el sueño más rápido, pero no de forma significativa.

En general, las personas que toman pastillas logran dormirse entre 8 y 20 minutos más rápido que quienes no. En consecuencia, añaden unos 35 minutos más de sueño a sus noches, pero no necesariamente de descanso.

Como ya lo mencionamos, los ciclos REM no se consiguen adecuadamente cuando usamos píldoras para dormir. Por lo que, a la mañana siguiente, aunque hemos dormido, no nos sentimos descansamos ni con la energía que esperaríamos.

Por ese motivo, aunque las pastillas para dormir puedan ser una opción para relajar el cuerpo en un momento particular, definitivamente no son una solución a largo plazo. De allí que debamos pensar en otras alternativas para poder mejorar nuestra rutina de descanso.

¿Cómo mejorar nuestro descanso sin usar pastillas para dormir?

Como no podemos usar las pastillas para dormir a largo plazo, se han desarrollado otras alternativas para tratar el insomnio. Una de ellas podría ser aprovechar las terapias cognitivo-conductuales para “reprogramar” nuestra mente y mejorar nuestros hábitos de descanso.

Además de eso, también podemos hacer uso de herramientas adicionales como aplicaciones, programas y demás que puedan ayudarnos a llevar un control de nuestra rutina de sueño. Adicionalmente, también podemos hacer uso de otros trucos como tomar un baño caliente antes de dormir, beber un té de manzanilla y usar mantas pesadas.

Si eso no funciona, también valdría la pena intentar evitar las comidas abundantes, el alcohol y la cafeína antes de dormir. Si es de nuestro gusto, también puede ayudar meditar o leer un libro relajante antes de acostarnos, y evitar interactuar con equipos electrónicos desde al menos 30 minutos antes de nuestra hora de dormir.

Otro de los secretos para dormir bien es mantenernos activos durante el día, de forma que estemos cansados por la noche y conciliemos el sueño más fácil. Asimismo, si lo que necesitamos es relajación tener una actitud más optimista y dormir con nuestra mascota también podría ser de gran ayuda.

Si, además de todo eso, desarrollamos un horario y convertimos nuestro dormitorio en un “santuario” del sueño, será mucho mejor para nosotros. Eso debido a que crearemos un hábito sano para nuestro cuerpo, que será mucho más beneficioso que la solución rápida de las pastillas para dormir.

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