Nuestro tipo de alimentación ha cambiado notoriamente con el avance de nuestras sociedades. Sin embargo, en las últimas décadas el proceso se ha acelerado incluso más, y se ha encaminado en un rumbo que podría no ser tan beneficioso a largo plazo. Sobre todo si pensamos en que el tipo de comida que ahora consumimos podría influir en el futuro riesgo de extinción de la humanidad.

Para abordar esa posibilidad, The Guardian publicó un extracto editado del escrito ‘Eating to Extinction’ de Dan Saladino. El texto completo se publicará el 23 de septiembre por Jonathan Cape. Gracias a este adelanto, podemos dar un vistazo a nuestra historia, cómo hemos llegado a dónde estamos y hasta dónde podríamos llegar si no comenzamos a hacer cambios.

El avance de la humanidad ha cambiado la forma en la que interactuamos con la comida

Lo primero que resaltó Saladino es que la evolución alimenticia del mundo ha sido increíblemente veloz en los últimos 150 años. Gracias al rápido avance de las últimas seis generaciones, la dieta de la humanidad ha cambiado más que en el último millón de años (lo que cubriría a otras 40 mil generaciones antes de las actuales).

Lastimosamente, ese cambio que ha ocurrido no ha sido para mejor. Anteriormente, la humanidad adaptaba su dieta al sitio en el que estuviera. Como consecuencia, consumía los alimentos que se pudieran cultivar o cazar en la zona. Ahora, con la globalización de muchos productos, podemos tener sushi, paella y pizza en un mismo lugar.

Por un lado, podríamos creer que eso nos ha ayudado a diversificar un poco más nuestra alimentación. Pero la verdad es que es un arma de doble filo. Como un ejemplo de eso tenemos el trigo Kavilca de Turquía. A pesar de su alta resistencia y más de miles de años de historia, sus cultivos actualmente están en peligro de extinción.

Todo porque otras variantes del trigo se han hecho más populares en el mundo, dejando a las demás de lado y sin la atención necesaria para que sigan existiendo. A este paso, esas otras variantes podrían desaparecer y nos encontraríamos ante un mundo con muy pocas opciones para escoger.

¿Diversidad uniforme?

Debido a situaciones como la anterior, la harina con la que se hace la pizza en España podría ser la misma usada en Canadá y también en Japón. Así, aunque parezca que nuestra dieta se ha ampliado con una variedad de opciones más amplia, al final la diversidad de alimentos se ha reducido. Todo debido a que ya solo se pueden encontrar una o dos variedades de un alimento en todo el mundo.

Actualmente, ya tenemos una situación de dependencia bastante preocupante. Según Saladino recalca en su escrito:

(…) la fuente de gran parte de los alimentos del mundo, las semillas, está mayoritariamente bajo el control de sólo cuatro corporaciones; la mitad de todos los quesos del mundo se producen con bacterias o enzimas fabricadas por una sola empresa; una de cada cuatro cervezas que se beben en el mundo es producto de un solo cervecero; desde los EE. UU. hasta China, la mayor parte de la producción mundial de carne de cerdo se basa en la genética de una sola raza de cerdo; y, quizás el más famoso, aunque hay más de 1.500 variedades diferentes de banano, el comercio mundial está dominado por solo uno, el Cavendish.

Esa “diversidad uniforme” de la comida es la que Saladino teme que pueda poner en riesgo de extinción a la humanidad. Después de todo, si dependemos de solo unas pocas fuentes para obtener nuestro alimento, en el momento en el que ellas fallen, el mundo estará en problemas.

¿Cómo llegamos a esto?

Según recalca Saladino, la situación pudo derivar del estado en el que se encontró el planeta luego de la Segunda Guerra Mundial. Con los países desolados y muchos espacios destruidos, la comida comenzó a escasear con rapidez.

Vía Maxpixel.net

Para contrarrestar la situación, se gestó lo que ahora se conoce como la “revolución verde”. Con ella, se crearon cultivos de alimentos genéticamente seleccionados por ser más productivos, fuertes y adaptables. Poco a poco, eso nos llevó a poner nuestra fe solo una sola variante de nuestras comidas. Algo que nos ha llevado hasta este presente en el que de las 6 mil variedades de plantas que había en el mundo, solo consumimos con regularidad unas nueve.

Inicialmente, la revolución verde buscó salvar a la humanidad, pero ahora vemos que sus cambios a nuestra comida podrían ser el motivo por el que el riesgo de extinción futuro es más grande.

¿La comida actual llevará a la humanidad a su extinción?

No se trata de un proceso lineal y tampoco se puede decir que solucionar los problemas con la comida podría acabar con el riesgo de extinción para la humanidad. Pero sin duda alguna nuestra alimentación y la forma en la que producimos lo que consumimos tiene un peso importante en nuestro futuro.

Representación de la extinción de la humanidad.
Vía bigstockphoto.com

Por ese motivo, prestar atención al problema de hipersimplificación de la producción alimenticia podría ser una forma de proteger el bienestar de nuestro futuro. Sobre todo cuando tomamos en cuenta que incluso las grandes compañías alimenticias como Danone, Unilever, Nestlé, Mars y Kellogg’s han presentado peticiones ante la Organización de las Naciones Unidas para desarrollar planes para remodelar la industria alimenticia actual.

Si las empresas que ayudaron a crear y difundir la homogeneidad en nuestros alimentos ahora expresan su preocupación por la diversidad perdida, entonces todos deberíamos prestar atención. Recién ahora nos damos cuenta de la enormidad de lo que estamos perdiendo , pero si actuamos ahora, podemos salvarlo”, escribió Saladino.

El mantener solo unas pocas variantes de alimentos para la producción mundial hace que los cultivos sean más vulnerables tanto a los cambios en el ambiente como al embate de enfermedades y plagas. Por ese motivo, Saladino comenta que una forma de proteger nuestro futuro sería tratando de recuperar la variedad que era común en épocas anteriores.

Asimismo, aclara que no espera ni sugiere que volvamos a alguna forma arcaica de alimentación. Básicamente, solo comenta que una forma de salvar la verdadera diversidad alimenticia, y tal vez evitar la extinción de la humanidad, sería protegiendo a las comidas e ingredientes nativos de cada cultura.

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