Durante las últimas tres décadas, la ciencia se ha propuesto extraer toda la información posible de una momia congelada hallada en un glaciar entre Austria e Italia. Hoy la conocemos como Ötzi, el hombre hielo, un individuo fascinante que vivió durante la Edad del Bronce, hace más de 5,000 años.

El cuerpo, cubierto de tatuajes, lesiones y numerosas enfermedades, perteneció a un hombre perfectamente adaptado a entornos fríos y hostiles. Hoy se mantiene en exhibición junto con Krijn, un neandertal que vivió con un tumor, así como con otras reliquias arqueológicas, y continua fascinando a la comunidad científica.

La historia del descubrimiento de Ötzi, el hombre de hielo

Reconstrucción realista del rostro de Ötzi, el hombre de hielo.
Crédito: Museo de Arqueología de Tirol del Sur.

En 1991, dos excursionistas alemanes que estaban bordeando un glaciar en la entre Austria e Italia avistaron la parte superior de un cuerpo humano sobresaliendo del hielo. Cuando se acercaron, el cuerpo estaba tendido boca abajo, con el brazo izquierdo inclinado hacia la derecha y debajo del mentón.

Aunque se encontraban a una altura de 3,210 metros, las temperaturas particularmente cálidas del verano de ese año derritieron suficiente hielo como para exponer los restos. Incluso el popular y cálido viento del Sahara arrastró arena al glaciar que sirvió de “tumba” para el homínido prehistórico, que exhibía una tonalidad roja.

Impactados por el hallazgo, los excursionistas alertaron a las autoridades austriacas. Como es de esperar, al principio pensaron que se trataba de una víctima de un accidente de montañismo, por lo que se apresuraron a extraer el cuerpo para identificarlo. Para ello usaron hachas y martillos neumáticos, cuyos impactos causaron daños a su cadera y muslo izquierdo.

Crédito: Museo de Arqueología de Tirol del Sur.

Después de cinco días de luchar con el clima, lograron extraer el cuerpo y lo trasladaron al Instituto de Medicina Forense de la Universidad Médica de Innsbruck en Austria. Fue entonces cuando Konrad Spindler, arqueólogo de la Universidad de Innsbruck, examinó los restos y descartó que se tratara de un alpinista. El individuo existía desde hace al menos 4,000 años.

A pesar de su antiguedad, el cuerpo estaba bien conservado gracias a un proceso de momificación natural causado por el hielo. Contrario a las técnicas implementadas por los antiguos egipcios, o los químicos usados para conservar cadáveres por largo tiempo, la momificación natural puede ocurrir por temperaturas extremadamente bajas, así como por condiciones bajas de oxígeno o áridas.

Ötzi fue un hombre delgado pero con varias dolencias

Como es de esperar, Ötzi ha sido objeto de numerosos y minuciosos análisis científicos. Los primeros revelaron las características físicas que habría tenido su cuerpo en vida: una altura de 1,60 m y un peso de 50 kilogramos, lo que sugiere que fue un hombre de contextura pequeña y delgada.

Para determinar su edad, analizaron las osteonas, estructuras microscópicas de los huesos que sirven para datación, de su fémur. El resultado sugirió que el misterioso hombre tenía 40 años al momento de morir.

Y aunque estaba en forma, los científicos descubrieron que padecía de varias dolencias potencialmente graves, como la enfermedad de Lyme, parásitos intestinales e incluso una infección con Helicobacter pylori, una bacteria que causa úlceras de estómago y gastritis.

Crédito: Museo de Arqueología de Tirol del Sur.

Sus articulaciones a nivel de caderas, hombros, rodillas y columna vertebral mostraban signos de desgaste significativo a pesar de su edad. Por tanto, es probable que también sufriera de artritis, una enfermedad para que ni siquiera hoy existe una cura. Además, tenía caries, enfermedad de las encías y trauma dental.

Por si fuera poco, sus pulmones estaban repletos de hollín. Estando bien adaptado al clima, probablemente pasó mucho tiempo cerca de fogatas. Otro estudio reveló que probablemente tenía ojos marrones, sangre tipo O y que también era intolerancia a la lactosa.

El origen de Ötzi

En lo que respecta a su origen, aún es muy controvertido. Los análisis de ADN han revelado un genoma complejo que lo aleja de las poblaciones actuales de Europa continental a pesar de haberse encontrado en la zona; en cambio, es más parecido genéticamente a los habitantes de las islas de Cerdeña y Córcega.

Tatuajes que exhibe el cuerpo de Ötzi, el hombre de hielo. Crédito: Marco Samanelli.

Aunque inicialmente se estimó una edad de 4,000 años, la datación por radiocarbono reveló que tenía unos 5,300 años. Ötzi vivió antes de muchos eventos históricos que dejaron una huella perenne, durante lo que se conoce como la Edad del Cobre.

Esta era marcó el momento en que los humanos que poblaban el territorio que conocemos como Europa comenzaron a hacer uso generalizado de los metales sin abandonar la piedra. También se establecieron las primeras jerarquías sociales complejas, así como grandes estructuras megalíticas que siguen intrigando a la ciencia en la actualidad.

¿Cómo murió el hombre de hielo?

A pesar de las numerosas enfermedades que lo aquejaban, Ötzi, el hombre de hielo, probablemente murió luego de ser gravemente herido durante un asalto. Su cuerpo exhibe dos lesiones importantes: una en el hombro y otra en la cabeza, la cual pudo haber sido la causa de su muerte.

Desde su descubrimiento, la momia congelada ha sido objeto de acaloradas disputas entre países. Finalmente los restos se dejaron en un cuarto frío del Museo de Arqueología de Tirol del Sur, donde se encuentra aún en exhibición.

Referencia:

Ötzi the Iceman: The famous frozen mummy. https://www.livescience.com/otzi-the-iceman

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